Sobre el rol del Consejo Superior en la elección de rector (e) de la U. de Caldas

El exrector de la Universidad de Caldas, Darío Antonio Mejía Pardo, analiza la actuación del Consejo Superior de esa Universidad al nombrar a Carlos Alberto Ospina como rector (e) mientras se define uno en propiedad, y la manera como se dio una “sorprendente alianza (o conciliábilo?)”, dice él, entre los representantes de los profesores y de los estudiantes con el exgobernador de Caldas, Guido Echeverri Piedrahita, a quien cuestiona algunas de sus actuaciones.

 

GESTION UNIVERSITARIA Y NUEVO RECTOR

Recientemente el Observatorio de la Universidad Colombiana presentó una importante noticia que tituló “La gestión de la educación superior demanda profesionales técnicos y directivos con experiencia”. El documento indica que ante “Los retos de la globalización y la necesidad de que los sistemas de educación superior y las IES se dirijan de forma profesional, con criterios técnicos, serios estudios de investigación y, especialmente, información técnica confiable para la toma de decisiones”. Esta es una de las principales conclusiones de la Declaración de Shanghái, que el pasado mes de noviembre reunió en China a 33 directivos de IES todos los continentes, evento organizado por el Centro Internacional de Educación Superior, o CIHE, de Boston College de Estados Unidos, entre otras instituciones; la Declaración de Shanghái, tiene como título “El futuro de la educación superior: La necesidad de investigar y formar en la empresa de la educación superior”; este documento señala:Estamos convencidos de que las instituciones y los sistemas, frente a una gran cantidad de retos y crisis, requieren un liderazgo reflexivo y el análisis basado en datos. Ya no podemos confiar en la gestión de aficionados y soluciones ad hoc a problemas sin precedentes. Este documento es referente obligado para todos y ojalá ilumine la ruta para la escogencia de rector titular en la U. de Caldas.

Carlos Alberto Ospina Herrera es el Rector de transición para la universidad de Caldas, para un periodo de 4 meses a partir del 1 de enero de 2014, lapso en el cual el Consejo Superior deberá encontrar el Rector en titularidad para los próximos 4 años. El Dr. Ospina es un Profesor destacado del Departamento de Filosofía, con títulos de Maestría y Doctorado. Es además docente investigador en las Áreas de la filosofía contemporánea y estética. Autor de varios artículos y publicaciones. Ejerció como Decano de la Facultad de Artes y Humanidades hasta el mes de febrero de 2013. Su escogencia es razonable, decente, académica, su dedicación y Hoja de Vida demuestran meritos con los más altos requisitos para ser el Rector encargado; satisface igualmente los requisitos normativos y las más altas exigencias impuestas por las comunidades académicas.

Su nombramiento ha causado malestar en algunos dirigentes de los estamentos profesorales y estudiantiles de la Universidad de Caldas, que de acuerdo con informaciones conocidas, pretendían en  sorprendente alianza (o conciliábulo?), con el destituido ex gobernador de Caldas, GUIDO ECHEVERRI PIEDRAHITA, (nombrado recientemente en Delegación  del Presidente de la Republica en el Consejo Superior), encargar como rector para este periodo de transición al ex rector JORGE RAAD ALJURE, en su propósito de allanar el camino para presentar un candidato a rector titular. La candidatura del Médico  RAAD A. tenía una clara inhabilidad para ejercer el cargo y como  consecuencia, a pesar de las rabietas de los representantes de los estamentos en el Consejo Superior,  concluyó con la elección por  significativa mayoría del  filosofo OSPINA HERRERA.

Causan extrañeza y desconciertan las amenazas y alianzas de los Representantes de los Profesores y los Estudiantes en este proceso; como resultado de esta decisión se han escuchado por parte de estos pronunciamientos disonantes, así como posturas dogmaticas y beligerantes y en general, la descalificación del nombramiento del Profesor OSPINA HERRERA, por el solo hecho de haber sido parte de la administración del Rector RICARDO GOMEZ GIRALDO. Sobre la gestión del Rector saliente se debe precisar, que así como tuvo aciertos importantes, también tuvo equivocaciones, y solo será el tiempo el que juzgue objetivamente su administración. No se  puede olvidar que la Universidad de Caldas es de todos, que por esencia es universal y científica y que por lo tanto, no deben imponerse posturas totalitarias y radicales; en los debates y las decisiones a tomar se debe actuar con tolerancia y respeto a la diferencia y a las personas, así como a las reglas de juego previamente definidas.

