Mayo 7/20 Hay ilusión con posibilidad de clases presenciales desde el 1 de junio y se buscan formas de sobrevivir aún con la pandemia activa. Uno de los muchos impactos: La actividad docente.
No está asegurado dicho regreso y las apuestas parecen indicar que no será en esa fecha; y las universidades tendrán que ver cómo cierran de la menor forma traumática el actual semestre académico (especialmente en lo relacionado con evaluaciones, trabajos de campo y prácticas pendientes, entre otras).
Es más, tampoco está asegurado que 2020-2 se opere con presencialidad, así ésta sea reducida.
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De todos modos las IES están comenzando a cómo enfrentan el nuevo escenario. En cualquier grado de presencialidad, y mientras que la Humanidad no tenga respuesta para enfrentar el virus, las medidas sanitarias y el distanciamiento social deberán ser, sí o sí, algo obligado en el sistema.
Eso significará, entre otros muchos cambios, reducir la capacidad de las aulas (la imagen es un ejemplo), y así lo han confirmado rectores como Jaime Arias (U. Central) y Alejandro Gaviria (Uniandes), de tal forma que, por ejemplo, en aulas de 30 a 35 personas sólo puedan estar aproximadamente 15 a 18.
Esto llevará a que, de operar así a partir del próximo semestre, muchas asignaturas tendrán que duplicar, y hasta triplicar las horas de clase presencial de profesor, lo que se traducirá en la necesidad de las IES de conseguir otros profesores (por ejemplo, cuando tenga que hacerse de forma paralela para cumplir horarios) o de aumentar su carga académica de clases semanales, con lo que habrá incomodidad de estos, pero también se afectará el cumplimiento de todas las demás horas de no clase, tales como investigación, apoyo administrativo, tutorías y varios.
Esta situación podría ser positiva para los profesores, que en su mayoría están temerosos por su continuidad contractual el próximo semestre, pero igualmente preocupante para las IES, pues significaría aumentar presupuestos y afectar rubros presupuestales, posiblemente duramente golpeados con la esperada rebaja en la tasa de matrícula.
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Recomendaciones sanitarias ante un posible regreso a clases
La Asociación Colombiana de Universidades ASCUN, en conjunto con varias de sus asociadas, desarrollo el documento “Actividades universitarias presenciales. Planificación para una reapertura segura”, en la que lista una serie de recomendaciones de cómo las IES deben enfrentar la prevención del Covid entre su comunidad universitaria en el escenario de regreso a clases, en aspectos de cuidado con el ingreso y permanencia de las personas en los campus, infraestructura y espacios físicos, limpieza y desinfección, y servicios universitarios de diversa índole.
Un ejercicio similar hizo el autodenominado G8 o grupo de 8 IES de Medellín (Universidades de Eafit, Pontificia Bolivariana, de Medellín, CES, EIA, Nacional de Colombia y de Antioquia, así como la Corporación Universitaria Lasallista), que construyó el documento “Protocolo académico, administrativo y de Salud. Retorno de actividades académicas y administrativas”, cuyo texto puede descargar aquí.
Algunos de los impactos que se verán han sido listados por el rector de la U. Central y exministro de Salud, Jaime Arias Ramírez:
- Medidas de distanciamiento: clases con no más de 12 estudiantes, según la capacidad del aula para que exista una separación mínima de 2 metros entre estudiantes.
- Clases al aire libre en patios y jardines, cuando sea posible, y en espacios amplios adaptados.
- Corredores de circulación amplios para evitar encuentros cercanos.
- Uso preferencial de bicicletas y patinetas para llegar a la Universidad, y ampliación de zonas de parqueo para estas.
- Medición de temperatura al entrar a reuniones o clases.
- Desinfección de salones, ascensores y otros espacios concurridos, según protocolos.
- Uso obligatorio de tapabocas y, en algunos casos, de guantes.
- Uso restringido de laboratorios.
- Grupos grandes: educación mediada por plataformas tecnológicas
- Dispersión horaria de clases desde las 7:00 a. m. hasta 10:00 p. m. para permitir más grupos con menor concurrencia.
- Ampliación de jornadas educativas los sábados.
- Disponibilidad de médicos y enfermeras para detectar síntomas y signos de coronavirus, según protocolos de la Secretaría de Salud.
- Prohibido acudir a clase si tienen diagnóstico clínico o de laboratorio (pruebas) de COVID-19, o presenta síntomas sospechosos de la enfermedad.
- Guías para que los estudiantes aprovechen eficientemente el tiempo fuera de clase.
- Entrega de resúmenes de clase y bibliografía para reducir la duración de la clase a 40 minutos.
- Uso racional de cafeterías por turnos.
- Disponibilidad de hornos microondas, en espacios que permitan conservar la distancia en los momentos de uso.
- No habrá práctica de deportes o gimnasios.
- Biblioteca virtual.
- Identificación de integrantes de la comunidad universitaria con condiciones previas de salud (diabetes, hipertensión, hipotiroidismo, enfermedades del sistema respiratorio, entre otras), que puedan aumentar la vulnerabilidad ante un eventual contagio de COVID-19.
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