“La bicentenaria Universidad de Cartagena avanza sin pausa. La ciudadela universitaria de Zaragocilla se expande. Nuevas aulas, nuevos laboratorios, nuevas sedes administrativas, nuevos espacios de recreación, entre otras obras, integran el Campus San Pablo inaugurado esta semana”, destaca el editorial de El Universal.
Tal como anticipó su primer rector, el poco recordado José Joaquín Gómez, la Universidad ha sido y es “manantial de prosperidad” para la comunidad. A ella debe mucho de su impulso cultural la región caribe entera. Años ha, sus aulas eran colmadas por estudiantes de los distintos departamentos costeños, y esta Universidad llenaba el vacío de centros de educación superior que padecía la Costa.
Los tiempos cambiaron y hoy las capitales de los departamentos costeños cuentan con universidades públicas y privadas que brindan oportunidad de estudios superiores a los habitantes de sus sedes y zonas circunvecinas. La Universidad de Cartagena, aunque alberga gentes de todo el país sin discriminación alguna,por determinismo geográfico sirve de manera principal a la ciudad de Cartagena,sede de una gran parte de su población estudiantil. Sin ella, Cartagena presentaría cifras precarias en cuanto al número y calidad de profesionales disponibles, pues sin duda el primer centro de formación superior para cartageneros, y el único para cartageneros de escasos o nulos recursos, es la Universidad de Cartagena.
Miles de residentes de la ciudad lograron progreso material y espiritual gracias a que esta Universidad pública les impartió, de manera casi gratuita, laformación que, por carencias económicas, les habría sido inaccesible en centrosprivados. Cartagena debe mucho a nuestra Universidad pública. Por ello, resulta desconcertante que el Distrito no sea un resuelto y generoso sostenedor de esta benemérita institución.
Razón tiene el gobernador Gossaín cuando clama porque el Distrito aporte a la Universidad de Cartagena pues es el primer beneficiario de ella en muchosaspectos. ¿Cómo sería Cartagena si no existiera esta Universidad sostenida por la Nación y ayudada por elDepartamento de Bolívar? Si el Alcaldey el Concejo se formulan este cuestionamiento encontrarían que para el Distrito es un imperativo ético aportar, en la medida de sus capacidades económicas y de los beneficios que recibe, al crecimiento material y progreso académico de la Universidad de Cartagena.
Y que no se hable de falta de recursos. Es común ver cómo los dineros distritalesse disipan en obras o gestiones que poco reportan a la comunidad o no tanto como los visibles frutos de la educación superior casi gratuita que brinda la Universidad de Cartagena.
Estamos en época de presupuestos y es buena hora para enmendar una histórica injusticia y mostrar que el Distrito sí está comprometido seriamente con la educación superior. Seguir en la posición indiferente de mirar la Universidad de Cartagena como deber económico de otros entes públicos es actuar contra el progreso y los intereses de la ciudad de Cartagena como polo de desarrollo y como distrito cultural.
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