Estas posturas anárquicas y esquizofrénicas, en nada le sirven a la institucionalidad y a la gobernabilidad, tan deteriorada en los últimos años en nuestra Alma Mater, las cuales han tenido y tienen claras y negativas consecuencias en los desarrollos y avances de los diferentes procesos académicos, y nos limitan en consecuencia, el crecimiento y cualificación que debemos consolidar. No podemos pretender con una equivocada concepción de la autonomía universitaria, estigmatizar y vetar a los que piensan distinto, y predicar la odiosa discriminación entre buenos y malos.

La alianza referida de los representantes profesoral y estudiantil con el destituido Guido Echeverri, no puede pretender “graduar” al Medico RAAD ALJURE como opositor permanente; estos acuerdos resultan extraños y contradictorios y no parecen responder a la historia reciente y a los intereses mayoritarios de la comunidad universitaria, cuyos clamores y propuestas por la defensa de la universidad pública, la democracia y el rechazo a políticas privatizadoras, no fueron escuchadas ni tenidas en cuenta por el ex gobernador, en el periodo en que estuvo en el Consejo Superior de la Universidad en los años 2012-2013. Como explicar un pacto con un ex funcionario público que tantos perjuicios ha causado en el patrimonio de los caldenses, por su clara inhabilidad para ser candidato a la gobernación, y que ya tuvo Fallo definitivo por parte del Consejo de Estado. Igualmente cabe preguntar si son validas estas alianzas con ex funcionarios que han causado tantos perjuicios económicos para nuestra universidad, como por ejemplo la prima técnica; no se pueden olvidar igualmente los innumerables traumas administrativos causados por más de una década y cuyos resultados ya son conocidos.

Desafortunadamente parece que la memoria de los estamentos básicos y sus representantes en la Universidad de Caldas es muy frágil o “no quieren recordar”,  porque también desconocen las luchas de la Asociación de Profesores en los años 1992-1995, (ver Actas y documentos) por reivindicar la democracia y la autonomía universitaria, ciclo en el que se discutió el Estatuto General de la Universidad de Caldas y el Reglamento para la Elección del Rector, por parte del Consejo Superior de la época, precisamente durante la rectoría del Medico RAAD ALJURE, y que no permitió en su momento, como si lo hicieron otras IES en Colombia, tener estatutos participativos y donde los estamentos de profesores, estudiantes y egresados fueran determinantes en las decisiones. En este aspecto los  estamentos  parecen no avanzar u omitir la lucha por reivindicar la democracia universitaria, dada la imposición y el desconocimiento reiterado en el cumplimiento de los reglamentos y procedimientos, y los cambios y retrocesos que se han dado en la normatividad, como por ejemplo las reformas para la escogencia de rector desde los años 2010-2011, sin una respuesta oportuna, adecuada y contundente para impedir  el recorte democrático de la Consulta Universitaria.

Colombia atraviesa una etapa crucial para consolidar  la Paz y la reconciliación y avanzar en procura de alcanzar una sociedad más justa y equilibrada, procesos que debemos apoyar sin excepción. En el mismo sentido los universitarios debemos recuperar lo esencial en nuestras luchas, que no son otras que la defensa de la academia de calidad,  la financiación estatal de la educación, y la equidad y el acceso para los sectores sociales más desfavorecidos. Como asunto prioritario,  se debe rescatar y actualizar la planta docente de tiempo completo, para que responda a los requerimientos de la actual cobertura estudiantil. Otros aspectos como el manejo administrativo y el poder político son importantes, pero no se puede caer en enfermizos caudillismos y falsos liderazgos, que propicien la desinstitucionalización e ingobernabilidad permanentes, por lo que se debe tener grandeza en la autocritica para poder avanzar, porque nadie tiene la verdad absoluta.

Información de referencia: La gobernabilidad en las universidades públicas estatales de Colombia (por Juan Carlos Yepes Ocampo, representante de los profesores en el CSU de la U. de Caldas, y crítico de la escogencia de Ospina)

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