Las dictaduras universitarias, caso UFPS

Nahún Sánchez Castilla opina, en el Diario La Opinión de Cúcuta, cómo el sistema educativo permite perpetuar ciertas prácticas rectorales y hace referencia al proceso electoral en la Universidad Francisco de Paula Santander.

Uno de los aspectos más nocivos de la persistente Ley 30 del 92 es el referente a la elección de los rectores por las distintas comunidades universitarias de las instituciones públicas de Colombia. Antes los rectores eran nombrados directamente por los gobernadores de turno, que a su vez eran designados por el Presidente de la República. Tal parece que la clase política del 90 hacia atrás era menos corrupta que la actual.

En esta serie de comparaciones, por odiosas que sean, los mismos vicios heredados de la elección popular de gobernadores y alcaldes se sienten en las universidades públicas, cuando los rectores que salgan favorecidos en las elecciones, denominadas de manera eufemística como consultas internas, adquieren una serie de compromisos, que deben cumplir.

Aunque parezca absurdo y contradictorio con la filosofía universitaria, ese sistema, disque democrático, permite de alguna manera la práctica que se les cuestiona y rechaza a los políticos y gobernantes. Sí, me refiero a las dictaduras. En la Universidad Francisco de Paula Santander, incluyendo la seccional de Ocaña, tanto el rector como el  director, respectivamente, cumplen cuatro períodos consecutivos, y no extrañaría que aspiraran al quinto.

Volviendo al punto de los compromisos electorales, los rectores se dedican a gobernar, a administrar sus instituciones, pero en el fondo, sus energías, conocimientos e intenciones se centran en cautivar los votos de los profesores, los estudiantes y los empleados, pensando en el próximo evento electoral que les garantice su permanencia en la rectoría.

Por esa razón es común que humildes trabajadores, con buenos salarios, condicionen su voto a la contratación de un familiar. Así mismo, hay docentes de nómina con doble vinculación, que le entregan todos sus esfuerzos a los colegios donde laboran y a la universidad lo poco que les queda, sin embargo, son  premiados con cargos directivos importantes como decanaturas.

Como los malos ejemplos se siguen, las elecciones para el consejo estudiantil, nada tienen que envidiarle a los comicios para el concejo, los candidatos ofrecen refrigerios y  hasta sancochos a los electores y no se descarta  la presencia de políticos apoyando con dinero a alguno de los aspirantes.

En una de las elecciones recientes, se manifestó que un “mecenas”, proveniente de Bogotá, apoyó una candidatura, con la intención de manejar económicamente la cuestionada integración, que de eso no tiene nada. Los administrativos y profesores ya no participan.

La seccional de la UFPS, se adelantó un mes al paro nacional, y según uno de sus líderes, se debió a la forma irregular como el consejo estudiantil distribuía subsidios y manejaba la polémica integración. Los estudiantes que conforman el movimiento JERA, término que según ellos traduce “Sembrar para cosechar”, y que ha liderado los paros recientes, sostienen que no creen en los consejos estudiantiles porque se venden al Director, e insisten en la formación de compañeros estructurados, consecuentes y que no “coman entero”.

Por su parte, Neil Jiménez Romero, presidente del consejo estudiantil actual, respondió que sí se presentaron problemas en la asignación de subsidios y descartó que se registraran actos dolosos en la utilización de los recursos que les entrega la universidad para desarrollar las integraciones.

Aceptó que tanto los estudiantes, profesores y administrativos no ejercen una veeduría en  el manejo de los recursos de la institución y admitió que quienes lo antecedieron en el organismo que representa, han tomado esta instancia como trampolín para llegar al concejo municipal de Ocaña. Podría representar un record nacional, cinco miembros de los diferentes períodos de consejos estudiantiles han logrado sendos escaños en el organismo legislativo municipal. En la ciudad hace carrera el cuento de que para llegar a ser alcalde primero hay que ser personero y todo parece que para ser concejal antes hay que ser dirigente universitario.

Lo cierto de todo es que tanto en Cúcuta como Ocaña, los universitarios que aspiran a ser dirigentes, deben seguir el ejemplo de la famosa Mesa Ampliada Nacional Estudiantil, MANE, es decir, que se preparen lo mejor posible y que defiendan, por encima de todo, la academia Y los presupuestos de su institución y que eviten las dictaduras dentro del Alma Máter.