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Para Mauricio Sánchez Puerta, de la U. de Antioquia, la propuesta de decreto sobre el SAC, de Mineducación, es una oportunidad para replantearse los modelos de gestión de nuestra educación superior |
Quien puede lo más, puede lo menos: anotaciones para comentar la propuesta del Modelo de Referentes de Calidad del MEN
Uno de los aspectos espinosos a la hora de compatibilizar procesos es la búsqueda de eficiencias, esto significa lograr más con menos. Esta dinámica de trabajo, inherente a la labor administrativa, supone no solo la comprensión de cada proceso sino la identificación de las repercusiones totales de su interacción con el resto de la organización y del sistema en el que se inscribe. Del mismo modo en la que se busca que las piezas encajen de la mejor forma en un plan trazado para alcanzar una finalidad propia de la organización y de la sociedad que la acoge.
Sin embargo, esta narrativa –como menciona el artículo del periodista especializado en ciencia José Cervera– de fantasía o en abstracto se complejiza cuando se deben establecer soluciones y ejecutarlas por la vía de la tomar decisiones que se soportan en evidencia o datos.
Actualmente el Viceministerio de Educación Superior invita a las asociaciones de facultades de diferentes áreas del conocimiento a la socialización de la propuesta del Modelo de Referentes de Calidad, elaborado por la Dirección de Calidad de la Educación Superior. Para ello dispone de una presentación que refiere las siguientes recomendaciones:
1. Mejorar la articulación entre los procesos y actores del Sistema de Aseguramiento de la Calidad (SAC)
2. Fortalecer los mecanismos para reconocer la diversidad de programas e instituciones de educación superior (IES)
3. Aumentar la capacidad para evaluar resultados y logro del estudiante
4. Medir e incentivar el mejoramiento continuo de programas de IES
5. Mejorar la objetividad de la evaluación
6. Avanzar en la articulación de los sistemas de información
De este modo, hoy se adelanta una revisión del SAC. Revisión que desde hace mucho tiempo las Instituciones de Educación Superior señalaban necesaria y que, seguramente, trata de capitalizar las prácticas que ellas han implementado para satisfacer asuntos similares en ambientes de recursos escasos.
Así, la originalidad del administrador del sistema se salvaría si, además de procurar la legitimidad de su propuesta al compilar las practicas ya adoptadas por las IES, solucionara de fondo las inconsistencias que suponen ambos procesos. No sólo lo relacionado con los pares o quienes hacen sus veces emitiendo juicios sobre los programas para instancias superiores o las dudas sobre independencia de tales instancias que, a veces, cambian de decisión ante guiños ministeriales, entre otros asuntos objeto de recientes suspicacias.
En este sentido, el mayor aporte que se le puede hacer a la propuesta es regresar al uso de la lógica antes que a los ajustes técnicos. En el centro del asunto los procesos de Registro Calificado y Acreditación de Alta calidad no sólo comparten contenidos y enfrentan instancias humanas plagadas de intereses, sino que desde siempre han estado sujetos a la ordenación: uno es superior a otro. Así que, si ya se tiene Acreditación, el registro se supedita a él.
Y esto debe entenderse no sólo por la capacidad de acoplarse a los aforismos de la sabiduría popular, sino como un principio de administración para cualquier actividad. Esto quiere decir que el reclamo no pide reglamentar lo que está reglamentado o lo no que no se necesita reglamentar, sino cerrar el paso a la leguleyada que proclama la pluralidad de las interpretaciones y la primacía de la norma sobre la realidad, para dar paso al uso de la razón para la acción, al fortalecimiento del hábito en el accionar de acercarse a los máximos, no de mantener los mínimos y por tanto, en el avance de la cultura de la evaluación.
Resta esperar que los ajustes a la propuesta, además de darle posibilidad de trabajo a quienes les apasiona lo instrumental y lo técnico -que es muy engolosinador- deje espacio para mantener el uso del pensamiento y con la mirada sobre la norma y su contrate con la operación diaria, recuerde la lógica de la primacía de los lineamientos sobre los estándares o de la interpretación en contexto sobre el inventario de escritorio. Total que a contar se aprende una vez, mientras que a pensar se sigue aprendiendo durante la vida.
Si todavía, como parece, se generaliza la idea de la pauta de actuación gubernamental -presentada por la colega Marcela Meléndez en su balance sobre la revisión de los subsidios en Colombia– en la cual las decisiones del gobierno se toman muchas veces más por presiones de carácter político que por un proceso previo de análisis, queda la tarea de hacer que la voz de las asociaciones y de las IES sea llevada no solo en el tono de refinamiento y mejora de la propuesta, sino también en el ámbito de la incidencia política, de la presión organizada.
Para cerrar el llamado de atención, es imperioso hace un círculo, regresar a las soluciones mencionadas al inicio de este texto y recordar que la propuesta que se espera mejorar con los comentarios debe garantizar viabilidad de 5 tipos:
(i) Política, asociada al respeto al establecimiento (oficialidad) y a la organización del sistema antes que la atención a los grupos de interés y la cooptación del Estado,
(ii) metodológica, que demanda la correspondencia con las pautas de análisis lógico compartidas en el ámbito de interés antes que el recurso de la discrecionalidad como argumento de comprensión y definición del problema.
(iii) técnica, orientada a la correspondencia con las condiciones materiales y prácticas aceptadas o referidas como habituales para implementar la solución antes que a la creación de metodologías novedosas y poco conocidas.
(iv) económica y financiera, que aboga por el bienestar del colectivo o general y por el respeto a la eficiencia en el manejo de recursos antes que por el logro de rendimientos privados.
(v) de sostenibilidad, que supone la comprensión del problema y sus causas centrales para atenderlo con una solución particular y avanzar en una general antes que referirse a los efectos potenciales deseados y no deseados.
Entonces, al final la actitud que resulta sensata frente a esta socialización es desmitificar que el gobierno nacional adelante esta cruzada de consulta como contrición y que, más bien, la invitación debe ser vista como el motivo detonante para (i) retomar la discusión en la academia, (ii) sistematizar las prácticas de búsqueda de eficiencia en procesos (que incluye la confección de observatorios y la respuesta a otros muchos modelos de calidad en otros ámbitos obligatorios o voluntarios) y (iii) explicitar los principios de actuación. De modo que se le plantee una interesante mejora a la propuesta del gobierno, quien podrá o no sentirse presionado para analizarla, porque no todo es técnico ni todo es político.
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