Una réplica. ¿La formación técnica al Mintrabajo?: Víctor M. Gómez -Oct/18

Una réplica. ¿La formación técnica al Mintrabajo?: Víctor M. Gómez -Oct/18

Por: Víctor Manuel Gómez, del Grupo Asesor de Rectoría de la Universidad Nacional sobre política de educación superior.

A propósito del artículo Mintrabajo debería liderar la educación técnica en Colombia, de Carlos Barrera

Interrogante de gran pertinencia actual ante la crítica situación de la formación técnica en este país. En efecto, desde la Ley 30 que impulsó que este tipo de formación fuera ofrecido por instituciones supuestamente especializadas y competentes en esta formación, sin haber previamente definido sus objetivos y alcance, ni las condiciones curriculares y económicas mínimas de calidad y pertinencia, la formación técnica ha sufrido una escasa valoración social o estatus; una continua confusión y ambigüedad conceptual con la formación tecnológica, con los programas del SENA y con modalidades de ‘formación para el trabajo’; débiles relaciones con las empresas productivas y continuas críticas a la calidad y pertinencia de los programas ofrecidos, muy pocos de los cuales corresponden estrictamente al ámbito de lo técnico en la economía moderna. Además, con el grave problema de que la mayoría de las instituciones son pequeñas, la mayoría privadas (27) con grandes carencias en la infraestructura requerida para una educación técnica moderna (talleres, instalaciones, instrumentos, herramientas, docentes calificados…), y las pocas instituciones públicas todavía existentes (8) sometidas al severo proceso de desfinanciación de todas las IES. Todo lo anterior se refleja en la disminución de la matrícula en educación superior (4%) y en el número de instituciones técnico profesionales. Instituciones pequeñas, con escasos recursos económicos y de dotación, no pueden ofrecer formación técnica moderna, solamente algunas competencias laborales específicas de bajo nivel de calificación.

En este contexto, y en la apertura de un nuevo gobierno, es urgente el análisis de esta grave situación y la identificación de opciones posible de política y de financiación. No es posible continuar con otros cuatro (4) años de más de lo mismo.

Una propuesta formulada por un gremio con intereses creados (ASFOTEC: Asociación Colombiana de instituciones de formación técnica) plantea que esta formación sea liderada por el Ministerio de Trabajo (siendo el SENA el rector natural de este tipo de formación), lo que implicaría la conformación de un sistema DUAL: de educación general, por un lado (a cargo del MinEducación), y de una formación laboral extraescolar regulada por el MinTrabajo (SENA).

En la experiencia internacional se identifican dos grandes opciones curriculares de formación técnica (y en general de modalidades de formación para el trabajo):

a) la que reduce esta formación a diversas competencias laborales específicas, con grandes carencias en la formación de competencias generales (razonamiento matemático, bilingüismo, competencias comunicativas, capacidades analíticas, comprensión de lectura, etc…), y

b) la que el técnico en la sociedad actual debe recibir una sólida formación en las competencias intelectuales generales, como sustento y complemento de las laborales específicas, como condición para su capacidad de innovación, recalificación y apendizaje continuo a lo largo de su larga vida laboral (40 años por lo menos). Durante este larga vida laboral, tanto el técnico como todo profesional o científico, están sometidos a cambios rápidos y sustanciales en el conocimiento y en la estructura ocupacional. 

La lógica curricular pragmática de formación de competencias laborales específicas, tiende a excluir o minimizar la formación más amplia e integral (competencias intelectuales generales..). Una consecuencia de esta opción es que las competencias laborales específicas cambian continuamente en función de cambios tecnológicos y ocupacionales en las empresas,  lo que condena a estos egresados a una larga secuencia de formación de otras competencias laborales específicas y/o a la obsolescencia y subempleo a mediano plazo.  Se forma además una fuerza laboral de bajo nivel de calificación, por tanto de innovación, lo que debilita aún más el perfil de formación de la fuerza laboral nacional, lo que a su vez es un obstáculo a la competitividad y modernización de la producción, en un contexto global de innovación sistémica de la C y T en la producción de todo tipo de bienes.  

Esta opción de formación de competencias laborales específicas corresponde al interés de gremios de institutos técnicos y de formación para el trabajo, de salir de la regulación y exigencias cualitativas del Min Educación (registro calificado, acreditación, etc..) y pasar al ámbito del MinTrabajo, o del SENA como entidad rectora de la formación profesional extraescolar.

Una consecuencia de la formación pragmática e instrumental de competencias laborales específicas es que éstas cambian continuamente en función de cambios tecnológicos y ocupacionales en las empresas,  lo que condena a estos egresados a una larga secuencia de formación de otras competencias laborales específicas y/o a la obsolescencia y subempleo a mediano plazo.

Por otra parte, la opción de formación laboral pragmática, con grandes carencias en competencias generales (razonamiento matemático, bilingüismo, competencias comunicativas, capacidades analíticas, etc…) genera una fuerza laboral de bajo nivel de calificación, por tanto de innovación, lo que debilita aún más el perfil de formación de la fuerza laboral nacional, lo que a su vez es un obstáculo a la combatividad y modernización de la producción, en un contexto global de innovación sistémica de la C y T en la producción de todo tipo de bienes.

Cabe señalar otros dos aspectos negativos de este tipo de propuestas de gremios ‘interesados’ en la formación instrumental:

  1. Pasar la formación técnica al ámbito del Mintrabajo implica cerrar la necesidad de un sistema público de formación técnica postsecundaria, con estándares internacionales de calidad, como los community colleges, hogescholen, politécnicos, escuelas técnicas, y otras modalidades de educación vigentes en la experiencia internacional, considerados como oportunidades de formación de calidad y pertinencia. Y desconoce además a las instituciones públicas de formación técnica que son parte integrante del sistema de educación superior. Ver: REDTTU.
  2. Recurrir al SENA como rector del sistema propuesto, es reforzar la ‘mitología’ sobre el SENA, la que desconoce los graves problemas de gigantismo institucional (8.705 funcionarios, más de 33.000 contratistas, 117 centros de formación, 33 regionales..), monopolio sin competencia, ineficiencia interna, altísimo costo y rendimientos decrecientes, y su natural incapacidad institucional para poder ofrecer programas técnicos y tecnológicos actualizados y pertinentes para cientos de miles de empresas sometidas a rápidos cambios técnicos y ocupacionales (menos del 10% de la matrícula corresponde a formación titulada, regulada..).

Lo que el SENA requiere es una evaluación externa imparcial, que le rinda cuentas a la sociedad colombiana de su altísimo costo ($3.5 billones actuales, más que el total del presupuesto de la educación superior) y sus efectos reales en la formación técnica moderna de la fuerza laboral.

Esta evaluación externa podría considerar alternativas al actual gigantismo institucional del SENA, así como someter a sus programas a la competencia con otras instituciones y modelos de formación. Por ejemplo, con una fracción de los actuales $3.5 billones se puede financiar un Fondo Nacional de Financiación de la Formación Profesional en el que programas del SENA compitan con otras instituciones según licitaciones y proyectos específicos. Lo que se requiere es competencia, emulación y diversidad en lugar del viejo esquema de monopolio de inmensos recursos en manos de una institución tan gigantesca como ineficiente y obsoleta.

De gran importancia esta discusión sobre la formación técnica postsecundaria en este país, por sus posible efectos en lo que quede formalizado en el Plan de Desarrollo del actual gobierno. Ojalá que los próximos cuatro años de este Gobierno no sean ‘más de lo mismo’ o una prolongación de la crisis continua reseñada en el primer párrafo de este texto.

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