Lecturas diversas al llamado del Rector Múnera por la convivencia pacífica en la U. Nacional

Lecturas diversas al llamado del Rector Múnera por la convivencia pacífica en la U. Nacional

Junio 26/25 “Invito a la comunidad universitaria a que asumamos la convivencia pacífica, en medio de las diferencias”, es la exhortación de Leopoldo Múnera en la intención de mejorar el entorno y superar las críticas y la polarización que se viven en la U. Nacional de Colombia.

El llamado del rector tiene una doble lectura y aceptación, en razón del momento político que vive el país (léase polarización) y, sobre todo, la tensión y división que se vive dentro de la Universidad de parte de sus seguidores y sus contradictores, a raíz de la forma como se dio su designación hace un año, tras lo acontecido en el proceso electoral y la designación anterior de José Ismael Peña Reyes.

Además, el comunicado se da en momentos en que aumenta la crispación interna en la Universidad por la incertidumbre y ansiedad que genera el ya muy esperado fallo que dé el Consejo de Estado en torno de la legalidad o no de la designación de rector que se dio en 2024, y que -sea cual sea el fallo-, derivará en próximos momentos de tensión en la IES.

El siguiente es el texto del comunicado rectoral, denominado “Convivencia Pacífica”, y cuyo mensaje (más allá de la interpretación política y cultural actual, constituye una interesante reflexión sobre la vida universitaria:

El pensamiento crítico es el eje de la universidad y la academia contemporáneas. Su garantía institucional, política y social exige el respeto irrestricto de la vida y las libertades democráticas, el pluralismo político y la responsabilidad individual y colectiva por nuestras expresiones públicas. Las violencias estructurales, físicas o simbólicas, que implican la imposición de una visión del mundo y la sociedad, atentan contra la convivencia en nuestros campus y la posibilidad de constituirnos como una comunidad deliberante.

El racismo o la aporofobia, el rechazo a quien se considera pobre, que se manifestaron durante la presencia de la MINGA Indígena en el campus de Bogotá, así como las amenazas y agresiones de las que han sido objeto diferentes integrantes de la UNAL en los últimos años, deberían ser rechazadas por la universidad en su conjunto.

Representantes estudiantiles y profesorales, sindicalistas, líderes y lideresas de los diferentes estamentos, autoridades académicas, mujeres, personas diversas, grupos étnicos, docentes y discentes con diferentes concepciones sobre el mundo y la sociedad han sentido la impotencia que genera la inculcación de formas de ver, sentir o vivir las relaciones sociales y con la naturaleza.

Hacemos parte de una sociedad donde la injusticia social y las violencias se han normalizado y han invadido nuestra vida cotidiana. Las normas y los procedimientos jurídicos, al igual que nuestras instituciones, son indispensables para establecer una convivencia pacífica en nuestros campus, pero son insuficientes. La resolución de nuestros conflictos debe encontrar un camino que nos permita superar la dialéctica bélica del amigo y el enemigo, sin renunciar a los disensos.

En el pasado reciente la intolerancia ha ocasionado en la Universidad Nacional de Colombia muertes o traumas físicos y psicológicos irreparables. Invito a la comunidad universitaria a que asumamos la convivencia pacífica, en medio de las diferencias, como nuestra forma colectiva e individual de vida y renunciemos a la instrumentalización de las violencias y a las estrategias discursivas que buscan responsabilizar a las otras y los otros por la ausencia de formas de coexistencia que no hemos logrado consolidar en nuestra historia como país y como universidad.

Leopoldo Alberto Múnera Ruiz (foto)

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