Principales problemas y retos de la ed. superior colombiana para ser un país más competitivo

Principales problemas y retos de la ed. superior colombiana para ser un país más competitivo

Nov 14/24 La caída en la cobertura a medida que ascienden los niveles educativos, la deserción, la desarticulación, el poco reconocimiento de estudios, son algunos de los elementos críticos de la educación superior, según el Informe Nacional de Competitividad 2024-2025.

El documento, que cada año presenta el Consejo Privado de Competitividad, hace un diagnóstico de cuál es la situación y limitaciones  que enfrenta la educación, en todos sus niveles, para que Colombia pueda elevar su competitividad, y hace seguimiento de las recomendaciones que anualmente se han venido haciendo, las cuales -en educación superior- poco se han concretado. 

“Solo 4 de cada 10 jóvenes acceden a la educación superior, lo que refleja barreras persistentes como la falta de acceso financiero, insuficiente preparación académica y limitadas oportunidades educativas en ciertas regiones del país. Esta baja transición afecta directamente la competitividad y capacidad de innovación de Colombia, perpetuando ciclos de pobreza y desigualdad al limitar las oportunidades de empleo bien remunerado para quienes no acceden a niveles educativos superiores. Las políticas públicas deben enfocarse en identificar y eliminar estas barreras, mejorando la calidad de la educación media y facilitando el acceso a la educación superior para promover un desarrollo socioeconómico más equitativo y sostenible”, es una de las conclusiones del informe.

El informe enumera, como principales tendencias que impactan la educación: 1) el índice de envejecimiento en Colombia (que aumentará significativamente entre 2020 y 2070, pasando de 54,7 % a 276,5 %), 2) las dificultades de los empleadores para encontrar profesionales con un conjunto de habilidades que combinen tanto las habilidades sociales como las técnicas, 3) los cambios climáticos,  que presentan desafíos significativos para la educación y el aprendizaje, requiriendo la adaptación de los currículos educativos para integrar temas relacionados con la sostenibilidad y el cambio climático desde los niveles más básicos hasta la educación superior, y 4) la permeabilidad educativa.

Esto último hace referencia a que el futuro educativo de Colombia enfrenta el desafío de establecer sistemas educativos altamente permeables, esenciales para la formación profesional y técnica. La permeabilidad en la educación se refiere a la capacidad de los estudiantes para transitar entre distintos niveles y modalidades educativas sin barreras significativas, lo que es crucial para asegurar la equidad, la calidad y la pertinencia educativa en relación con las demandas del mercado laboral. Un sistema educativo permeable permite a los estudiantes ajustar sus trayectorias formativas de manera flexible, respondiendo a los cambios en el mercado laboral y promoviendo el aprendizaje continuo.

De los 3.404.582 estudiantes matriculados en secundaria, solo el 43 % llega a la educación media, y una proporción aún menor alcanza la educación superior. La tasa de graduación universitaria, apenas del 17 %, pone de manifiesto dificultades en la retención y finalización de estudios superiores, sugiriendo carencias en el apoyo académico, financiero y psicológico (gráfico).

A su vez, el alto desempleo juvenil, particularmente entre aquellos con educación superior, evidencia una desconexión entre el sistema educativo y el mercado laboral. En 2023, el 42 % de los 2.573.000 desempleados eran jóvenes entre 15 y 28 años, con una tasa de desempleo del 17,2 %. Aunque la desocupación entre los jóvenes con educación superior es ligeramente inferior (16,6 %), sigue siendo alarmante, lo que indica una desalineación entre la formación académica y las necesidades del mercado, la cual resulta en una fuerza laboral calificada pero subutilizada. La realidad de más de un millón de jóvenes desempleados destaca la urgencia de reformas en el sistema educativo y las políticas de empleo, asegurando que la educación superior conduzca a oportunidades laborales concretas y sostenibles.

Según los analistas, las palabras “flexible”, “pertinente”, “incluyente” y “personalizada” definen la perspectiva de la comunidad sobre la educación del futuro para Colombia.

Los temas de mayor preocupación

– La deserción en programas técnicos y tecnológicos (TyT) es preocupante. Este fenómeno podría estar relacionado con la falta de recursos económicos, la desalineación entre la oferta educativa y las expectativas laborales, y la insuficiencia en el apoyo académico y psicológico. Por su parte, la deserción en programas universitarios se ha mantenido más estable

Mínimo reconocimiento de estudios previos. Una de las principales dificultades en el sistema educativo colombiano radica en la limitada efectividad en la transferencia de créditos y el reconocimiento de competencias adquiridas, tanto en el sistema formal como en experiencias informales o laborales. Aunque se han realizado avances normativos en el Sistema Nacional de Cualificaciones, estos esfuerzos no han sido suficientes para resolver las limitaciones existentes.

– La desconexión entre el sistema educativo y las necesidades del mercado laboral perpetúa ciclos de desempleo y subempleo entre los graduados, lo que evidencia un sistema que no prepara adecuadamente a los estudiantes para las realidades del entorno laboral actual.

Falta de regulación clara y uniforme en las tarifas y el proceso de licencias de funcionamiento para la ETDH (Educación para el Trabajo y el Desarrollo Humano) en Colombia crea barreras significativas para el acceso a la educación técnica, afectando tanto a las instituciones como a los estudiantes.

Las recomendaciones que deben atenderse

– Proporcionar claridad en las trayectorias educativas y su impacto en las salidas profesionales: La actual falta de claridad en las trayectorias educativas constituye un obstáculo significativo que les impide a los estudiantes avanzar de manera fluida en su formación. Un sistema educativo permeable permitiría que los estudiantes adapten sus itinerarios académicos a sus intereses y necesidades, en un contexto de mercado laboral dinámico que demanda habilidades en constante evolución.

– Incentivar la inversión en I+D en IES: se deben establecer lineamientos técnicos y estratégicos que promuevan la apropiación social del conocimiento en el ámbito de la Ciencia, Tecnología e Innovación (CTI). Esto incluye la creación de programas y unidades dedicadas a la apropiación social del conocimiento dentro de las IES y la colaboración con actores reconocidos del Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (SNCTI).

– Reforma integral de la ETDH: establecer directrices claras que eviten la variabilidad actual en la calidad y costos de la oferta educativa entre diferentes municipios. Se requiere implementar un proceso de estandarización y regulación de los programas de ETDH. 

– Se insiste en el Marco Nacional de Cualificaciones (MNC) en línea con los esfuerzos de política de desarrollo productivo del país y sus regiones: Es necesario fomentar el uso del MNC por parte de las empresas y las instituciones para el diseño de oferta educativa y formativa basada en cualificaciones.

– Establecer criterios más exigentes para obtener el registro calificado y la acreditación de alta calidad: Está pendiente la definición de los mecanismos de implementación del decreto. Por su parte, los procedimientos alrededor de la acreditación de alta calidad deben ser optimizados.

– Replantear el sistema de financiamiento y sostenibilidad de la educación superior pública, bajo la gestion de Dirección General de Política Macro de Minhacienda.

– Desarrollar una estrategia integral para atender a los jóvenes en riesgo de deserción en la educación superior, bajo la gestión de la Subdirección de Apoyo a la Gestión de las IE. 

– Consolidar la oferta educativa y formativa virtual en el nivel posmedia, bajo la gestión de la Dirección de Fomento de la Educación Superior de Mineducación.

Clic para descargar el capítulo Educación del Informe Nacional de Competitividad 2024-2025

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