Incertidumbre en la UIS

Frente a un nuevo proceso de elección de Rector en la UIS, el editorial de Vanguardia Liberal, de Bucaramanga, cuestiona los que considera pobres desempeños de la Universidad en el ámbito académico nacional, y cuestiona la manera como se está manejando el proceso electoral.

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Posiblemente, el crecimiento de otras alternativas importantes en la vida universitaria de la ciudad han permitido disminuir, en parte, la percepción del deterioro de la Universidad Industrial de Santander, reflejado en los bajos índices de su presencia nacional. Tal es el caso del ranking ejecutado por la firma Consultoría Gerencial para el Desarrollo B.O.T, que la ubica en el puesto 14, así como el estudio elaborado por la investigadora de la Universidad Nacional de Colombia, Marcela Sánchez, basado en los 21 procesos clasificatorios más aceptados a nivel mundial y según el cual no aparece dentro de las cinco primeras universidades del país.

No obstante esta coyuntura que atraviesa la UIS, no se aprecia un propósito de remediar estas falencias y aprovechar, por ejemplo, la ocasión que se ofrece con la terminación del periodo de la Dirección que ahora se avecina, para generar un gran debate en torno a lo que debería hacerse con miras a mejorar la situación de esta universidad pública.

Otras instituciones de Educación Superior del país, llámense Universidad  de Los Andes, Externado de Colombia o Nacional, se han movilizado en situaciones similares con la idea de acertar en opciones rectorales de la más alta excelencia académica, que aseguren la permanencia y consolidación de una tarea que en ellas se ha cumplido en los mejores términos.

Acá, sin embargo, lo que se percibe es el afán de prolongar sin mayor debate o análisis una situación que es necesario insistir, siempre será susceptible a mejorar. O puesto en otras palabras, discutir sobre la forma de encaminar a la UIS por una senda de progreso que responda a las cada vez más exigentes condiciones de calidad académica que deben animar a una universidad como la nuestra, para que pueda enfrentar la competencia global y la responsabilidad local que le compete con la búsqueda de un mejor futuro para nuestros jóvenes.

Es que el proceso atropellado mediante el cual se piensa elegir al próximo rector, pareciera indicar que esconde el propósito de reelegir a la administración presente y no abrirle paso a la comparación de proyectos y el debate de ideas. De manera desafortunada, las premuras en esta convocatoria no han dejado ni siquiera el espacio para la plena recomposición estatutaria del Consejo Superior de la Universidad, lo que emite una sensación de amañamiento indeseable en un medio académico.

Así las cosas y en aras de propiciar mecanismos que salvaguarden este valioso patrimonio de los santandereanos, se hace indispensable que el Gobernador y la Ministra de Educación Nacional se apersonen de este caso y lideren, al interior del máximo órgano directivo, el aplazamiento del proceso de designación del nuevo rector, con el fin de acopiar garantías para una calificada concurrencia de candidatos y brindarle a la propia comunidad las posibilidades de una participación responsable en la elección.

La transparencia en este proceso de escogencia no debe tener el menor asomo de duda, para que quien resulte elegido Rector, ya sea una persona nueva o quien actualmente desempeña el cargo, no tenga el más mínimo cuestionamiento sobre la legitimidad que lo debe acompañar en  los años de su gestión.

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