Una reflexión por la esencia de la Universidad del Tolima: Mabel Helena Bohórquez

Una reflexión por la esencia de la Universidad del Tolima: Mabel Helena Bohórquez

Mayo/25 Antes de darse el cambio temporal de rector en la U. del Tolima, Bohórquez, profesora de esa IES, hace un llamado a la comunidad universitaria para proteger el alma máter y no permitir que el discurso de la violencia destruya el patrimonio que se heredará a las futuras generaciones de tolimenses.

Tomado de Contrapeso.com.co

Describir lo que ha sido la Universidad del Tolima para mí en estos más de 20 años que llevo como profesora, es pensar en los cientos de momentos de amor por la academia, la ciencia, la investigación, pero sobre todo por mis estudiantes.

Transitar largas jornadas en las aulas, en los laboratorios, o incluso recorrer el parque Ducuara ha sido motivo de momentos de felicidad para mí y los míos. Lo ha sido también ver a mis estudiantes investigar, escribir, publicar o irse a estudiar un posgrado al extranjero, siempre pensando en avanzar en el mundo académico.

El compartir con mis colegas profesores, con los funcionarios que están diligentemente siempre al servicio de los demás, debería hacernos sentir orgullosos y profundamente agradecidos por ser parte de una comunidad como la nuestra: la familia UT.

Por ello y por más razones, no puedo callar ante los últimos acontecimientos ocurridos en nuestro campus universitario. Los daños a la infraestructura de nuestra institución, el amedrentamiento con explosivos a estudiantes, profesores, trabajadores e a incluso personas externas que se encontraban de visita en el campus el pasado jueves, representan justamente todo lo que no es nuestra alma máter y debe ser rechazado en pleno por los miembros de la comunidad universitaria.

No podemos seguir pensando en que la revolución de la educación superior tiene que ver con los daños a lo que tanto nos ha costado conseguir y con las manifestaciones violentas. La verdadera revolución está en las aulas, en las comunidades donde el Estado no hace presencia, en las zonas más apartadas de Colombia e incluso del departamento, y en nada tiene que ver con lo que vimos esa tarde. La construcción de pensamiento divergente se realiza a través del arte, la cultura, la investigación, y es eso lo que tenemos que defender y por lo cual hoy me atrevo a escribir esta columna en un medio de comunicación por primera vez en mi vida.

Nuestra universidad en este 2025 cumplirá 80 años de historia, de transformar realidades especialmente de los más necesitados, de impactar profundamente en los territorios, y todo ello se ha logrado con argumentos, diálogo, debate, pero nunca a través del terror que quieren imponer unos pocos.

Como profesora de planta, como investigadora, como científica, me niego a creer rotundamente en ese tipo de expresiones como válidas, y aprovecho este espacio para invitar a los violentos a construir paz, a reformar lo que crean que no está bien, pero desde los argumentos y los espacios académicos. A sugerir, a plantear, a proponer a través de las ideas, del respeto a la diferencia, pero sobre todo, les invito a anteponer el amor por la Universidad del Tolima que sentimos miles de personas por encima de afanes personales o desavenencias con la vida y con la sociedad.

No pretendo con esto defender a la administración universitaria, pero sí quiero defender con firmeza lo que durante años muchos hemos cosechado y construido con horas de trasnocho y esfuerzo, y que hoy vemos nuevamente amenazado con viejas y cobardes prácticas.

Nuestros estudiantes son la razón de ser, y por ellos y para ellos, alzo mi voz, pero también por las nuevas generaciones que necesitan de una universidad gratuita y pública, y en perfectas condiciones.

Bien dice nuestro canto mayor: construir entre todos, la cultura de la paz, y esa eso es lo que tenemos que apuntarle.

Con profundo respeto y amor por la universidad.

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