El Observatorio de la Universidad Colombiana

La U. de Antioquia necesita un rector diferente a Alberto Uribe

Orlando Arenas Tamayo explica, en el diario El Mundo, por qué considera que la Universidad de Antioquia requiere oxigenar su rectoría, que se enfrenta a un nuevo proceso electoral en pocos días, con un candidato diferente al actual rector, Alberto Uribe, quien busca su re-elección. .

He tenido un pensamiento coherente en contra de las reelecciones, a pesar de haber apoyado la primera de Uribe por considerar que debe primar la voluntad del pueblo, el único que puede equivocarse, pues goza o sufre los gobernantes que elige, en todo caso en franca lid democrática.

No es lo mismo en elecciones a cargo de cuerpos colegiados como la de Rector de la U. de A., en la que el actual se presenta para una nueva reelección y lleva ya tres períodos en el cargo, asunto traumático para el Alma Mater, cuya rectoría se ha vuelto una poltrona burocrática, sin rotación en los cargos, sin equilibrios de poder estamentales, lo que indica que la democracia desapareció en la universidad amada de los antioqueños, que existe una maquinaria para reelegir sus autoridades y que el gobernador Fajardo no tendría gente fresca, en el propósito de trabajar para hacer de Antioquia la más educada.

Desde la rectoría, como en cualquier gerencia de instituto, se han montado grupos de poder que respaldan al rector, alimentados a base de contratos y cargos burocráticos o académicos que no difieren de casos de común ocurrencia en los niveles administrativos del sector público y parece haber coartadas contra la democracia en la elección de representantes al Consejo Superior, mediante las cuales sus miembros se rotan las representaciones para permanecer a perpetuidad, según se afirma en los pasillos de la ciudad universitaria. Dicen que personas como Antonio Yépez, Luis Javier Arroyave, Jaime Restrepo, Manuel Santiago Mejía, todos ellos personas muy ilustres, llevan en el Consejo Superior cerca de doce años en promedio cada uno, lo que da cuenta de la poca renovación que existe al interior del claustro.

La propuesta del gobernador Fajardo requiere de un Rector nuevo, fresco, ajeno a las roscas internas, lo que no se ve fácil por la composición del Consejo Superior, cuya mayoría parece inclinarse por perpetuar al doctor Uribe Correa, un académico excelente pero que debiera ceder el paso a sangre nueva en la U. de A. Por otra parte, es muy difícil renovar la composición del Superior con la normatividad vigente y por ello la universidad podría entrar en un anquilosamiento progresivo por la medianía de poderes enquistados dentro de sus organismos de dirección.

Para lograr una articulación de la universidad con los municipios y sus regiones se requiere de un rector-gerente comprometido con la propuesta del gobernador. No necesariamente debe ser de la cantera interior, pues entre los candidatos hay egresados exitosos en el sector externo y sin compromisos con las mangualas descritas para una mejor renovación de sus estructuras.

La suerte de la propuesta educativa para Antioquia dependerá en buena manera del éxito en la selección de un buen rector para la U. de A. y será la oportunidad para que ella identifique las aspiraciones regionales y las resuelva en la formación de recurso humano con pertinencia geográfica y social, atenta a la identificación del hombre con su entorno.

El doctor Uribe Correa ya ha cumplido su labor y no debiera atender los cantos de sirena de quienes quieren perpetuarlo para perpetuarse, pues su reelección no es conveniente por las razones que él siempre defendió como anti reeleccionista. Sabe, como pocos, la necesidad de un relevo en la alta dirección de nuestra universidad y no debiera escudarse en mayorías construidas en contra de las conveniencias democráticas, navegando contra la historia, contra sus convicciones personales y afectando en materia grave la marcha de nuestra universidad. Ya está bien de reelecciones.

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