Marzo 18/19 Los programas a distancia representan una importante oportunidad para que miles de colombianos que pagan su condena en una cárcel puedan formarse en educación superior.
Algunas IES, adicionalmente, tienen programas de extensión universitaria e investigación en las prisiones, como una forma de compromiso social y solidaridad.
El INPEC facilita permisos especiales para que tutores y profesores de las IES puedan asistir en determinadas horas y fechas a tener encuentros con sus estudiantes, quienes así pueden resocializarse, disminuir condena y prepaparse para ingresar o reingresar al mundo laboral con competenciar profesionales específicas. La adecuación de salas especiales con equipos de cómputo o aulas Vive Digital, entre otras, son las opciones que los presos tienen para estar en contacto con sus tutores e instituciones.
Algunas de las instituciones que han venido trabajando en esto son:
La UNAD tiene en desarrollo un convenio con el INPEC, desde hace cerca de 10 años, gracias al cual centenares de colombianos se han podido certificar profesionalmente.
Por su parte, UNIMINUTO Virtual a Distancia desarrolla desde 2017 el proyecto “Promoción de la reinserción educativa y socio laboral de jóvenes en riesgo de exclusión social, con especial atención a consumidores de sustancias psicoactivas e infractores de la ley, en el área metropolitana de Bogotá”, que se realiza en centros de reclusión infantil.
En Antioquia, su Gobernación lanzó hace unos días el programa de Bachillerato Digital para presos del departamento, con la misma intención de potencializarlos para su posterior desempeño laboral.
Por su parte, la Universidad Manuela Beltrán se ha especializado, a través de su programa de Derecho, en trabajar con estudiantes suyos en las cárceles para brindar asesoría jurídica a presos y orientarles en la defensa de sus derechos, tras la demostración de algunos yerros jurídicos. La Unievrsidad de Los Andes realiza una labor similar a través de su Grupo de Prisiones.
A través de prácticas sociales, universidades como la Cooperativa de Colombia, en el Llano, también han llegado hasta las cárceles para favorecer la sensibilidad social de sus estudiantes y su interacción con los presos.
En Bogotá, la facultad de Derecho de la Universidad Católica de Colombia, junto a la Personería de Bogotá, en 2018, realizaron el diplomado en Derechos Humanos con énfasis en personas privadas de la libertad, el cual estuvo dirigido a 86 reclusos y 29 funcionarios de la cárcel y penitenciaría de mediana seguridad La Modelo.
Así mismo, hace pocos días en la Cárcel y Penitenciaria de Media Seguridad de Bogotá “La Modelo”, se realizó la graduación y entrega de certificación por parte de la Universidad Sergio Arboleda a siete (7) Privados de la Libertad que culminaron la capacitación en diferentes áreas de la publicidad.
Una de las iniciativas gubernamentales para fomentar la matrícula de reclusos, la hizo el entonces ministro del interior, Germán Vargas Lleras, en 2011, cuando realizó una campaña para apoyar la matrícula en el SENA.
Estudiar para rebajar pena
En Colombia se permite que los estudios que se realicen bajo la modalidad de educación formal y tengan la aprobación de las autoridades educativas competentes, son válidos para redimir pena. El INPEC debe hacer cumplir el código carcelario en cuanto a la intensidad en número de horas y días a la semana en que esto se puede hacer, de tal manera que la rebaja en la pena no supere unos máximos permitidos.
El INPEC también tiene convenios con institutos de educación básica y media para apoyar la culminación de estos niveles de estudio de los presos.
Así mismo, según estudios de sociólogos, los presos que recuperan su libertad y han estudiado, en muy poco porcentaje reinciden en la delincuencia.
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