La U. americana que subió 40 mil estudiantes en la pandemia rompiendo esquemas

La U. americana que subió 40 mil estudiantes en la pandemia rompiendo esquemas

Nov 10/21 La South New Hampshire University va por 180 mil estudiantes no sólo por su virtualidad en la pandemia, sino por su innovador modelo de reconocimiento de aprendizajes.

Diseño personalizado del plan de estudios por alumno, microcredenciales y un modelo híbrido de libre elección del estudiante, hacen parte de una oferta relativamente económica y en áreas en las que el sistema tradicional poco piensa en lo virtual.

Algunas IES colombianas han pensado en estrategias similares, pero sus rectores se quejan de la inflexibilidad del sistema (léase Ministerio, CNA, CONACES) de permitir una plena libertad en el diseño curricular y la gestión académica… pese a la autonomía universitaria.

El siguiente es una síntesis del artículo publicado al respecto por el diario El País, de España, denominado “La rompedora universidad a distancia estadounidense que ha crecido durante la pandemia en 40.000 alumnos y 1.000 trabajadores”:

En 18 años la South New Hampshire University (SNHU) ha multiplicado por 64 sus alumnos: de 2.800 a 180.000, hasta convertirse en la universidad a distancia más grande de Estados Unidos (tiene oferta en idioma español). Su idea es llegar a los 300.000 universitarios.

El artífice de su explosión es Paul Leblanc, su rector (president), -foto-, artífice de un modelo innovador.

Lo más novedoso del método de la SHNU, una universidad privada sin ánimo de lucro, es que crea rutas formativas amoldadas a cada alumno tras una entrevista personal con uno de sus más de 300 asesores y con las respuestas a un cuestionario desarrollado junto a Google.

La SNHU agrupa los perfiles de estudiantes según sus necesidades y sus conocimientos. “¿Para qué asistir a clase de algo que ya sabe? ¿Por qué no convalidar esas competencias? La universidad se tiene que construir para cada uno”, sostiene Leblanc. El programa de Google, que ya están utilizando, pero que seguirán desarrollando durante dos años, se va perfeccionando cuantos más datos almacena y compara.

“No solo se aprende en el aula. Si tienes un militar de 26 años [el 18% de sus estudiantes ha pasado por el ejército] que lideró un grupo en Afganistán y vuelve, probablemente sepa mucho de liderazgo. ¿Cómo atrapamos este aprendizaje?”, continúa el rector de la SNHU. “Para eso hacemos un mapa de habilidades: ¿Qué sabes? ¿Y qué sabes hacer con lo que sabes? Porque eso es lo que interesa a los empleadores. En una redacción, da igual que conozcas la estructura de un artículo si eres incapaz de escribirlo”. La SNHU permite que un alumno que aprueba varios microcredenciales ―cursos de especialización muy concreta― con una ruta preconcebida logre un título de grado si cursa además determinadas asignaturas básicas.

La SNHU quiere terminar con los exámenes tradicionales; emplea simulaciones. “Que demuestren lo que saben hacer. Trabajamos mucho con los empleadores para saber qué competencias y habilidades requieren y adaptamos la evaluación”.

La fórmula de enseñanza a distancia de Leblanc ya no está solo dirigida a adultos que trabajan y sacan unas horas para estudiar ―público que suele ser mayoritario en las enseñanzas a distancia―, sino a los que acaban de salir del bachillerato.

“Esta es la primera generación de estudiantes que han crecido como nativos digitales. Para ellos es mucho más cómodo aprender en una pantalla. Hacen las tareas en un móvil, no en su portátil”, defiende el rector Leblanc. “Además, la residencia en un campus es muy cara en Estados Unidos y estudiar a distancia da flexibilidad para trabajar a los jóvenes sin medios, como ocurre con los adultos”. Sus matrículas son más bajas (2.100 euros al semestre frente a los habituales 8.600 en un grado digital) y con su elasticidad llegan a un público ―hay 30.000 afroamericanos, muchos indios de las reservas y refugiados― que busca reciclarse.

Durante la pandemia, la SNHU ha crecido en 1.000 personas en la parte de plantilla y en 40.000 estudiantes. Para Leblanc, el modelo perfecto sería “que un día vayas a clase por la mañana y al otro veas la lección desde tu casa por la noche”. Los alumnos de ingeniería de automóviles, por ejemplo, “siguen las clases online y van a los laboratorios para usar el túnel de viento”. Pero esa opción solo está en manos de la minoría que reside en su campus o cerca, claro.

“Para los estudiantes online, tenemos un sistema híbrido. Por ejemplo, hay un programa de salud mental, en el que sigues el curso a distancia, aunque dos veces al año pasas tiempo en una residencia haciendo prácticas clínicas, porque necesitas ver a pacientes”, prosigue Leblanc.

Leblanc, doctor en Retórica, composición y tecnología por la Universidad de Massachusetts, lamenta las cortapisas burocráticas para transformar la enseñanza: “La tecnología cambia cada día, la música, el periodismo o el comercio, pero no la sanidad o la educación porque son dos industrias reguladas con gran financiación pública”.

El anterior college que dirigió, Malboro (Vermont), que rehusó enseñar a distancia, ha cerrado. “El modelo universitario es otro”, se apena.

Según una extendida estimación hecha en 2017 por Clayton Christensen, profesor de Harvard Business School, la mitad de los 3.900 colleges y universidades de Estados Unidos van a desaparecer por bancarrota en una década. En 2018, la agencia Moody calculó que al menos el 25% de los centros privados estaban en números rojos. Aunque el rector de la SNHU no quiere generalizar: “Hay grandes universidades que son más ricas que nunca. Harvard dispone de 54.000 millones de dólares. Es, tras el Vaticano, la segunda organización no lucrativa más rica del mundo”.

Aunque la SNHU estima que llegará a los 300.000 alumnos en 2024, Leblanc asegura que le da igual: “Lo importante es que hay una gran necesidad de formarse, aunque no cambies de trabajo”. Opina que reciclarse es la única manera de no caer en el desencanto y la pobreza. “La gente cree que la sociedad y la economía no funcionan ya para ellos, por eso hay un auge de los nacionalismos y los populismos”.

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