Segunda parte del análisis de Hernando Roa Suárez, publicado en El Espectador.
En el artículo anterior nos ocupamos de las primeras cinco prácticas de buen gobierno implementables en las IES y se sostuvo la conveniencia de que ellos sean: catalizadores, competitivos, comprometidos con la comunidad, organizados por misiones, y de resultados. Continuemos con otras tres prácticas viables:
vi-. Al servicio de los ciudadanos. Teniendo en cuenta nuestros preceptos constitucionales (1), es decisivo que desde el interior de las IES, se cree conciencia apropiada sobre la importancia de los derechos y deberes como ciudadanos. El buen gobierno escolar debe estar en función de atender las necesidades de sus ciudadanos y no de burocrateros y negociantes clientelistas que han hecho perder la respetabilidad de la burocracia y de algunas instituciones educativas públicas.
Un ejemplo propositivo, donde se empleó la función comunicativa para informar oportunamente a los ciudadanos, sobre el quehacer de lo público y difundir a nivel nacional, los avances alcanzados en Administración Pública, lo constituyó la fundación del Programa Construyendo, una nueva administración pública, en 1996. Para tal efecto, la Dirección Nacional de la ESAP contó con el apoyo de Inravisión, el Ministerio de Comunicaciones, el Departamento Administrativo de la Función Pública y la Consejería para la Función Pública. Fue el primero en su género en la historia de Colombia, y aún perdura. No olvidemos entonces que, los buenos gobiernos democráticos en las IES, deben justificar su existencia colocándose al servicio de los ciudadanos. De acuerdo con informaciones recibidas, los directivos de las IES tienen ejemplos constructivos producidos a su interior, a lo largo y ancho del país, solo que, usualmente, no son conocidos por la opinión pública.
vii-. Preventivos. Como educadores, comprometidos con la construcción de democracia y la cultura político-participativa, conocemos que lo conveniente es educar en lugar de reprimir. Al respecto, no olvidar que prevenir es mejor que curar. Un ejemplo sencillo de acción pedagógica preventiva (2), al interior de la ESAP, fue la conservación de su aseo, limpieza y cultura, en sus paredes y baños, iniciada sistemáticamente a partir de 1996, y que aún permanece.
Para combatir el crimen, con frecuencia, se aumenta la fuerza de la Policía, pero se ha olvidado la presencia efectiva del Estado y su acción directa sobre la comunidad, en torno a la satisfacción de las necesidades fundamentales de la población. (3)
Un ejemplo de falta de acción preventiva estatal, fue la no presencia ampliada del Estado en Arauca, (1982-1986…), que facilitó ciertas fortalezas de la subversión que, mediante «vacunas» y secuestros, extendió su radio de acción. ¿Será cierto que esa falta de presencia en los últimos tres decenios, facilitó la eclosión social, presentada en el país, en los primeros seis meses de 1986, en el suroriente colombiano? ¿Cuál fue el costo político para el Estado y para el Gobierno de esas acciones? Y: ¿cuánto le ha costado a la democracia colombiana y a su Estado, el escándalo de la parapolítica cuyos impactos se hicieron evidentes, especialmente a partir de enero del 2007? Observemos con cuidado: según mi percepción y experiencia, en la medida de lo posible, es conveniente buscar invertir la actitud gubernamental educativa en las IES, en el sentido de no apagar «incendios» sino evitar que ellos se produzcan.
viii-. Emprendedores. La última práctica de buen gobierno, a la cual me voy a referir, hace relación al emprendimiento que debe acompañar la gestión en las IES. Notemos que, es conveniente financiar las instituciones por sus resultados y no por las expectativas que han creado. Si no se ve el éxito, es imposible premiarlo. Para efectos de medir los resultados, es recomendable establecer indicadores que lo permitan medir y distinguir el éxito del fracaso.
La fundación de la primera Escuela de Alto Gobierno, adscrita a la ESAP en 1997, fue el resultado de un proceso de emprendimiento personal arduo, que se pudo cristalizar a partir de mi designación como Director Nacional de la ESAP en 1996. Su construcción y desarrollo marcó un hito que aprestigió a Colombia en el contexto europeo e iberoamericano. Ahora bien, quisiera hacer notar que, la fundación y desarrollo de la Escuela de Alto Gobierno se hizo posible gracias a las inversiones y a la labor histórica del Estado colombiano durante 39 años (1958-1997) en la ESAP (4) y contando con la voluntad política de la Presidencia de la República, el Ministerio del Interior, el Director de la Función Pública, la Consejería para la Administración Pública y el Director de la Escuela.
Con su prestigio y la organización de su original sistema educativo, programas y realizaciones, los asistentes al Encuentro iberoamericano de responsables en materia de administración pública, organizado por el Ministerio de las Administraciones Públicas (MAP), la Fundación Instituto Iberoamericano de Administración Pública (FIIAP) y la Agencia Española de Cooperación Internacional (AECI) celebrado en Cartagena entre el 7 y el 11 de noviembre de 1998, solicitaron -por unanimidad- al Gobierno de Colombia, su apoyo para asesorar a los gobiernos de Centroamérica y el Caribe para organizar Escuelas de Administración Pública y de Alto Gobierno (5).
Referencias:
1 Véase el Título II. De los derechos, las garantías y los deberes. Constitucional Política de Colombia. Grupo Editorial Ibáñez, 2012.
2 Nótese el grado notable de incultura cívica, con la utilización que frecuentemente se ha hecho -por decenios- en gran parte de las paredes y baños de las Instituciones Universitarias Públicas.
3 Obsérvense los positivos cambios efectuados en esta Institución, bajo la dirección del General Oscar Naranjo.
4 Institución fundada mediante Ley 19 de 1958, siendo Presidente de la República Alberto Lleras Camargo.
5 Desearía comentar que esta solicitud cristalizó el reconocimiento al proceso de internacionalización de la ESAP, que se adelantó en el intervalo abril 1996-diciembre 1998 y que fue viable gracias al esfuerzo histórico del Estado colombiano desde 1958
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