… por si piensa cursar una maestría…: Efrén Barrera – nov/19

Efrén Barrera Restrepo, exrector universitario y analista de El Observatorio, revisa conceptos claves a la hora de enfrentar la formación posgradual a nivel de maestría.

Datos para escoger un máster

Se acostumbra a reconocer que elegir una carrera o profesión es una tarea difícil y más cuando a esa decisión se está llegando más joven, como sucede con los milenios, ahora. Pero puede ser no menos caótico para ya el mayor, seleccionar un posgrado. En el tema del posgrado, hoy quienes desean escoger uno, se encuentran ante una gama muy variada y con unos nombres que antes de orientar, confunden, y no comunican sus contenidos. Pero vamos por partes: Digamos que en Colombia se conoce como posgrados, aquellos cursos organizados bajos los títulos de especializaciones (especialidades, en medicina), las maestrías y los doctorados; alineados en forma gradual y ascendente. Así que, si no hay problemas para entender las especialidades en medicina, por sus demarcadas definiciones de la tradición; menos deberían existir para las especializaciones; que las hay de todo tipo, con cursos de menos de dos años y de profundidad en una materia o área muy especificada. Entonces nos quedan los másteres y los doctorados; y de estos solo nos referiremos a los primeros, que como se vienen dando en la actualidad, están tomando materias que no consiguen por sus incipientes desarrollos llenar los créditos para comprenderse como tales, y entonces, se recurre a “envolver” la asignatura principal que suele prestar su nombre al título del master con otras asignaturas, de relleno (“todo lo que se aprende, sirve”, es la disculpa). Y es por ello, que la cantidad de los másteres en Colombia crece; y seguro que otros dirán que la oferta es mayor, y es verdad, pues hay variedad en el surtido, (“para gustos los confites”); o nos encontramos ante especializaciones” alargadas”, que a la vista del prestigio social del título de master, se puede cobrar más, lo que se ve de mejor presentación, y que  se adorna más en su valor, si aparece ese título como  básico en cualquier oferta de trabajo; así,  los mismos seleccionadores de empleo, ni lo entiendan , ni sepan que tanto aporta al desempeño y mucho menos su legitimidad. Con lo anteriormente anotado, ya de por si se ve la dificultad para hacer una elección de un master; pero, aun así, quedan unos puntos que son necesarios repasar en la toma de decisión de estudiar un master:

Primero: Ante todo se debe ser muy sincero consigo mismo y determinar los intereses y lo que pretende con esos estudios: ¿Profundizar en su materia? ¿Ampliar su conocimiento de la materia a un área mayor? ¿Reforzar su pregrado con materias con materias complementarias? ¿Conocer otra área? ¿Adquirir otras competencias? ¿Ascender en el cargo, simplemente por el título? ¿Incrementar su salario? ¿“Lavar el pregrado”? ¿Seguir de forma escalonada los grados universitarios? Preguntas como estas deben servir para fijar bien el motivo para llegar al master; entre más limitados estén los propósitos, más claras estarán las expectativas para conciliar con los objetivos que ofrecen los másteres.

Segundo: Según estos intereses personales, listar los másteres que más se acomodan a ellos, y al frente la universidad que los ofrece. Hacer una propia calificación de prestigio de la universidad y analizar muy bien si se refleja en el master señalado. Muchas veces, aunque la universidad cree que su nombre es una buena sombrilla para cualquier master, ello no es así. Y según la materia, todas las universidades presentan diversos niveles de prestigio.

Tercero: El título es para toda la vida, por lo que la relación precio/prestigio es importante. Aquí lo fundamental que es tener claros los intereses que mueven hacia el master. Equivocado puede ser el pagar un alto precio por los estudios, como el pagar muy bajo; por eso es vital tener en cuenta la motivación que le lleva al master; porque así, como los buenos casi siempre tiene precios altos, los bajos tienden hacia los precios bajos. En esto juega mucho la naturaleza privada o pública de la universidad; porque las hay privadas que fijan precios altos solo por acompasar con su ubicación social y no por el prestigio del master, aunque usualmente se encuentran diferencias de precios según las materias; y las hay públicas que, por su naturaleza, fijan bajos precios de manera homogénea, pueden enmascarar el bajo prestigio del master con el nombre de la universidad. En cuestión de precios, hay que desconfiar de las promociones y rebajas; no estamos en un “mercadillo”; un master es un título que se agregara a la marca personal.

