Julio 5/23 “Las universidades quieren moverse mucho más rápido, pero están restringidos por una estructura rígida gubernamental que muchas veces va en contra del mercado”, reconoce Freddy Vega, CEO de Plazti, la plataforma que ya cuenta con 4 millones de estudiantes en Latinoamérica.
Aunque sus cursos de formación no son de educación superior, a muchos jóvenes parece no importarles eso. Al fin y al cabo, adquieren certificados y competencias que laboralmente les sirve, en menos tiempo y a menos costo de lo que pagan en la educación universitaria.
Platzi, una de las plataformas de educación profesional en línea más grandes de América Latina, fue fundada en 2011 por el colombiano Freddy Vega y el guatemalteco Christian Van der Henst, realiza una amplia oferta de cursos de muy variada gama, ofertados bajo el modelo de pago por mensualidad de acceso a la plataforma, independientemente del número de cursos que se tomen en ese tiempo.
Según sus fundadores, Platzi es “una forma novedosa de aprendizaje que busca romper el ciclo de pobreza y crear un impacto positivo en la economía de la región”.
Y efectivamente lo hacen de forma novedosa. Hace pocos días, por ejemplo, se apoyaron en un cohete del multimillonario Elon Musk y lanzaron al espacio el satélite PlatziSat-1, que servirá como dispositivo para que los estudiantes de algunos de sus cursos puedan aprender del tema, comunicarse con el satélite, tomar fotos de la tierra y afines, para innovar.
Los beneficios de la educación no formal en línea
Al respecto, y en una entrevista del diario El Tiempo con Vega, éste señala que “hemos detectado, por ejemplo, que cuando un estudiante de Platzi dedica una hora al día entre semana a estudiar, después de un año, sus ingresos aumentan. Cuando un estudiante llega, en promedio está ganando más o menos 300 a 1.000 dólares al mes. Un año después, sus ingresos en promedio suben a entre 800 y 5.100 al mes, dependiendo de dónde esté, la carrera que elija y en qué empresa trabaja. Eso significa que cuando un estudiante estudia en Platzi, sus ingresos tienden a crecer de dos a diez veces de por vida. A veces la gente no cree que uno pueda crecer eso estudiando cursos en línea, pero la verdad es que no es tan loco. Si usted comienza ganando 300 dólares al mes, que en la gran mayoría en la región es un poco arriba del sueldo mínimo, y luego entra a la industria de la tecnología, en particular en el desarrollo de software, por ejemplo, puede tener sueldos de 3.000 dólares al mes. No solo hemos visto eso, sino también cómo hay unas 40 compañías fundadas por estudiantes de Platzi que facturan más de un millón de dólares al año en ventas o que han levantado más de un millón de dólares en venture capital, y unas 24 o 25 compañías que han sido financiadas por el fondo de inversión más importante de Silicon Valley, que es Y Combinator. En Colombia, por ejemplo, entre empresas de nuestros estudiantes están Treble, una plataforma de inteligencia artificial, o Trii, uno de los mejores sistemas para comercio en las bolsas de valores internacionales“.
Preguntado sobre la inteligencia artificial en las universidades, Vega es categórico en señalar que “la inteligencia artificial no es opcional. Es una nueva forma de trabajar y va a ser obligatoria; o si no, vamos a perder competitividad. Eventualmente todas las universidades y otros sistemas van a enseñarlo. Lo que pasa con las universidades es que están regidas por las secretarías y los ministerios de Educación y hacen su mejor esfuerzo en los límites de lo que el Gobierno les permite. Ellos quieren moverse mucho más rápido, pero están restringidos por una estructura rígida gubernamental que muchas veces va en contra del mercado. La verdad es que la humanidad y en especial nuestra región necesitan más educación, no menos”.
Platzi supera las fronteras, se beneficia de una legislación más flexible y menos controladora de la que recae sobre las universidades y los programas, cuyos rectores permanentemente se quejan de la demora e inflexibilidad del sistema de aseguramiento de la calidad.
Mientras que toman semestres, a veces años, para procesar y obtener o renovar registros calificados, empresas ajenas al control de Mineducación, suben como espuma en su cobertura y matrículas.
¿No es este un tema que debería ser analizado sectorialmente con miras a una posible reforma de la Ley 30 de 1992?
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