Agosto/25 Mejía Patiño, rector de la Universidad del Tolima, hace un balance de su gestión a un año de terminar su periodo rectoral. Tomado de El Nuevo Día.
Este proceso nos recuerda que podemos sentirnos orgullosos de lo logrado, sin perder de vista que todavía tenemos mucho por mejorar y fortalecer. Este sueño no pertenece a una sola persona. Ha sido posible gracias a miles de voces, manos y corazones que han creído en la Universidad del Tolima.
Nos queda un año de rectoría. En septiembre de 2026 no entregaremos solamente un cargo, entregaremos un proyecto de universidad que construimos desde 2016, cuando asumimos el reto de recuperar la gobernabilidad, estabilizar las finanzas y devolverle a la Universidad del Tolima el sentido de pertenencia que la caracteriza. Era una apuesta ambiciosa y hoy es una realidad tangible que nos invita a mirar con orgullo lo alcanzado, pero también con humildad lo que aún debemos seguir trabajando.
En estos nueve años el trabajo colectivo nos ha permitido crecer y transformarnos. Pasamos de 16 mil estudiantes en 2016 a cerca de 27 mil en 2025, un incremento cercano al 70% que refleja la confianza de miles de familias colombianas en nuestra alma mater como el lugar para cumplir el sueño de ser profesionales. A la par, fortalecimos nuestra planta profesoral con 66 nuevos docentes y consolidamos una oferta académica pertinente y de calidad, con 31 programas nuevos de pregrado y posgrado, que hoy responden a las necesidades de la región y del país.
Nuestra Universidad también ha vivido una importante transformación en el Instituto de Educación a Distancia. Hace algunos años, el IDEAD enfrentaba grandes brechas en acceso y permanencia, hoy, gracias a un trabajo articulado con nuestras políticas de bienestar integral y al fortalecimiento de la planta profesoral, podemos hablar de una Universidad integrada, que crece y se transforma como una sola. Pasamos de 19 a 23 Centros de Atención Tutorial, consolidando nuestra presencia en nueve departamentos del país, y potenciando al IDEAD como un proyecto académico y social que trasciende fronteras.
Si miramos en perspectiva, el camino recorrido nos ha permitido fortalecernos en distintos campos. Pasamos de 57 a 65 grupos de investigación reconocidos por MinCiencias. Nuestros semilleros crecieron de 51 a 167, acercando a más estudiantes al camino de la investigación – creación. También dimos pasos importantes en innovación: de no registrar diseños industriales pasamos a tener cuatro, descubrimos 11 nuevas especies para contar hoy día con 17 y de tener una sola patente en 2016, hoy contamos con cuatro. Además, hemos construido 15 políticas institucionales que hoy nos orientan y nos dan una ruta de navegación que antes no existía. Sabemos que su plena implementación sigue siendo un reto, pero contar con este marco nos permite avanzar con mayor claridad y sentido de propósito.
En este camino alcanzamos otros hitos que nos llenan de orgullo: logramos la renovación de la acreditación institucional de alta calidad, convirtiéndonos en una de las universidades públicas del país con este reconocimiento. También alcanzamos la acreditación internacional, lo que reafirma nuestra convicción de que la Universidad del Tolima está a la altura de los más altos estándares académicos. Y fuimos pioneros en gratuidad educativa, entendiendo que la educación superior es un derecho y no un privilegio.
La pandemia nos puso a prueba, pero no detuvo nuestro compromiso. Llegamos casa por casa a entregar conectividad y acompañar a nuestros estudiantes para que ninguno viera frustrado su proyecto de vida. Porque la Universidad del Tolima no es solo una institución, es el proyecto de vida de miles de jóvenes, familias, docentes y trabajadores que encuentran en ella la oportunidad de transformar su futuro.
Este proceso nos recuerda que podemos sentirnos orgullosos de lo logrado, sin perder de vista que todavía tenemos mucho por mejorar y fortalecer. Este sueño no pertenece a una sola persona. Ha sido posible gracias a miles de voces, manos y corazones que han creído en la Universidad del Tolima. A cada estudiante, docente, trabajador y graduado, mi gratitud infinita. Sigamos soñando juntos, porque el proyecto educativo que hemos construido en nueve años no termina aquí: se transforma para seguir construyendo la Universidad que nos merecemos.
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