Cuarto: No se puede dejar de señalar la calidad del master. Como punto de partida es fundamental ver el registro calificado del master y los procesos de acreditación de la universidad y del pregrado donde reside el master. Es un buen arranque; porque alrededor de un master ya giran otras materialidades que son necesario verificar y que no son de poca monta para escogerlo y que se presentan a la hora de pagar como justificadores del precio ya que en él se engloban; como muestran algunos estudios de la educación como servicio. Son muchos estos factores que, aunque están en los indicadores de los registros calificados y de acreditación; una cosa es verlos como mínimos y otra es verlos como se dan en la realidad cuando se toma el master. Y es aquí en estos factores donde en verdad juega la” investigación personal” del interesado en el master, porque ayudan a sentirse seguro de su decisión y aminora la incertidumbre, y en su comprobación los egresados juegan un papel importante, como fuente de información. Ahora con el uso de la web se puede abreviar el proceso, tratándose de universidades que están en la misma ciudad o país; porque ya para el caso de estudios en el exterior, los movimientos y las verificaciones que se deben hacer son diferentes -y no es intención de este escrito abarcar los casos del extranjero-, donde vaya, que sorpresas se encuentran, dadas las calidades de muchos de los másteres que se ofrecen en Colombia.

Quinto: Conviene primero ver el pensum y listado materias que componen el master y desglosarlo en su análisis en los temas que se van a ver. Es decir, analizar los micro currículos. Ahí va estar la nuez del master; allí se debe reflejar si cumple con las expectativas académicas. Como en Colombia, se parte de la investigación para crear los másteres, entonces es conveniente ver qué papel juega ella en el programa. A la par ver los profesores asignados a cada materia o tema y sus hojas de vida, y confrontar que tipo de enseñanza es factible recibir, meramente teórica, practica, pragmática, textual, oral, investigativa o combinaciones de ellas. Y si es posible comparar los micro currículos del posgrado con los del pregrado, cuando existan dudas y confusión de los nombres de asignaturas; y valorar la presencia de profesores del pregrado si son los mismos del posgrado.

Sexto: Hace parte también muy importante de ese análisis, los servicios de biblioteca, hemeroteca con anexos y similares. Y en particular el uso de las bases de datos especializadas de la materia y la información de los libros de las materias implicadas en el master, en descripción de editoriales y años. Somos consciente que este punto es común de pasar por alto; pero quien desee terminar un master y un trabajo final satisfactorios debe de estar acompañado de bibliografías de calidad; laboratorios y softwares adecuados y de equipos de audiovisuales y de computación.

Verificar la existencia de las comodidades del campus, de sus edificios y aulas (sillas y medios audiovisuales), atendidas con limpieza, iluminación, aire y conexiones eléctricas suficientes; como de los servicios de aseos y baños, adecuados. Los servicios de restaurante y cafeterías son primordiales con horarios adecuados y conocer la existencia de los servicios de bienestar universitario, que no deben ser olvidados; ellos con todos los demás servicios hace parte del precio pagado.

Según los propios criterios de valor, cada interesado en un master toma estos asertos para decidir sus estudios y la universidad; es un proceso que no por ser ya una decisión con cierta edad y experiencia y de trabajo, deja de ser importante en la vida de las personas y menos ahora, cuando la línea de selección de personal se mueve mucho hacia los másteres, las agencias de empleos los mitifican y la sociedad los reafirman. Hay una inversión de dinero y de tiempo y unos costos de oportunidad implícitos que no se deben menospreciar; por ello la estimamos como una decisión clave en la vida.