Marzo/26 Para Páramo, analista del sector, la educación superior debe ser prioridad estatal; sin financiación ni calidad clara, Colombia seguirá sin desarrollo ni autonomía profesional.
Difícil entender a un candidato presidencial que no tenga en cuenta la educación superior como motor de desarrollo de un país. Pareciera que el ejercicio de la política en Colombia no tiene en cuenta que en el mundo entero hay Ministerios de Educación y que la aspiración de la mayoría de los habitantes del planeta, es tener conocimientos útiles para poder encontrar formas inteligentes de desarrollo personal y colectivo.
La formación profesional tiene como base conocimientos científicos y tecnológicos los cuales requieren de docentes experimentados para guiar la aplicación adecuada de los mismos en diferentes escenarios.
La conducción de un gobierno que no priorice la financiación de la educación superior es equívoca, y si los votantes no se lo exigen, pues se mantendrá el subdesarrollo. ¿Porqué, los contratos para generar infraestructura se los adjudican a firmas extranjeras y no a firmas nacionales?
Si se incentiva la formación profesional de los colombianos y su continuidad a niveles de maestría y doctorados el país contará con el recurso humano necesario para garantizar un equipo de investigadores que aporten al desarrollo nacional y de profesionales que puedan ejecutar las obras de infraestructura moderna y generar empresas que se especialicen en prestación de servicios necesarios para dignificar la vida.
Nadie cree en presidentes o ministros no profesionales, así que la necesidad de profesionales es evidente y en el ejercicio de la política debe haber congruencia en las propuestas de gobierno.
Me encanta la política y me arrepiento de no haber tenido la osadía de ejercerla, pues no basta con asumir liderazgos menores para servirle a la patria.
Hoy todos los aspirantes a la Presidencia coinciden en que la educación de calidad es lo ideal, pero ninguno se atreve a decir de qué calidad hablan.
En Colombia la Ley 30 generó un cambio radical en el manejo de la educación superior, no perfecto, pero bien estructurado, gracias a que quienes fuimos asesores del gobierno de turno éramos todos expertos en educación superior, lástima que no se tuvieron en cuenta los problemas de la financiación estatal al respecto.
Exijamos a las campañas políticas a la presidencia de la república que le cuenten al país que van a hacer con la medición de la calidad de la educación superior, pues creo firmemente que lo existente es francamente irrelevante.
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