La ciencia, la eterna olvidada

Tal parece que lo que se requiere es un verdadero compromiso con el desarrollo científico y tecnológico del país. Tenemos ahora para el primer semestre del 2014, un debate electoral en Colombia, una nueva coyuntura política, en donde es necesario confrontar a los candidatos y buscar que exista un interés primordial en esta tarea. El tema no debe ser secundario ni relegarse al manejo de la politiquería electoral, señala el exdirector de Colciencias y rector de UDES, Jaime Restrepo Cuartas, en periodicodebate.com.

En Colombia no ha valido nada. Ni que exista una Constitución como la de 1991 que permite el desarrollo científico y ordena promover su desarrollo, ni dos leyes al respecto: la Ley 29 de 1990 y la Ley 1286 del 2009, o sea que se haya transitado por un recorrido legal de más de veinte años. No importó que una comisión creada durante el gobierno del presidente César Gaviria, llamada de los sabios por la importancia de sus integrantes, entre ellos nuestro único Premio Nobel, Gabriel García Márquez y nuestro científico más destacado en el exterior, Rodolfo Llinás, quienes hicieron unas propuestas contundentes que no se han cumplido en lo más mínimo. Tampoco, que los países asiáticos como Japón, Corea, China, Malasia o la India, para hablar solamente de los emergentes, hayan demostrado hasta la saciedad que uno de los factores fundamentales para el desarrollo y la capacidad competitiva de una nación, deben ser la consolidación de la ciencia, la tecnología y la innovación (CT e I).

El Presidente Santos nos alcanzó a ilusionar porque dijo que ese tema sería primordial para su gobierno y porque accedió a que un 10% del Sistema General de Regalías se pudiera utilizar en la consolidación de la ciencia, la tecnología y la innovación. Pero, en lugar de que ello se convirtiera en una verdadera locomotora, como se pregonó en un comienzo, prevaleció la construcción de un andamiaje político de coalición que buscaba incluir a toda costa más partidos políticos, como el Partido Verde, y renunciar  a los propósitos esenciales como los recursos presupuestales que se habían definido en el Plan Nacional de Desarrollo 2010-2014, para Colciencias durante el cuatrienio de su mandato, porque para él se volvieron prioritarias obras como las viviendas de interés social que se están consumiendo el presupuesto y que representan, al parecer, un buen número de votos para una posible segunda elección presidencial.

La comunidad científica no puede cejar en su empeño de seguir defendiendo que existan los recursos necesarios para la construcción científica del país. Las políticas están claras y definidas, se tiene un fondo creado por Ley, que es el Fondo Francisco José de Caldas, utilizable para proyectos que superen las vigencias de un año, existe la construcción de un modelo de grupos y centros de investigación, algunos de ellos reconocidos como de excelencia, se ha demostrado que hay investigadores de muy alto nivel tanto en el campo de las ciencias básicas, que son el soporte necesario de la política, como en las investigaciones más aplicadas y la innovación que constituyen la manera de utilizar el conocimiento en la solución de problemas concretos que nos ahogan. Las universidades han hecho unos esfuerzos enormes, se ha fortalecido la formación de doctorados tanto en Colombia como en el exterior, se atiende a los niños con programas de formación en la ciencia y se avanza en la relación de los científicos con los sectores social y productivo. ¿Qué más necesita el Gobierno?

Tal parece que lo que se requiere es un verdadero compromiso con el desarrollo científico y tecnológico del país. Tenemos ahora para el primer semestre del 2014, un debate electoral en Colombia, una nueva coyuntura política, en donde es necesario confrontar a los candidatos y buscar que exista un interés primordial en esta tarea. El tema no debe ser secundario ni relegarse al manejo de la politiquería electoral. Necesitamos un Congreso comprometido, pero también candidatos presidenciales conscientes de la necesidad de transformar de una vez por todas la capacidad competitiva a partir de formar investigadores de alto nivel, consolidar los grupos  y centros de investigación, relacionar de una manera sólida a la universidad con los sectores social y productivo, generar nuevos conocimientos que abran mejores oportunidades, apoyar a los sectores estratégicos de acuerdo con las potencialidades del país, crear valor agregado a partir de la innovación y hacer que despegue la locomotora de la ciencia.

Propongo que para el 2014 hagamos un frente amplio entre académicos y científicos con el apoyo de la Asociación Colombiana de Universidades, ASCUN, y con el respaldo del Departamento Administrativo Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación, para que exista un verdadero compromiso de los candidatos presidenciales, con propuestas específicas que permitan mejorar el presupuesto general de Colciencias, fortalecer la formación de capital humano de acuerdo con las prioridades existentes, consolidar el modelo de CT e I, y que se reoriente el Sistema General de Regalías para evitar que haga agua en las regiones y desaparezcan nuevamente los recursos en medio de la corrupción y la politiquería.

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