La U. Externado de Colombia hoy está dividida: Ramiro Bejarano – feb/20

La U. Externado de Colombia hoy está dividida: Ramiro Bejarano – feb/20

Nuevamente Ramiro Bejarano, en el portal elradical.info, dedicado a cuestionar las prácticas de la actual administración del Externado, cuestiona lo que allí pasa.  El Observatorio no publica textos de defensa de la Universidad, porque ésta nunca se pronuncia públicamente al respecto.

Este es la opinión de Bejarano, titulada “El reino del equivoco de Juan Carlos Henao”:

La Rectoría de Juan Carlos Henao no pasará a la historia por sus logros sino por sus reiterados desaciertos, su terquedad y su soberbia. No cumplió con el impostergable encargo de asegurar el tránsito tranquilo de suceder al Doctor Fernando Hinestrosa sin disolver la Universidad. Por más que la administración y sus áulicos pretendan ignorarlo, lo cierto es que el Externado hoy está dividido, no tiene lenguaje ni propósitos comunes, y no hay posibilidad alguna de reconciliación, porque el Rector en vez de convocar, fracturó en sectores la planta profesoral a extremos insolubles.

El día que se haga el inventario de errores de Henao, ocuparán sitio preferencial el haberse negado a que se realizara una auditoria franca y transparente del manejo de los haberes de la Universidad, lo cual hoy sigue siendo un misterio; el haber torpedeado el funcionamiento del Consejo de Profesores y la renovación oportuna de sus voceros en el Consejo Directivo que completó un cuarto de siglo; y, por supuesto, haber aceptado a regañadientes crear la decanatura de la Facultad de Derecho, para designar a una persona que tampoco aglutinó a la comunidad externadista y, por el contrario, ha contribuido a la creación de bandos.

En efecto, Juan Carlos Henao desaprovechó la oportunidad de haber enviado una señal positiva de superación de las diferencias entre externadistas que él imprudentemente propició, llamando a la decanatura de Derecho a una persona de reconocida trayectoria en la Facultad, acatada y respetada. No fue capaz de acertar, porque prefirió el camino errado de designar a quien distingue como su amiga de antaño.

El resultado no ha podido ser más desafortunado para él pero sobre todo para la Universidad: en la decanatura de Derecho no hay una profesora experta que honre este rango, sino una improvisada amiga al servicio de los intereses rectorales.

La institución requería una Decana en Derecho que descongestionara la labor rectoral, pero sobre todo que condujera en armonía sus avatares académicos y diarios. Si Henao hubiese designado, por ejemplo, a la doctora Emilssen de Cancino, nadie habría puesto en duda ese nombre. La doctora Emilssen, como la llamamos el grueso número de sus discípulos, ha sido profesora por más medio siglo en nuestra Casa de Estudios, reconocida catedrática, y persona con la que el diálogo siempre es sencillo, pluralista, respetuoso y conciliador. Esos atributos, de los que participan otros profesores, son todos ajenos en Adriana Zapata, una persona que, salvo por su cercanía personal con el rector Henao, carece de las horas de vuelo para tomar el control de una decanatura de una Facultad que no conoce ni tampoco sabe quién es ella.

Para no ir muy lejos, la doctora Zapata ejerce su poder interrumpiendo groseramente las comunicaciones telefónicas y luego pretende justificarse alegando que lo hizo porque se agotó el temario, lo que no es ni siquiera una disculpa. ¡Vaya manera de dialogar¡ No era esto lo que necesitaba la Escuela de Derecho más importante del país.

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