La caja negra en el CNA, evaluación de los órganos de gobierno universitario: Carlos Hernando Forero Robayo

La caja negra en el CNA, evaluación de los órganos de gobierno universitario: Carlos Hernando Forero Robayo

Enero/25 Forero, observador de este portal, exrector y exdirector ejecutivo de ASCUN, analiza las complejidades del modelo de acreditación y, en general el proceso del CNA. 

“Una parte de lo que define a un buen gobierno es la capacidad de diseñar políticas y programas que en efecto sirvan para posibilitar lo que queremos que pase. El buen diseño tiene que ver con una comprensión profunda del problema que se quiere resolver”: Marcela Melendez, El Tiempo, diciembre 2024.

Los organismos de acreditación de las Instituciones de educación superior (IES), organizados como agencias, consejos o institutos, cuentan con una información valiosísima que, en el caso colombiano del Consejo Nacional de Acreditación (CNA), está bastante subutilizada sin desconocer la confidencialidad que debe guardarse. En consecuencia, las dificultades para implementar cambios al modelo son enormes, en medio de una lucha subterránea de intereses particulares. Se hace necesario que grupos de investigación interinstitucionales, con base en la información recogida, den claridad sobre ciertos aspectos que son transcendentales y que, por ahora, son una especie de caja negra que no permite transformaciones sustanciales en la educación superior como bien público social.

Examinemos en esta columna solo el caso de la evaluación de los órganos de gobierno universitario en sus distintas denominaciones. Sin embargo, naturalmente, la lista de temas que permiten tomar datos, convertirlos en información y luego en conocimiento e inteligencia para tomar decisiones de política pública es bastante extensa y deberá someterse a un ejercicio de prioridades que conduzca a verdaderas mejoras de la calidad educativa en los nuevos contextos y escenarios altamente cambiantes. Para la experiencia Congreso Futuro en Chile, el lema de su reciente encuentro “Habitar la incertidumbre”.

Todas las agencias de acreditación incluyen, como determinante para el mejoramiento de la calidad, el proceso sobre un buen gobierno universitario, que, con la legitimidad requerida, toma decisiones de calidad que afectan esencialmente a la vida universitaria y el futuro de la misma, con implicaciones directas sobre la sociedad, con la cual se tienen mayores responsabilidades y en razón de las cuáles se ejerce el principio sustancial de la autonomía universitaria, en un tipo de organización muy especial que la diferencia de las del mundo empresarial o de otros sectores de la sociedad a los cuales se debe.

En el tema de gobierno y gobernanza universitaria aparecen una serie de consideraciones que deberían examinarse, pero que la extensión de la columna no nos permite profundizar. Solo haré referencia a una de ellas: ¿cómo se evalúa a un órgano de gobierno? Las referencias en otro tipo de organizaciones son muy variadas y han sido estudiadas y aplicadas en profundidad según el nivel de autoevaluación al que se desea en un plan de mejora. Las propias universidades, las firmas consultoras y organismos internacionales muestran interesantes avances sobre el tema. Baste mencionar al profesor Carlos Téllez en Colombia, columnista del diario Portafolio, y a institutos especializados que han conformado grupos de IES.

Los modelos de evaluación de las denominadas juntas directivas (JD) tienen diferentes alcances y actores centrales. Van desde un modelo de autoevaluación rigurosamente aplicado hasta esquemas donde se valora la opinión sistematizada de aquellos ejecutivos que tienen interacción frecuente con su junta, pasando por evaluaciones de los propios integrantes de la organización con diferentes valoraciones. Algunas, un poco más osadas, contratan firmas externas muy reconocidas que utilizan variables definidas conjuntamente para evaluar a la junta y señalar una serie de recomendaciones. Incluyen pasos como: entrevista con la presidencia, formación a los miembros de la JD, entrevista con la gerencia, encuesta de evaluación, entrega de resultados.

Tellez, en uno de sus escritos concluye: “No sorprende el interés de las empresas por tener mejores juntas, de los miembros de la junta por formarse, y de las juntas en conjunto por evaluarse”. Explica algunas dimensiones sobre la evaluación de la JD:  gobierno corporativo, composición, preparación para las sesiones, agenda de las sesiones, funcionamiento, relaciones con la gerencia, ejercicio del rol de control, ejercicio del rol frente a la estrategia, cultura y competencias necesarias.

Hoy también se puede acudir al ChatGPT, y preguntarle sobre la evaluación de la calidad de las decisiones de un órgano de gobierno universitario. Responde detallando los siguientes Factores a considerar: proceso de toma de decisiones, alineación con los objetivos institucionales, impacto de las decisiones, eficiencia y efectividad, evaluación y retroalimentación, ética y transparencia, y percepción de la comunidad universitaria.

Muchos beneficios traería comenzar a destapar la caja negra de los datos que tiene el CNA y saber de qué manera, en que marco conceptual, con qué alcances y modelos las IES están asumiendo esta dimensión evaluativa de sus órganos de gobierno como entidades muy particulares sobre las cuales la sociedad ha depositado su confianza y, por ello, gozan del principio constitucional de la autonomía universitaria, con todas las responsabilidades que ello conlleva. Si esto se asume, un primer reflejo será el mejoramiento de la calidad con procesos de la mayor transparencia por parte de las instituciones formativas.

Amanecerá y veremos.

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