Mayo 20/21 En Medellín, la Gobernación de Antioquia cuenta con el respaldo de rectores del grupo G8 para avanzar en un Diálogo Social por la Vida, y en Bogotá, algunos rectores ofrecen sus universidades para ello.
Rompiendo el tradicional esquema de “neutralidad académica” de la Universidad frente a los aspectos de coyuntura política del país, generalmente dejados para el análisis en las aulas, pero no como intervención directa de la universidad en aspectos que pueden ser polémicos, el actual paro nacional ha llevado a que, aunque de forma desarticulada, grupos de rectores se ofrezcan para crear escenarios de concertación, mediar en el debate entre las partes en conflicto y aportar la rigurosidad académica al respecto.
Los que, por el momento, más han avanzado son los paisas del autodenominado G8, que reúne a las universidades de Antioquia, CES, Eafit, Universidad de Medellín, Universidad Nacional de Colombia, EIA y UPB, quienes públicamente han expresado al gobernador (e) de Antioquia, Luis Fernando Suárez Vélez, su intención de ayudar a construir y a buscar soluciones innovadoras y colectivas que permitan avizorar mejores escenarios de futuro para los antioqueños.
Según la información dada por la Gobernación de Antioquia, a la mesa de trabajo con el gobernador, los rectores directamente llevaron cuatro propuestas relacionadas con el tema de salud (vacunación contra Covid-19, salud mental, postpandemia, entre otras); apoyo a las entidades de control para que las protestas se den en el marco de los Derechos Humanos; las universidades como espacios de encuentro y de diálogo; y la sensibilización de la población juvenil frente a temas como la esperanza, la confianza en la institucionalidad y el acceso a la educación.
“Las universidades sabemos que este es el camino. Ya ensayamos la violencia como sociedad y fueron muchos muertos que no generaron sino más violencia. En manos de nuestro jóvenes están nuevas formas de solucionar los conflictos”, señaló al respecto de este compromiso el rector de la U. de Antioquia, John Jairo Arboleda.
Además de avanzar con la Gobernación, los rectores están desarrollado sesiones de trabajo con al Asamblea Departamental, tanto en las instalaciones de la UPB como de EAFIT, en donde se cuenta con la participación de líderes estudiantiles.
En los diálogos también se ha integrado la IU Digital de Antioquia.
Vale recordar que hace unos días 7 rectores de reconocidas IES del país (entre ellos los de Antioquia) escribieron una Carta Universitaria a la Nación, en la que propusieron temas para una agenda de diálogo nacional.
Otros rectores (la mayoría), han optado por concentrarse en sus realidades internas, brindar algunos espacios de participación o guardar distancia frente a lo que se está dando en un país polarizado.
Lea: La cuidadosa decisión que deben tomar los rectores frente a las protestas
Algunos rectores de Bogotá, han expresado públicamente posiciones al respecto:
El más mediático de todos es el de los Andes, Alejandro Gaviria, quien propuso una “tregua política” en la que todos los partidos, sin excepción, exijan el respeto de los derechos humanos. El protagonismo de Gaviria entre muchos jóvenes, que incluso le siguen insistiendo que acepte la petición del Partido Liberal para ser su candidato presidencial, es que están difusas las fronteras entre su opinión como rector de Los Andes o como humanista-político.
Por su parte, el padre Jorge Humberto Peláez, rector de la Universidad Javeriana, hace una invitación a que el Gobierno escuche a las universidades. Eso sí, aclara, no cree que las universidades deban estar en las conversaciones, “porque hay mucha gente hablando, con pasiones políticas”.
Las regiones y la necesidad que sean escuchadas es el planteamiento del rector de la Universidad del Valle, Édgar Varela, para quien se debe ir más allá de la agenda del Comité Nacional del Paro y sugiere una agenda de temas técnicos que deben ser abordados de forma conjunta.
Finalmente, la rectora de la Universidad Nacional de Colombia, Dolly Montoya, estima que la inclusión debe ser el eje del diálogo, y la universidad debe crear programas para el desarrollo nacional y territorial, conforme las propias expectativas.
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