Mayo 14/24 Aunque casi todos los universitarios son mayores de edad, el exagerado uso del dispositivos móviles (celulares y tabletas) no garantizan su mejor aprendizaje, además de que son un reto para la paciencia y la pedagogía de los docentes.
Por estos días, La Unión de Colegios Internacionales de Bogotá (Uncoli), decidió que a partir del próximo año sus 27 colegios privados comenzarán a prohibir el uso de los teléfonos celulares, relojes inteligentes, tableas y aparatos tecnológicos afines, por parte de sus estudiantes, durante las clases. Consideran, entre otros aspectos, que estos generan una adicción en los jóvenes, además de ser un distractor en el proceso de aprendizaje.
Además, es una hipótesis que la ciencia debe confirmar, podrían afectar la capacidad de aprendizaje, dada la comodidad que representa tener toda la información a la mano, y hasta aplicaciones que hacen las tareas sin que el estudiante tenga mucho que pensar.
En educación superior el escenario es parecido, no sólo por los dispositivos, sino también por la llegada de la inteligencia artificial, que está obligando a los docentes a replantear sus estrategias para que el estudiante incentiva su criterio, pensamiento y la creatividad, sino también para evitar que recurra a estas herramientas sin fundamentos éticos.
Además, para muchos docentes se ha vuelto “invivible” la clase con estudiantes que se la pasan pegados a la pantalla de su teléfono, chateando entre ellos y su mayor expresión de interés de “tomar notas” es cuando corren a tomar una foto de lo que el profesor escribe en el tableo o proyecta en pantalla, sin que esto asegure un real compromiso y aprendizaje de los estudiantes.
Para contribuir a la reflexión, vale la pena retomar un artículo de 2021, del Observatorio del Tecnológico de Monterrey, denominado “Estudio revela las ventajas de tomar notas a mano”, y en el que se indica que, según análisis científicos, se considera que para el aprendizaje es mejor tomar notas a mano es mejor que hacerlo de manera digital, y que dice:
¿Es mejor escribir en papel o en dispositivos digitales? ¿Cuál de los dos formatos funciona mejor cuando buscamos aprender o memorizar información? Tomar notas o escribir en dispositivos móviles o computadoras es cada vez más común, sin embargo, cuando se trata de aprender y retener información, muchos investigadores han encontrado que tomar notas a mano es un método más efectivo que hacerlo en digital.
Un estudio de neurociencia del comportamiento realizado por investigadores de la Universidad de California y la Universidad de Princeton publicado en 2014, mostró que los estudiantes que toman notas a mano se desempeñan mejor en preguntas conceptuales que los alumnos que toman notas en aparatos digitales. Una explicación de este interesante descubrimiento es que el hecho de escribir con lápiz y en papel permite a las personas resumir y organizar la información en sus propias palabras, y asegura una codificación más profunda y natural, según el estudio. Mientras que el uso de aparatos electrónicos los inclina a escribir la información de manera pasiva.
De manera similar, diversos estudios han reportado que, aunque escribir en una computadora otorga más tiempo porque es un proceso más rápido, tomar notas a mano mejora la memorización y el reconocimiento de palabras de los alumnos. Una de las ventajas de las notas a mano se relaciona con el entendimiento conceptual y el uso del papel para leer y escribir, ya que otro estudio de comportamiento humano reportó la superioridad del papel a las pantallas de computadoras en la comprensión de lectura.
Estos estudios indican la importancia de las señales visuales y táctiles para percibir tamaños físicos y locaciones espaciales, porque el material del papel provee espaciamiento físico, lo que se conoce como señales spatio-temporales, a la medida del texto. Otro grupo de investigadores de la Universidad de Tokio realizaron la siguiente hipótesis en un artículo publicado este año en Frontiers in Behavioral Neuroscience: El uso de una libreta, junto con la escritura de notas, mejorará la codificación. Más específicamente, la utilización del papel mejora el proceso de asociar el qué y el dónde de la información, específicamente en el hipocampo (parte del cerebro involucrada en la codificación y el proceso de retención de memoria) que se puede estudiar a un nivel neurológico.
Para analizar este fenómeno, los investigadores realizaron un estudio comparativo entre tres grupos de personas que realizarían una misma tarea. Se les pidió a diferentes personas que agendaran varias tareas en un calendario, unos lo harían en una libreta física escribiendo con pluma, otras con una tableta y el último grupo en un smartphone. Posteriormente, las personas se sometieron a pruebas de memoria donde se les realizaron preguntas de lo que tuvieron que agendar, además de otras pruebas externas donde se les contó un cuento y también se les realizó preguntas, y se les pidió observar letras del alfabeto chino para luego repetirlas. Los resultados se analizaron con base en varios estudios médicos que se les hicieron durante las pruebas, que incluyeron resonancias magnéticas. Finalmente, se compararon los resultados entre grupos. Los hallazgos de este estudio fueron publicados con el título “Paper Notebooks vs. Mobile Devices: Brain Activation Differences During Memory Retrieval” en el cual se encontró lo siguiente:
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Tableta: Para los usuarios que utilizaron tabletas, se observó que escribir las tareas en el calendario fue un proceso más lento que con las notas físicas escritas en papel. Esto se podría decir que es gracias al tecleo lento de caracteres.
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Smartphone: Los usuarios que realizaron la prueba con smartphones coincidieron con el tiempo de escritura que los usuarios que utilizaron tabletas.
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Notas físicas: La calendarización de tareas en las notas escritas fue la más rápida de los tres grupos. Además de que mostraron más precisión y sus respuestas fueron más directas cuando se les hicieron las preguntas. Y aunque todos los grupos lograron activar el hipocampo, este fue el grupo que mostró más respuesta en esta área del cerebro al llevar a cabo su tarea.
Como se mencionó anteriormente, los tres grupos lograron activar el hipocampo, por lo tanto, lograron activar la parte del cerebro que se encarga de la retención y codificación de memoria verbalizada. Es decir, que los tres métodos tienen resultados de retención de memoria, pero el más efectivo viene siendo el tomar notas a mano en papel.
Hasta aquí el artículo del Observatorio del Tecnológico de Monterrey
¿Y en Colombia?
A propósito de estos debates, el sociólogo y profesor de la Universidad del Rosario, Juan Carlos Guerrero, contó en X un experimento similar, y concluyó que “nuestros brazos y manos son una extensión del cerebro y que hay diferencias significativas en el proceso de asimilación del conocimiento cuando se toman notas sobre un papel o sobre en un aparato digital”.
Para Guerrero “tomar la foto de la diapositiva es justamente una forma de no tomar notas. Para aprender hay que hacer lo contrario: tratar de traducir el mensaje, es decir, hacer un esfuerzo por asimilarlo y digerirlo. Y de acuerdo con las diapositivas, sobre todo si están llenas de texto”.
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