Dic 1/25 Yesenia Olaya Requene (foto centro) ha dicho que la cuestionan por “ser mujer, afro, joven y tumaqueña”, ha vuelto usual ir a instancias judiciales para defenderse de los comentarios negativos sobre su gestión; tiene una pelea casada con El Espectador y hace pública una reclamación de Minciencias a Avanciencias, ahora que la dirige un fuerte crítico suyo.
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Luego de que la Procuraduría General de la Nación archivó proceso en su contra, por no comprobarse responsabilidad de la ministra en una denuncia no comprobada de acoso y el fallecimiento de una funcionaria de Minciencias, la ministra Olaya Requene buscó los medios para que uno de sus grandes críticos, el profesor de la Universidad Externado de Colombia y actual presidente de la Asociación Colombiana para el Avance de la Ciencia (AvanCiencia), Luis Antonio Orozco-foto izquierda- (quien respaldó las críticas que en su momento hizo la congresista Jennifer Pedraza) se retractara de sus afirmaciones.
Ahora, la ministra revive ese debate tras una noticia que publicó la Revista Semana, según la cual Avanciencia estaría en mora y riesgo de incumplimiento legal por no entregar información sobre la ejecución de 20.581 millones que el Ministerio le habría entregado, desde 2.019, para “administrar los proyectos de la Dirección de Mentalidad y Cultura de Colciencias, orientados a la apropiación social de la ciencia, la tecnología y la innovación, y al fortalecimiento de los programas de jóvenes investigadores e innovadores y ondas” en todas las regiones del país.
Avanciencia (que ha enfrentado muchos cambios en su dirección y junta en los últimos años) está en mora de entregar explicaciones al respecto. El proyecto se realizó entre 2019 y 2025 y se halla en fase de liquidación, y el mismo se halla a las puertas de entrar a la cláusula de controversias contractuales, por el eventual incumplimiento por parte de la Asociación en la entrega de documentación y acceso a la plataforma que permita validar los soportes contractuales, técnicos y financieros.
El punto adicional es que, según la ministra Olaya “mientras en Minciencias exigimos a Avanciencia la entrega completa de los soportes que permitan verificar más de 20 mil millones en recursos públicos, persisten demoras que afectan la confianza en la información contractual. También es un hecho documentado, hoy conocido por la Fiscalía General de la Nación, y que el actual presidente de esa entidad, Luis Antonio Orozco, durante el 2024 y 2025, difundió información inexacta en mi contra, incluyendo supuestos acosos, maltratos y hasta la insinuación de “desaparición” de funcionarios del Ministerio. Todo ello fue oportunamente puesto en conocimiento de las autoridades”.
Pero, también es clave señalar, que Orozco es presidente y representante legal de Avanciencia desde julio de 2025 cuando fue elegido por la Junta Directiva de AvanCiencia, asumiendo oficialmente la representación legal estatutaria el 23 de octubre de 2025. Es decir, no tuvo responsabilidad directa sobre la gestión y administración del polémico contrato, finalizado el pasado 13 de agosto.
Pelea con El Espectador
Otro frente de batalla de la ministra se abrió con el diario El Espectador, luego que ese medio publicara una nota titulada “El desencanto de los científicos colombianos con las nuevas convocatorias de Minciencias: $1 billón en juego” y en el que se advierte la incomodidad del sector y los investigadores de las universidades por, entre otros, los retrasos e incumplimientos en giros y tiempos.
La ministra Olaya consideró indebido que se pusiera su imagen y referencia como responsable del tema, pues -dice- Minciencias ejerce solo como secretaría Técnica del OCAD. “Un medio no puede responder con estigmas.. no lo acepto como herramienta para cubrir errores editoriales”, dijo la ministra al considerarse afectada por El Espectador.
El director de El Espectador, Fidel Cano Correa -foto derecha- explicando la actuación de su medio, se confirmó en su actuar por considerar que, efectivamente, el Ministerio sí tiene directa responsabilidad en el tema, y ese medio confirmó cómo entre las funciones de Minciencias, según el Decreto 1142 de 2021, está el de estructurar los términos de referencia para la aprobación de las convocatorias del OCAD.
Según la ministra, cuando El Espectador habló -en cabeza de su director de que ella quiso lavarse las manoa, y “al asociarme con “contenidos fraudulentos”, usted no está informando: está insinuando faltas éticas y conductas irregulares sin una sola evidencia. Ese es un señalamiento grave y profundamente injusto. En Colombia, esa expresión, “lavarse las manos”, se usa para sugerir ocultamiento o culpa. Dirigirla a una mujer que ejerce un cargo público afecta mi honra, distorsiona el debate y desconoce la presunción de inocencia que rige en un Estado social de derecho. Lo más preocupante es que usted utiliza ese calificativo justo después de reconocer fallas serias en unas publicaciones de El Espectador. En ese contexto, la frase deja de ser un comentario retórico y se convierte en un intento de trasladar hacia mí la responsabilidad que corresponde exclusivamente al medio. Yo hice lo que debo hacer como ministra: exigir claridad sobre el uso de mi imagen en una nota de regalías. Eso no es lavarse las manos. Eso es cumplir la ley. A esto se suma la etiqueta de “ministra retadora”. Cuando un hombre en dirección editorial usa ese adjetivo para referirse a una mujer que exige rigor, reactiva estereotipos que conocemos bien. Esa es una forma de violencia simbólica, reconocida en la Ley 1257 de 2008 y documentada ampliamente en los registros de violencia política contra las mujeres. El titular que me vincula con “contenidos fraudulentos” es especialmente grave. Asociar a una ministra con fraude, sin pruebas y sin sustento, no es una opinión: es un acto de estigmatización que afecta la integridad pública y alimenta la desinformación. Mis actuaciones están documentadas y ajustadas a la ley. Yo respondo por mis decisiones. El Espectador debe responder por las suyas. Las metáforas que evocan culpabilidad o los calificativos cargados de género no sustituyen la responsabilidad editorial. No soy yo quien debe “lavarse las manos”. A usted, como director, es a quien le corresponde explicar el lenguaje que eligió y el contenido que decidió poner en circulación”.
No obstante la petición de la ministra, Cano Correa respondió que “no estamos creando un antagonista política artificial y es válido usar su imagen”.
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