El rector del CESA columnista de El Nuevo Siglo, José Manuel Restrepo Abondano, considera atinada la estrategia del MEN para presentar la reforma la manera como viene conciliando con ASCUN.
Es enormemente positivo que haya un acercamiento entre los rectores de las universidades, reunidos en Ascun, y la Ministra de Educación Nacional, y es aún más importante que dicho acercamiento dé lugar a que se vayan incorporando las recomendaciones centrales de la Academia al proyecto de reforma. Esto permite anticipar que habrá una mejor propuesta presentada al Congreso de la República, y demuestra cuán atinada fue la estrategia de la Ministra de presentar el proyecto de reforma inicial a la comunidad académica, con la actitud de oírla y de incorporar los ajustes requeridos.
Vendrán seguramente tres temas que abrirán el debate de nuevo. Eso, esperando que el Congreso no termine echando para atrás y metiendo “orangutanes” y menos aún si ello se hace basado en intereses particulares. El primero de ellos hace referencia al problema de desfinanciamiento de las universidades públicas, y la imposibilidad de tener recursos ilimitados, para un sector que si se los dan, los utiliza y los necesita. Pero más difícil en este tema será la forma como se asignarán los nuevos recursos, si basados en el presupuesto de hoy, o con base en indicadores de calidad (opción que parece más sensata).
En segundo lugar, vendrá la discusión sobre los beneficiarios de la autonomía universitaria, y la posición de las instituciones técnicas y tecnológicas, en particular las oficiales, que al no tener autonomía enfrentan un “lío grande” con su viabilidad presupuestal.
Finalmente el tercero y más gordo de los temas por resolver es el de las instituciones de educación superior con ánimo de lucro. En este asunto el debate sigue montado sobre supuestos equivocados. Creer que porque una institución es sin ánimo de lucro siempre será de alta calidad y lo contrario, es más o menos afirmar que en Colombia todas las Instituciones de Educación Superior (IES) son de alta calidad, pues todas son sin ánimo de lucro. La realidad es algo más compleja: En Colombia hay IES sin ánimo de lucro, buenas y malas; y para hacer la cosa más difícil, hay otras que dicen ser sin ánimo de lucro.
La condición de lucro no puede argumentarse en contra por un tema de calidad, menos aún pretender bloquear la posibilidad de instituciones universitarias o técnicas o tecnológicas, con ánimo de lucro; allí el país necesita crecer en cobertura y allí es donde las actuales instituciones no han realizado ofertas ni suficientes ni pertinentes.
Ojalá no terminemos bloqueando una propuesta que puede hacer más diverso, más actual, más relevante y más flexible el modelo de educación superior actual, por un tema que parece ser más una posición ideológica, que de compromiso con una población colombiana que reclama alternativas distintas para educarse.
Adicionalmente ¿no es mejor hacer evidente lo que ya sucede “de facto” en parte del sistema, pero con controles más estrictos de calidad y tributación?
![]()
