Profesor Mantilla, ¿cómo quiere ser recordado?

El analista radial Jorge Eduardo Espinosa cuestiona, en El Espectador, al rector de la Universidad Nacional de Colombia, Ignacio Mantilla Prada por su gestión del problema de infraestructura que tiene esa IES.

El viernes llovió en Bogotá. Afortunados aquellos que tenían un techo seguro para protegerse del agua, del viento y del frío. No fue el caso de algunos de sus estudiantes, profesor Mantilla. Recordemos a los lectores, rector, por qué estamos hablando de esto: aquel día de lluvia estudiantes de derecho y ciencia política vieron caer una parte del cielo raso del techo de su facultad. No era la primera vez. Un estudiante en funciones de reportero me escribió lo siguiente en Twitter “situación en la UNAL por aguacero es preocupante. Llueve más adentro de las instalaciones que afuera. Una vergüenza”. No fue el único mensaje. Otro estudiante de otra carrera, artes plásticas, escribió: “llueve dentro de los edificios de la UNAL. En Artes Plásticas se están mojando computadores y todo”. Unos minutos más tarde la apocalíptica frase #MiUniversidadSeEstáCayendo era tendencia en Colombia. Digamos, para terminar este breve contexto, que ningún estudiante resultó lesionado, pero que bien pudo pasar y hoy la conversación sería otra. Y sería trágica.

Ya el pasado 21 de agosto había escrito sobre el deterioro de la universidad. Recordé que según un estudio de la Dirección de Infraestructura publicado en 2012, 21 edificios presentaban riesgo alto de vulnerabilidad, 4 estaban en amenaza de ruina y 7 ya habían sido reforzados. Pero usted, rector Mantilla, ya sabe todo esto. Incluso, lo recordará, hace un año en declaraciones a medios de comunicación usted contó a los colombianos que restaurar la universidad costaría 2 billones de pesos. Luego, en un acto de fe, dijo que confiaba en conseguir los recursos porque el Congreso “es muy sensible a la educación”. Si así fuera, rector, si la educación pública importara a los políticos, nada de esto estaría pasando. Si fueran ellos “sensibles a la educación” la universidad pública más importante del país no tendría un déficit de billones de pesos en su infraestructura. No me malinterprete, rector, yo entiendo que su cargo requiere un manejo político, que en ocasiones hay que saber qué decir y en qué tono decirlo. En otras palabras: su cargo, profesor Mantilla, es un cargo político, y eso tiene unas implicaciones.

Pero también tiene ventajas. Y por eso quiero proponerle lo siguiente: es momento de dejar la diplomacia, las buenas maneras, la hipocresía política, y pasar a los hechos. ¿Cuáles? Primero: reconocer públicamente que la situación es insostenible, que con inversiones menores y cuotas de indigencia no se solucionará el problema. Segundo: decir lo obvio, si no se consiguen pronto los recursos para atender la situación de infraestructura, el valor del déficit será cada día más grande. Tercero: asumir la vocería de sus estudiantes y convocar, por ejemplo, a marchas pacíficas exigiendo los recursos necesarios para que la universidad vuelva a ser el modelo educativo del país. Alguien, rector, tiene que ponerse los pantalones y pedir al gobierno una generosa cuota de mermelada que alcance para esparcir sobre todo el campus. Cuarto: no decirse mentiras. A este gobierno le importa tan poquito la educación pública, que el Ministerio de Educación lleva dos meses sin ministro. Este gobierno, como tantos, solo reacciona cuando el mundo le cae encima. Hay, entonces, dos posibilidades: que en el próximo aguacero un trozo de techo lastime a un estudiante; o que la presión desde la universidad, comenzando por usted, sea tan grande que al gobierno Santos y a su ministerio sin ministro no les quede más remedio que comprometerse con los recursos que la Nacional necesita. Quinto: la universidad pública es el escenario por excelencia para generar los debates que el país requiere. Y no hay ninguno más urgente que el de la educación pública y su financiación.

Profesor Mantilla, ¿cómo quiere ser recordado? ¿Cómo el rector que dejó caer la Universidad Nacional? ¿O como el rector que luchó de frente y de la mano de sus estudiantes para devolver la grandeza a la institución educativa más importante del país? De usted depende.

Atentamente,

Jorge Espinosa

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