Posición o visión

Posición o visión

Por Jorge Yarce. Presidente ILL

La educación ha sido concebida durante mucho tiempo como la forma más segura de escalar una posición en la sociedad, de alcanzar el éxito, entendido éste en su sentido de poder, riqueza, ciencia, bienestar. Es el triunfo personal para colocarse en el más alto rango social. Hacer una carrera profesional como sinónimo de alcanzar la deseada meta social. El título como símbolo de un trofeo cuya posesión abre otras puertas.

Antes, hace unas décadas, era un túnel bastante estrecho por el que pasaba una minoría, normalmente dotada de medios económicos. Eso, afortunadamente, ha cambiado y el acceso a una carrera universitaria se ha democratizado y hoy en día se queda gente fuera de la Universidad por falta de cupos y también por falta de crédito personal para afrontar esos estudios. Pero no es tan patente el clasismo, ni tan reducido el ingreso.

Subsiste, sin embargo, en todas las clases sociales, y en los centros educativos mismos, la idea del éxito económico y social como la meta o razón de ser de los estudios universitarios. Es una visión bastante individualista y reduccionista.  El motivo fundamental no es el conocimiento y el servicio social que se presta con la profesión.

Enseñar, así visto, es preparar para esa lucha por el  éxito, ayudar a dirigir todos los esfuerzos a la anhelada meta de tener alcanzar una posición que permita, como consecuencia, disfrutar de una serie de beneficios y prestigios concedidos por la sociedad a quienes la alcanzan. Por eso muchos padres hacen grandes sacrificios económicos para que sus hijos estudien en las mejores universidades, vayan a las capitales de provincia, logren aquello que muchas veces los mimos padres no tuvieron.

Lo que va tomando fuerza hoy en día es plantearse un proyecto de vida, a partir de la razón de ser o misión para la cual se cree estar en la vida, lo que hace que ocupemos nuestras fuerzas –físicas, intelectuales, afectivas– para desarrollarnos como personas. Dentro de esa misión cabe la tarea de obtener la mayor cualificación posible en el orden del conocimiento y de la preparación profesional, si es que ese es el camino escogido para alcanzar el sueño, la meta, aquello a lo que van dirigidos esos esfuerzos, lo que se ha convenido en llamar la visión personal.

Lógicamente lograr ésta no es asunto sólo de saber, sino que éste tiene que estar integrado en la vida con otros aspectos fundamentales para cumplir la misión y alcanzar la visión: afectivos, sociales, culturales, de participación e inserción en la comunidad, de servicio y solidaridad.

No se trata, pues, de una lucha individual planteada contra los demás por superarlos y llegar primero a la meta, o de una carrera con carácter exclusivamente académico, sino de una visión más completa de lo que constituye el desarrollo humano integral de una persona.

JY

Jorge Yarce – universidad@universidad.edu.co

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