Los “bom brill” en las universidades: Luis Fernando Pacheco – Dic/18


Por: Luis Fernando Pacheco. Profesor Universitario. Neiva

En el argot popular colombiano, el término bom brill hace referencia a un producto de cocina utilizado para lavar las ollas, pero también, se ha utilizado para denominar a aquellos hijos que parecen negarse a independizarse y que disfrutan la comodidad del hogar paterno. Evidentemente la psicología, la sociología y múltiples estudios ahondan en las causas y consecuencias de estas nuevas dinámicas de convivencia, pero muchos coinciden que merma los resultados de productividad, pero sobre todo la responsabilidad y la autonomía en la etapa adulta.

Sin embargo, este fenómeno ha encontrado una variable dentro de las universidades colombianas: los bom brill universitarios; exitosos profesionales jóvenes captados al término de su pregrado por sus mismas casas de estudio para adelantar tareas académicas o administrativas. Un fenómeno que parece ser positivo -y por demás, habitual- puede tener profundas implicaciones a la institución, pero también a los (¿?) beneficiarios de esta práctica. 

En noviembre de 1985, Colombia no sólo vio aterrada la debacle sobre la cabeza de una de las ramas del poder público tras la toma del Palacio de Justicia por parte del M-19, sino que algunas instituciones como la Universidad Externado de Colombia vieron morir o renunciar a su cuerpo de profesores, en su mayoría Magistrados y Jueces del Palacio. Entonces, empezó un plan que apuntaba a un relevo generacional intrínseco, seleccionar entre sus filas de graduandos a brillantes profesionales y hacer importantes inversiones para su formación posgradual en el exterior, a cambio de retornar a su Alma Mater con el objeto de relevar un cuerpo docente que a raíz de una situación externa y coyuntural se encontraba en crisis.

El experimento no era nuevo, y era una de las claves del modelo de formación de la universidad norteamericana desde la posguerra, y al ejemplo mencionado del Externado siguieron muchos más, aunque con variables que vale la pena analizar a continuación:

La formación posgradual y profesional de egresados (como estrategia coordinada como un Plan de Acción o fruto de una generación espontanea de maestros o Decanos) no resulta en ningún caso mala per se, y el ejemplo del Externado en las décadas del siglo pasado resulta interesante porque encuentra una variable: la formación posgradual se hacía en un centro de Estudios diferente, generalmente, incluso en el exterior, lo cual es positivo y rompe la alerta que pretendo generar en este espacio de opinión. La dinámica de múltiples universidades (especialmente regionales hoy no es la misma).

Las Instituciones de Educación Superior deberían hacer un esfuerzo que implique un inventario de cuántos profesionales encuentran en sus nóminas (académicas, administrativas, de apoyo en general) de egresados de sus aulas que no tienen otra experiencia laboral o académica fuera de allí. Los resultados pueden ser sorprendentes, máxime, porque en ocasiones la contraprestación para permanecer en la institución (esta vez, como empleados) son descuentos o becas en matrículas en posgrados dentro de la misma Casa de Estudios.

La endogamia profesional puede ser nefasta para el universitario que a llegar a las tres décadas no ha tenido otro empleador, su experiencia se limita a la burbuja de cristal que puede ser la vida universitaria: jefes-profesores, mismas relaciones y una réplica de una de las grandes críticas de la universidad contemporánea: la incapacidad de adaptarse a los retos que el entorno social le exige, básicamente, porque además, lo desconoce.

Si Usted es directivo universitario, valdría la pena la reflexionar sobre las consecuencias a mediano y largo plazo de una fórmula que parece fácil: limitar el proceso de selección a quedarse con los mejores talentos que formó en la carrera universitaria, quizá con eso prescindiendo de la universalidad que le pueden aportar profesionales de otras visiones y procesos formativos.

Si Usted es un profesional, cuyo único entorno laboral sigue siendo la misma universidad en la que se formó, vale la pena reflexionar, si no hace falta conocer un poco del mundo fuera de las murallas del campus, y que puede ser una salida a una zona de confort que desconoce. Quizá puede ser Usted un bom-brill universitario.