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Cristo García Tapia, columnista de El Universal, de Cartagena, critica la falta de acción de las directivas de la Universidad de Sucre que llevó a la negación del registro calificado de su pregrado de Medicina. |
Eso de que la negación del “registro calificado” al programa de Medicina de la Universidad de Sucre, emitida por el Ministerio de Educación Nacional, “hasta cierto punto se le sale de las manos a la Universidad”, es la más irresponsable razón que deba darse para justificar la vergonzante negligencia de la dirección de ese claustro frente a una medida administrativa derivada de las protuberantes fallas en la gestión de un recurso, docentes e investigadores, indispensable para la continuidad y cualificación de dicho programa.
Y para ruborizar de vergüenza a los sucreños, que el rector de su universidad les diga que la “situación de tipo curricular en la que se basó el Ministerio para negar dicho requisito es subsanable”.
Desde el momento en el cual se hizo, con suficientes argumentos y tiempo, el anuncio de que dicho registro sería negado era subsanable, solo que la incompetencia y las mañas burocráticas para gestionarlo prevalecieron frente al interés superior de la comunidad estudiantil y del objetivo que lo demandaba con prioridad, el programa de Medicina.
Y del organismo técnico, el Ministerio de Educación Nacional, que lo exigía para convalidar un registro obligatorio para la continuidad de un programa que postula los más altos estándares de calidad, competencia y transparencia en su desarrollo y aplicaciones.
Simplemente no se hizo, desconociendo las partes afectadas, estudiantes del programa de Medicina, en mayor medida, y Ministerio de Educación Nacional, que razones válidas tuvo la Universidad de Sucre para proceder contra sus propios intereses y permitir, por reiterada negligencia de quien tiene la obligación legal e institucional de velar por ello, que el trámite que permitiría la continuidad del programa de Medicina no se surtiera.
Cuanto refleja la situación de la Universidad de Sucre, hoy más enclaustrada que en cualquier otro periodo de su historia, es apatía y desgano por los temas que deben convocarla y comprometerla para confrontarlos con propuestas y soluciones efectivas.
De cara a una región y conglomerado social debatiéndose en la incertidumbre de encontrar las luces que le alumbren un destino menos oscuro que el que hoy le deparan la mediocridad, la corrupción y los designios siniestros de la parapolítica, rediviva en buena parte de su institucionalidad.
Está bien que los estudiantes de Medicina manifiesten indignación por la cancelación del registro de su carrera, pero igual debe hacerlo todo Sucre por la incuria de quienes fueron inferiores a su responsabilidad de evitar tan grave perjuicio.
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