Y dele con la calidad de la educación superior

Luis Fernando Páramo Jiménez, analista de El Observatorio, plantea una seria de interrogantes sobre elementos transversales y determinantes para el logro de la construcción de un verdadero proyecto de educación superior con calidad y sentido para el país, y espera que esto se vea reflejado en el proyecto de reforma que presentará el MEN.

 

Resulta impensable una reforma de la Ley 30 que no contemple una reforma del sistema de Calidad de la Educación Superior. Todos los días se anuncian estrategias para acreditar programas, pero poco se dice de la efectividad del proceso de Acreditación.

¿En cuánto se ha incrementado la calidad?  Las respuestas siempre se relacionan en  términos del número de programas nuevos que se han acreditado, sin embargo nuestra posición en los rankings internacionales en nada se mejora.

Ahora bien, ¿De qué calidad se habla en Colombia?, de la calidad basada en la opinión, con la disculpa que la tradición ya se ha instaurado y de que las Universidades e Instituciones Universidades no la quieren medir. Pero la tradición no es Ley y las Universidades no se oponen a los procesos técnicos adecuados por cuanto son éstas las que los enseñan.

¿Cuándo un miembro del CNA ha ostentado la categoría de ser experto o profesional de la Calidad de la Educación? ¿Por qué en Colombia no existen estándares de calidad sino condiciones de calidad? ¿Por qué a los pares académicos no nos exigen conocimientos en gestión de la calidad académica o en la implantación de sistemas de calidad educativa?

La calidad de la educación superior no es de dominio de doctores en filosofía o en otras ramas del saber, ni mucho menos de investigadores muy eminentes en otros campos o disciplinas. La actual Ministra es ingeniera industrial y sabe perfectamente que la calidad se basa en rigor metodológico, en evaluación de parámetros con escalas definidas y no en opiniones ponderadas, así provengan de prestigiosos profesionales, porque resultan en otros términos, pura descrestología.

La ingeniería industrial nació sobre la base de cualificar y estandarizar procesos, obteniendo una calidad que produjera satisfacción a las necesidades que le dieran origen a los mismos procesos. Ya existe la Ingeniería de la Calidad y muchas especializaciones, maestrías y hasta doctorados en calidad de la educación.

Deming aunque demostró cómo la filosofía de la calidad era un determinante inicial del proceso de aseguramiento de la Calidad, también expuso un método y una forma de realizar estandarizaciones y el análisis de resultados frente la estandarización, para introducir correctivos a los procesos o a los estándares.

Es desbordante la carreta de los defensores de la calidad basada en opinión pero frustrantes los resultados obtenidos, porque se han empoderado de métodos que manifiestan una ignorancia matemática y metodológica que nos ubica en lugar de subdesarrollo educativo vergonzoso.

La tecnología provee hoy en día, todo el software necesario para procesar información y realizar cálculos estadísticos que permiten elaborar análisis multivariables o causales, totalmente validados en el mundo entero; en Estados Unidos y Europa los han utilizado las agencias de Calidad de la Educación.

Ahora bien hablando de reformas de la Ley 30, el CNA podría seguir siendo el administrador del Sistema de Acreditación de la Calidad de la Educación Superior y las salas CONACES seguir siendo las administradoras de los registros calificados los programas, pero la definición de los estándares de calidad y de las condiciones de funcionamiento, en mi propuesta, es una responsabilidad ineludible del Ministerio de Educación, con participación de comunidad académica y aplicando técnicas reconocidas y validadas, para no alejarse de los estándares y experiencias  internacionales. En estas condiciones los pares académicos serían verificadores del proceso de obtención de estándares en el caso del CNA, o verificadores de la medición de condiciones de funcionamiento frente a las preestablecidas en el caso de las Salas CONACES, y no honorables visitadores con opinión calificada pero subjetiva.

De otra parte la conformación del CNA y su organización interna amerita una reflexión más profunda, pues el conocimiento sobre diseño y gestión de Calidad debe ser un imperativo básico por lo menos de la mitad de sus miembros, así como la presencia de expertos en diferentes metodologías educativas y en planeación nacional de sistemas educativos. Si el Gobierno Nacional predica un incremento de la Calidad, estoy seguro que promulgará modificaciones a la ley 30 en este sentido, ojalá la Sra. Ministra y el Viceministro a quienes reconozco como receptivos, acepten las sugerencias de quienes siempre presentamos alternativas de solución sin colocarnos en la posición de una crítica meramente de opinión.

El Observatorio de la Universidad ha cumplido de manera brillante su función de informar y presentar la opinión respetable y respetuosa de muchos ilustres y experimentados personajes, alrededor de sus inquietudes sobre la Ley 30 y sobre dos ejes temáticos muy importantes, Calidad y Cobertura, lo mínimo que debería hacerse es invitar a sus directivos y colaboradores a participar en las discusiones, en mi caso aceptaría de inmediato.

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