U. Tecnológica del Chocó intenta salir de la parálisis promovida por múltiples fuerzas

Enero 29/24 La UTCH está paralizada desde comienzos de diciembre. Los más de 13 mil estudiantes no han podido terminar su año académico 2023 y, menos aún, comenzar el 2024. Situaciones estructurales e intención del rector de seguir, alborotaron el ambiente.

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Profesores de cuatro sindicatos, apoyados por los sindicatos nacionales y parte del personal administrativo, declararon la parálisis en rechazo a muy diversas condiciones de la Universidad (calidad, bienestar, instalaciones, conectividad…), pero sobre todo por dos motivos: Por un lado, demandan el supuesto incumplimiento de la Institución con respecto a sus condiciones laborales y salariales y, de otro, la molestia porque el Consejo Superior Universitario estaría promoviendo una reforma de los estatutos para favorecer la posible continuidad del actual rector, David Emilio Mosquera -foto-, quien este año termina su segundo periodo rectoral de tres años y, según los estatutos actuales, no podría continuar.
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La situación ha llevado a que el fin de semana, aprovechando la presencia del gobierno nacional en Quibdó, y tras diversas reuniones con los ministerio de Educación, de Trabajo, del Interior y la Procuraduría General de la Nación y la Defensoría del Pueblo, se lograron acercar las posiciones y definir (foto superior), que habría una reunión extraordinaria del Consejo Superior Universitario para replantear la propuesta de reforma estatutaria (que buscaría pasar de 3 años con una re-elección, a 5 sin límite de periodos) para que tenga participación de toda la comunidad; proponer que las elecciones se hagan de forma presencial y no virtual, y la búsqueda de acciones para asegurar la firma de un acuerdo colectivo.

La realidad académica y financiera de la Universidad Tecnológica del Chocó está muy por debajo (casi que en últimos lugares), con respecto a la situación promedio de las universidades públicas colombianas. No cuenta con acreditación institucional (aunque sí con 3 de los 28 pregrados registrados con acreditación de programa) y las condiciones socioeconómicas y educativas de sus estudiantes se corresponden con la pobreza del departamento. La infraestructura, falta de dotación de algunos laboratorios y falencias en la conectividad y servicios de bienestar aumentan la dificultad de asegurar calidad académica para muchos estudiantes que deben desplazarse desde los municipios lejanos a Quibdó.

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Pese a estas situaciones, los estudiantes se han negado a trabajar de forma virtual, mientras se avanza en las conversaciones, y ellos mismos -los estudiantes- están divididos, entre los que desconocen la realidad del paro, los que se unieron a los docentes sindicalizados para demandar mejores condiciones y los que respaldan a la representante de los estudiantes en el Consejo Superior, Rosa Elena Mosquera -foto- (ex representante de los estudiantes del país en el CESU), y quien ha tomado distancia de los docentes y trata de defender la gestión de la Institución.
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NOTA: Conforme los compromisos, el Consejo Superior se reunió y decidió suspender el estudio de una propuesta de reforma de los estatutos y realizar la elección de representante de los profesores al Consejo Superior de forma presencial. Asimismo el 30 de enero, el rector llegó a un acuerdo con los sindicatos de profesores para cumplir los compromisos económicos laborales.

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