Julio/23 Vargas Cano, Ingeniero de Sistemas y directivo en varias IES, advierte de la necesidad de que la academia genere debates que aporten al gobierno herramientas para el uso y regulación de la IA, para evitar sus efectos nocivos.
Sin lugar a dudas el año 2023 marcará un hito en la evolución tecnológica mundial por la popularización de la “inteligencia artificial”. Se trata de avances significativos producto de la salida al mercado de plataformas y herramientas que han revolucionado la forma como continuamos interactuando con las máquinas. Para algunos representa una oportunidad de continuar en la senda de la evolución humana, y para otros, un peligro latente que se está saliendo de control.
La inteligencia artificial busca desarrollar sistemas que puedan simular procesos cognitivos humanos, como el aprendizaje, el razonamiento, la percepción, el reconocimiento de voz, la toma de decisiones, y la resolución de problemas. Con ellos, resulta evidente que más de una persona pueda sentir preocupación en colocar, “en manos” de una máquina, las decisiones y determinaciones de procesos humanos que nos ha tomado tiempo desarrollar y refinar; entre ellos, la lógica y el razonamiento puro.
Ahora bien, es fundamental recordar que en el año de 1950 Alan Turing (matemático, lógico, informático teórico, criptógrafo, filósofo y biólogo teórico británico) comenzó a publicar sus estudios con relación a “las máquinas pensantes”. Desde ese momento se da inicio a un desarrollo mundial tecnológico que nos trae al año 2023 con la popularización de chatgpt; prototipo de chatbot (programa informático que es capaz de sostener una conversación con un internauta), que viene revolucionando la interacción hombre-máquina.
Con los desarrollos tecnológicos logrados en las últimas décadas se hace visible modelos de inteligencia artificial que se vienen dando a conocer por los desarrolladores de la tecnología. Los más populares corresponden a la evolución natural de la inteligencia artificial como:
• Aprendizaje automático (Machine Learning)
• Representación del conocimiento
• Razonamiento y lógica
• Percepción y sensores
• Procesamiento del lenguaje natural (PLN)
• Planificación y toma de decisiones
• Robótica y agentes inteligentes
Sumado a la evidente preocupación que produce la popularización de prototipos y herramientas propias de la inteligencia artificial, es necesario tener en cuenta que no es solo una herramienta como chatgpt la que produce temor; es la salida al
mercado de miles de aplicaciones que tienen funciones de interacción rápida e inteligente con el ser humano.
Futurepedia (futurepdia.io), uno de los mayores repositorios de aplicaciones y prototipos de inteligencia artificial publica la salida al mercado de al menos cuatro (4) nuevas aplicaciones al día. En cifras de marzo de 2023 existía al menos mil trecientas (1300) herramientas que tienen como finalidad entregar al usuario respuestas escritas, visuales (imágenes y videos), y auditivas, con un nivel de exactitud realmente sorprendente. En algunos casos aún falta por complementar la información con la cual se ha “entrenado” a las herramientas y prototipos, pero en la medida que los usuarios continúen utilizándolas, será imperceptible quien la produjo.
La inteligencia artificial ha incursionado en muchos sectores de la sociedad sin las debidas precauciones que una nueva tendencia tecnológica trae. Las personas hacen uso de las herramientas sin conocer los efectos adversos y nocivos que puede generar a diversas poblaciones. No existe en la actualidad la reflexión crítica, y mucho menos el control gubernamental en países que solo la ven como una moda o tendencia; entre ellos, Colombia.
Lejos de ser una tendencia del momento, las herramientas que ingresan a nuestra sociedad colombiana se popularizan por el efecto transmisor en las redes sociales. Las mismas hacen uso de la supuesta innovación a través de los influenciadores,
para contarle a sus seguidores sobre una plataforma “sorprendente”.
La innovación llegó a las aulas de la educación superior como la posibilidad de cumplir con las exigencias de un determinado curso en lo que refiere a trabajos escritos que el docente coloca para evaluar el conocimiento adquirido por sus estudiantes; sin embargo, lejos de adquirir conocimientos del tema, producto de un estudio e investigación seria, los estudiantes le describen a una plataforma de inteligencia artificial lo que necesitan, y la misma está en disponibilidad de realizar lo que usuario le proponga de manera rápida y certera.
Desde luego los inconvenientes de la utilización de la inteligencia artificial no terminan con los estudiantes. Académicos e investigadores también se ven envueltos en prácticas discutibles al utilizar diversas herramientas para el cumplimiento de sus compromisos laborales. Así las cosas, la academia se ve envuelta en una espiral de efectos nocivos para la generación y transmisión de conocimiento.
Son varios los efectos dañinos que se pueden producir como efecto de la utilización “sin control” de la inteligencia artificial, entre ellos:
-Desplazamiento laboral
– Sesgos y discriminación
-Precarización del conocimiento
-Privacidad y seguridad
-Riesgos éticos
-Dependencia excesiva
-Superinteligencia y control
Desde luego las regulaciones propias para las herramientas de la inteligencia artificial deben surgir desde las reflexiones que la misma sociedad realice sobre beneficios y efectos nocivos. La academia debe generar debates que aporten al gobierno herramientas para su uso y regulación. Es fundamental que la universidad colombiana constituya la fuente de estudios que permitan a nuestros gobernantes nacionales y regionales el conocimiento suficiente para abordar un aspecto tan fundamental como lo es la transmisión del conocimiento y la generación del mismo.
Si la población mundial entrega la toma de decisiones a una inteligencia artificial sin conocer a fondo los orígenes, tendencias, entrenamientos, informaciones; estos por mencionar algunos, es posible que estemos en riesgo de extinguirnos
como una sociedad inteligente.
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