Post-Covid_19: Mejor virtualidad pero, ¿presencialidad mantendrá mismos costos?

Post-Covid_19: Mejor virtualidad pero, ¿presencialidad mantendrá mismos costos?

Abril 7/20 Algunos estudiantes y padres cuestionan que IES presenciales no bajen matrícula. Estas deben mantener costos y es una situación excepcional, comprensible, y la buena virtualidad también cuesta.

Para favorecer la comprensión de la situación, El Observatorio presenta dos visiones antagónicas, a partir de un debate que, con distintos actores, se ha dado en publicaciones de Las 2 Orillas, con respecto a si la universidad con más alto valor de matrícula en Colombia (Uniandes), mantendrá o no sus valores al tener (obligadamente) que pasar de presencialidad a virtualidad, pese a no contar ningún registro calificado en dicha modalidad y a ofrecer otros pregrados que en el país no operan de forma virtual.

La crítica: “Pagué 20 millones por el semestre en Los Andes para que me den clases por internet”

1) De una estudiante no identificada: Soy estudiante de segundo semestre de derecho de la Universidad de Los Andes, mi papá pagó 20 millones de pesos, se endeudó, hizo lo posible. Los Andes es la mejor universidad del país, me encanta su rector Alejandro Gaviria, sus instalaciones, a veces uno siente un aire realmente intelectual. Pero todo se vino al traste cuando nos mandaron a recibir clases virtuales. Les cuento que esas reuniones de 20 personas apeñuscadas en un computador no sirven para nada. Mis únicas intervenciones son cuando el profesor pregunta “Están escuchando” y uno dice como un autómata: “sí” y ya, eso es todo. Estoy lo suficientemente agotada mentalmente con todo lo que está pasando como para concentrarme en una clase.

¿No es mejor parar un momento hasta que todo vuelva a la normalidad y arrancar? ¿De verdad los profesores creen que están cumpliendo su labor? Yo no estoy aprendiendo nada, al contrario, con la mano de trabajos que me dejan el estudio ha dejado de ser un goce para convertirse sólo en un vehículo de estrés. Me sorprende la falta de empatía con los estudiantes y, la verdad, es un sentir generalizado entre mis compañeros.

Si, las clases virtuales son un engaño absoluto, una manera de cumplir a la brava y de la manera más chambona con el curriculum. Me preocupa que la situación se alargue y yo siga pagando 20 millones de pesos por un semestre de derecho que voy a ver desde mi cuarto con un profesor al que casi no le entiendo porque, cada vez más seguido, la emergencia ha hecho que internet colapse. ¿Quién aprende algo de su maestro cuando la voz se le entrecorta por culpa de la baja señal del internet?

2) De un padre de familia, identificado como Jorge Andrés Forero-González: Señor rectorAlejandro Gaviria: en medio de esta crisis se contemplará el reembolso de al menos un porcentaje de la matrícula de estudiantes de pregrado y de posgrado? Miles de familias y estudiantes pagamos estudios con créditos y tampoco hay acceso a otros servicios de la Universidad.

La reflexión de un docente de Uniandes

En Las 2 Orillas, el arquitecto docente Pedro Pablo Rojas responde las críticas anteriores con 10 reflexiones:

Soy docente Universitario y pese a estar de acuerdo -en parte- con el articulo, debo manifestar algunas cosas las cuales resumo en estos puntos:

1) Esta cuarentena es una coyuntura para la cual –y pese a que se venia venir- NADIE estaba preparado, ni siquiera la mejor Universidad de Colombia como se ha demostrado.

2) El trabajo de los docentes (no solo el mío), ha sido un reto enorme que de una u otra manera –el tiempo lo dirá- supuso un cambio y una ruptura en un paso que la educación y la manera de enseñar debió haber dado, al cual nunca se atrevió.

3) Siempre creí que esta transición seria muy dura para los docentes pero qué como demuestra la realidad, ha sido  mucho más dura para los estudiantes.

4) La virtualidad nuca remplazará a la presencialidad, eso se da por hecho, pero debemos estar abiertos y acostumbrarnos a la transmisión del saber dentro de un tiempo, más que en un determinado espacio.

5) Algunos estudiantes (con mucha razón) se han quejado, más que por aprender, por la acostumbrada manera convencional y tradicional de recibir la educación, y considero, este es el enorme paradigma que YA debemos superar. Si bien es cierto el conocimiento se profesa, estamos en una era en que este se debe buscar a partir de interrogantes que no deben estar supeditados al aula.

6) No crean que para los profesores ha sido fácil, de hecho, y en mi caso, esto ha sido mas dispendioso toda vez que ha conllevado a trabajar casi el triple para depurar y permitir que el material de enseñanza vaya acorde con la expectativa de unos junto a la carencia de interés por parte de otros aprendices. Ni que decir con docentes mayores que han hecho su mejor esfuerzo para aprender tecnologías y aplicaciones ajenas en pro de una nueva manera de instruir, pese a que ni siquiera manejan un celular.

7) No es critica, de hecho, a parte de ser docente también soy estudiante de doctorado, pero el enorme problema de la formación en Colombia es que pese a que los alumnos reclaman cambios, aun se insiste en la manera convencional en la cual se asume que la presencia del docente va ligada con la premisa condenatoria para quienes no asistan y presten atención.

8) Sé que no es el pensar de todos, pero si de una gran mayoría, que no ve oportunidades sino que se arropan con las talanqueras consabidas de la queja constante. ¿Porqué me enseñan igual?, ¿porque me enseñan diferente?

9) Sí en los Andes se siente esa percepción, ¿Qué se podrá pensar en las demás?, y aunque no trabajo en dicha institución, todos los días (no solo de la cuarentena) me levanto muy temprano con la enorme convicción de hacer las cosas a la altura de las circunstancias, con la mayor honestidad y comprendiendo que esto ha sido complejo para todos, bajo la enorme convicción qué, pese a estos duros tiempos,  saldremos fortalecidos no solo como sociedad sino como un país que de una u otra manera ha reclamado desde hace dos siglos lo que esta pandemia ha logrado en tan solo dos escasas semanas de su aparición. Un cambio en la manera de enseñar y de aprender.

10) Remato con la enorme inquietud que atormenta la relación sincrónica estudiante-profesor en torno a la evaluación, como ese gran vacío de la educación, en la cual ya debemos entender que no solo son las notas lo que vale sino el compromiso y actitud en la relación hacia el cambio pedagógico, el cual y dadas las circunstancias ya se inició.

La respuesta de Uniandes

Hasta ahora, silencio.

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