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Los colombianos Alida Vizcaino y José Lobo Fontalvo, doctorandos en educación de la Universidad de Cincinnati y profesores de la Universidad del Atlántico señalan que para poder elevar el sistema educativo en Latinoamérica debemos mejorar el nivel de salida de los alumnos, elevar el uso de las tecnologías, usar el conocimiento de mentes brillantes, fomentar el pensamiento creativo en los estudiantes y en los mismos profesores, y hacer uso de herramientas neurocientíficas. |
Las áreas de tecnología y neurociencia pueden unir sus fuerzas en el ámbito de la enseñanza, especialmente en tiempos adversos como los que enfrenta Latinoamérica en cuanto al tema de calidad educativa.
Autores tales como Restak (2009) y Honos (2009) ofrecen sugerencias que podrían servir de ayuda a profesores, estudiantes, padres de familia, y a todos aquellos administradores interesados en elevar el nivel, la talla y la jerarquía de nuestros sistemas de formación profesional y no profesional.
¿Qué podríamos hacer?
La primera recomendación es pensar en un modelo propio (Salas Astrain, R. 2007) que favorezca a las regiones en Latinoamérica. Pensar en esto no significa pensar en abandonar lo que ha funcionado en nuestro continente, sino crear nuevas avenidas para que el aprendizaje vaya más allá de lo “teórico”.
Esto tampoco significa hacer a un lado el conocimiento de personas con mayor experiencia. Muy por el contrario, debemos usar ese conocimiento proveniente de las mentes más brillantes de nuestros países en cada área para enriquecer las prácticas de los nuevos profesionales.
La segunda recomendación gira en torno a elevar el nivel de exigencia de graduación de nuestros profesionales. Los docentes de inglés, por ejemplo, deben ser expertos en el área y poseer el nivel de suficiencia requerido a nivel internacional. No se debe permitir que los profesores de inglés enseñen esta materia sin haber tomado un examen realizado en una universidad inglesa o americana.
Igualmente, no se debe permitir que los profesionales en diversos ramos se gradúen sin tomar un examen de salida realizado por una entidad externa de talla internacional. Es recomendable, por ejemplo, que los gobiernos impulsen a los docentes de inglés a hacer parte de intercambios y de estudios en países de habla inglesa. Los doctores deben hacer parte de intercambios con entidades en el extranjero para elevar el conocimiento y práctica en el área.
La tercera recomendación tiene que ver con las nuevas tecnologías en momentos en que los profesores deben hacer uso del aprendizaje diferenciado. Para esto las secretarías de educación, los distritos escolares, las escuelas públicas y privadas deben reducir el número de estudiantes por clase para que este tipo de aprendizaje se dé con mayor efectividad.
Si no se puede reducir el número de estudiantes, se recomienda asignar asistentes para los profesores con el fin de ayudar en los trabajos en grupo, calificación, búsqueda de materiales, y para que asistan en la investigación de casos complejos dentro del salón de clases. Cada profesor debería tener uno o dos asistentes que ayuden a elevar el nivel de los estudiantes a nivel nacional e internacional.
Una cuarta recomendación nos dirige hacia la neurociencia. Los expertos en tele-mercadeo desde hace décadas vienen observando el impacto de los sonidos, imágenes, videos, colores, entonación, tipos de voz, etc. en el tipo de productos que compran los clientes en supermercados o en almacenes de variado nivel (Restak, 2009). Sugerimos que estas estrategias sean usadas no para vender sino para atraer la atención y elevar el nivel educativo de los estudiantes.
Otros investigadores en las áreas de la psiquiatría y psicología clínica (Honos-Webb, 2009) han observado que podemos explorar el talento creativo, revelador e intuitivo de nuestros estudiantes. No debemos condenarles y marcarles con un hierro por sus defectos, sino observar cuáles son sus talentos, sus fortalezas, y sus habilidades. Para esto último es importante crear proyectos que los mismos alumnos construyan y que la misma empresa privada pudiese escoger como proyectos modelo para desarrollar en diversos campos.
La empresa privada y las escuelas deben trabajar mancomunadamente para que las ideas de los estudiantes enriquezcan el sector productivo en tres ámbitos básicos: personal de trabajo, el proceso de producción y el producto en sí. Esta es una práctica común en Japón.
Concluimos que para poder elevar el sistema educativo en Latinoamérica debemos entonces, primero, mejorar el nivel de salida de los alumnos, segundo, elevar el uso de las nuevas tecnologías, tercero, utilizar el conocimiento de las mentes brillantes de nuestros países, cuarto, fomentar el pensamiento creativo en los estudiantes y en los mismos profesores, y por último, hacer uso de herramientas neurocientíficas para despertar el interés y la atención de nuestros jóvenes prospectos.
Es nuestra opinión debemos proponer nuevas ideas para fomentar el desarrollo educativo que a la vez fomentaría el avance en diversas áreas. Usar lo nuevo no significa en verdad desechar lo que ha dado efectividad hasta el momento, sino que debemos ir más allá con los cinco aces educativos propuestos en esta corta reseña.
Bibliografía:
– Honos-Webb, Lara. (2009). The Gift of ADHD. How to Transform Your Child’s Problems into Strengths. New Harbinger Publications, Inc., Oakland CA.
– Md. Restak, Richard (2009). The Naked Brain: How the Emerging Neurosociety is Changing How We Live, Work, and Love Kindle Edition. Three Rivers Press, New York.
– Salas Astrain, R. (2007). Pensamiento crítico y mundo de la vida en la Filosofía Latinoamericana. Estudios de filosofía práctica e historia de las ideas. Estud. filos. práct. hist. ideas n.9 Mendoza. Versión On-line ISSN 1851-9490
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