Para entender por qué cae la matrícula en solo algunas universidades: Carlos Mario Lopera

Para entender por qué cae la matrícula en solo algunas universidades: Carlos Mario Lopera

Agosto/24 Lopera, director de universidad.edu.co, advierte cómo las cifras de matrícula confirman que no basta con tener alta calidad y prestigio para tener más estudiantes.

El Ministerio de Educación Nacional reveló las cifras de matrícula en 2023 (es lo más actualizado hasta el momento), que muestran que el sistema tuvo un muy leve incremento. Entre el segundo periodo de 2022 y el segundo periodo de 2023, todo el sistema (272 IES que aportaron datos) apenas incrementó su matrícula en un poco menos de 15 mil estudiantes. Ni siquiera el 0.5 %. Un resultado muy pobre en consideración con las expectativas creadas por el propio gobierno de apostar por una matrícula de 500 mil nuevos estudiantes en el cuatrienio y una cobertura (sobre el 55%) muy lejos de la apuesta de llegar al 62 % en 2026 (solamente a manera de contexto, vale recordar cómo el entonces presidente Juan Manuel Santos apostaba por llegar al 60 % en 2018).

Las cifras confirman una preocupante incapacidad del sistema público (IES oficiales más Gobierno) de subir la matrícula, pues de 74 IES públicas, 39 bajaron sus cifras de matrícula en 2023 con respecto a 2022. Si no fuera por las cifras de la UNAD, el gobierno tendría que recoger todo su discurso y admitir que el sistema está en saldo en rojo. Porque, de lo contrario, las fuertes caídas del SENA (que está viendo cómo sus estudiantes están migrando al preferir la gratuidad en otras IES), de la Universidad Distrital Francisco José de Caldas, la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia – UPTC,  la Escuela Superior de Administración Pública -ESAP, y la misma Universidad Nacional de Colombia, advierten que pese a la gratuidad, hay algo en ellas que no está gustando como antes. 

Los datos también muestran que, pese a que el Ministerio de Educación del gobierno Petro le ha dado abiertamente la espalda a las IES privadas, estas han tenido gran capacidad de defenderse y de no dejarse noquear. Si bien muchas están en cuidados intensivos (67 registran menos de mil estudiantes), es llamativa la reducción, pero positiva la recuperación de muchas institución técnicas profesionales y universitarias, que hasta hace poco se veían más cerca del fin que de la resurrección.

Definitivamente la sorpresa está en la reducción en el número de matriculados en un muy buen número de las más representativas universidades privadas tradicionales, con prestigio, mayor costo de matrícula y acreditación institucional de alta calidad. Las cifras hablan por sí solas: Las privadas, y acreditadas, universidades como la Cooperativa de Colombia, el Externado de Colombia, la Sergio Arboleda, la Pontificia Bolivariana, la Católica de Colombia, la Santo Tomás, la Universidad del Norte, la Universidad de Medellín, la Universidad Central, la Pontificia Universidad Javeriana, la Universidad Libre, la Universidad del Rosario, la Universidad EAFIT, entre otras, cerraron 2023 con números en rojo con respecto a su matrícula de 2022.

Explicaciones puede haber muchas. Desde el contexto político y económico, hasta los escándalos en algunas de ellas o el impacto de la gratuidad en el sector oficial. Pero, sobre todo, hay una realidad y es que las que, en cambio mostraron incremento en sus cifras (como por ejemplo, la UNAD, la CUN, la San José, Uniminuto, Uniasturias, UNIR, Área Andina, San Martín, IU Digital de Antioquia, Politécnico Grancolombianos y Libertadores, entre otras), no sólo están acercándose más a las expectativas económicas de los estudiantes, sino que también pueden estar ofreciendo (con esquemas de mercadeo más dinámicos) diferencias y beneficios que las “tradicionales” poco o nada realizan, tales como programas virtuales, más cortos, más flexibles, más movilidad, más innovación y más sintonía social.

Los datos del SNIES confirman un giro en las tendencias del mercado educativo, la configuración de un cambio en las expectativas de la sociedad con respecto a su universidad y hacen un llamado de atención a quienes creen que solo con tradición, prestigio, relacionamiento y calidad hay suficiente para crecer en número de estudiantes.

Ojalá que la descripción de los investigadores de Harvard, en 2003, Gary Hamel y Liisa Valikangas, no se convierta en realidad. Ellos señalaban que: “Las organizaciones fracasan cuando merecen fracasar, es decir, cuando han mostrado ser consistentemente incapaces de cumplir las expectativas de sus partes interesadas. Un pasado noble no otorga el derecho a un futuro ilustre. Las instituciones sólo merecen perdurar si son capaces de soportar la ofensiva de las nuevas instituciones. La libertad de una sociedad para crear nuevas instituciones es su póliza de seguros contra la incapacidad de recrear las instituciones antiguas”.

Loading

Compartir en redes