¿Quién debe direccionar la formación técnica: Mineducación o Mintrabajo?

Agosto 31/18 Más temprano que tarde, el Gobierno Nacional deberá retomar el tema del SNET, que sufrió un entierro de tercera con la anterior administración por el mal manejo político y técnico que se dio a su debate. Colombia necesita avanzar en el diálogo, hoy inexistente, entre la formación para el trabajo y la educación superior.

Además del debate central, que debe ser el académico (qué es realmente educación técnica, cuál es su diferencia con la tecnológica y cuáles o no las diferencias entre la formación técnica laboral y técnica profesional, pues el país no lo sabe a fondo), el otro gran debate está en cuál debe ser la entidad gubernamental responsable del tema: El Ministerio de Educación o del Trabajo.

Hasta ahora el tema se ha manejado por la cartera educativa… o se manejaba, porque casi que ha desaparecido la unidad administrativa que, desde Mineducación, gestionaba los temas con las instituciones de formación para el trabajo y el desarrollo humano. Es decir, eso parece estar al garete.

De otro lado, como el principal referente de formación técnica en el país es el SENA, que jurídicamente está adscrito al Ministerio del Trabajo, otros consideran que es allí donde debe estar gestionada.

El Sistema Nacional de Educación Terciaria SNET, que impulsaron con bombos y platillos Gina Parody y Natalia Ariza (ambas cuando llegaron al MEN provenientes del SENA), naufragó. Los rectores de la educación superior no se vieron comprometidos, ACIET no fue escuchada, se trabajó el tema con asesores que venían de otros sectores y se vinculó a algunos campos productivos, pero no a todos.

Ante la falta de claridad conceptual y “técnica” de cómo sería el SNET y el no convencimiento de los académicos al respecto, el tema pasó a manos de la entonces nueva ministra (Yaneth Giha y su viceministra Natalia Ruiz), quienes con menos convencimiento que sus antecesoras, cedieron al lobby de algunas entidades muy fuertes de formación para el trabajo, que creyeron encontrar salida (es decir, la posibilidad de crear una ley que les permita ofertar distintos niveles y ampliar su negocio -porque jurídicamente estas sí son entidades con ánimo de lucro) en Mintrabajo y el SENA, para reposicionarse. Pero esto tampoco funcionó pese al interés de la entonces Mintrabajo, Clara López, quien no entendía las críticas que le llegaban del sector educativo.

En conclusión, el tema está paralizado. Asenof y las instituciones de formación para el trabajo más grandes y más beneficiarias de convenios del SENA siguen creciendo y tratan de gestionar, en el Congreso de la República, un proyecto que las posicione más; las IES de ACIET siguen de capa caída, por la disminución de la demanda, la falta de liderazgo, de respaldo de Mineducación y de integración; otras instituciones de formación para el trabajo se están organizando para ir en una dirección contraria a ASENOF; y Mineducación y Mintrabajo, callados.

Entre tanto, mientras llega algún informe internacional (Banco Mundial, OECD, o afines) que hable de la desarticulación colombiana al respecto y la necesidad de implementar un Marco Nacional de Cualificaciones, se abre en el panorama la propuesta del presidente Duque de fortalecer la formación técnica de bachilleres, a través de la modalidad de articulación. Habría que ver quiénes o cómo se responde a esta iniciatvia (Sena, TyT profesionales, formación para el trabajo, otros?) y si finalmente el sector se puede articular.