La culpa de la crisis va más allá del rector: Sergio Clavijo

La culpa de la crisis va más allá del rector: Sergio Clavijo

Mayo/24 Clavijo, columnista de El Tiempo, escribe sobre “Demografía e inapetencia universitaria” para referirse al impacto de la transición demográfica en las matrículas universitarias.  

Una prestigiosa universidad privada de Bogotá reportó caída hasta del 50 % en el número de matriculados (incluyendo todos sus programas), lo cual afecta seriamente sus finanzas. Este descenso no obedeció a un deterioro particular de su calidad, sino a factores demográficos y problemas misionales, con raíces globales.

Esa entidad venía implementando recortes presupuestales a través de no renovar contratos y cancelando prolongadas licencias a profesores e investigadores. El rector tenía claro que la única forma de equilibrar el descenso de demanda era reduciendo la oferta educativa, siguiendo elementos básicos de reequilibrios financieros.

Varios economistas quisieron dar un tinte de persecución académica a inevitables ajustes presupuestales, pero es evidente que asistimos a problemas que tienen complejas aristas. Por el momento, el fusible del rector (casi como cartucho ministerial) se ha quemado, pero quienes lleguen no tendrán alternativas muy distintas. Muchos otros planteles universitarios y hasta de secundaria privada están teniendo que adoptar recortes similares. Ojalá tengamos la sabiduría de no empezar a ver fantasmas políticos, cuando lo que tenemos son hechos demográficos y de cambios en preferencia por los servicios educativos, mediados por el choque de lo cibernético y lo virtual.

El primer elemento de afectación proviene de la acelerada transición demográfica, cuyos efectos vendrán in crescendo. Se estima que el añejamiento poblacional global (duplicando la población mayor de 60 años) ocurrirá en los próximos 15 años (alcanzando a un 35 % de la población mundial bajo dicha condición). Nótese que la fase demográfica anterior, pasando del 10 al 20 % de población mayor de 60 años, había tomado unos 25 años, luego enfrentamos una acelerada conversión de la pirámide global en un pesado barrilito poblacional.

Al país le había tomado casi tres décadas duplicar su población mayor de 60 años, pasando del 7 al 14 % de la población total (1985-2015). Pero se estima que en los próximos 15 años aquellos mayores de 60 años representaremos un 20 % de la población total, alcanzando 11 millones de un total de 57 millones (Misión Colombia Envejece, 2024).

Este ha sido el resultado de un drástico descenso de la tasa de natalidad. En los países desarrollados los nacimientos por mujer han caído de 2,5 a tan solo 1,6 en las dos últimas décadas. Esto implica que la población en países desarrollados ha empezado a contraerse a tasas del -0,2 % anual (sin que los inmigrantes contengan la caída en el total). Y, en los países emergentes, los nacimientos de 2,1 por mujer tan solo mantienen el nivel poblacional. En el caso de Colombia, la población ha pasado de crecer del 1,5 % a solo 0,5 % anual y pronto al cero.

Esto implica que la demanda escolar primaria ha empezado a descender y, en el caso de las escuelas públicas de Estados Unidos y Gran Bretaña, los políticos enfrentan serias críticas por verse forzados a cerrar muchas de ellas, para evitar un colapso de la calidad educativa de las que permanecen (dado el sistema de pago por capitación). En Colombia se tiene un desafío similar, pues esa transición demográfica exige es incrementar las transferencias hacia el sector salud, reduciendo las del sector educativo (en su conjunto), contra lo imaginado en la reforma educativa discutida actualmente en el Congreso.

Por último, está el problema de pertinencia misional educativa. A nivel de secundaria, el país está en mora de ampliar los servicios vocacionales (bajo esquemas concesionales con el sector privado) y transformar el obsoleto esquema de bachillerato clásico universal (esto no les está sirviendo a las generaciones emprendedoras, sino a los intereses burocráticos de Fecode). Y a nivel universitario, se requieren más carreras orientadas al servicio técnico de análisis de datos y menos profesionales recopilando casos, pues los chatbots han llegado para ello.

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