125 candidatos a la rectoría de la FUAC, ¿qué los atrae para postularse?

Julio 2/21 De los 125 inscritos, 38 cumplieron requisitos y están en fase de entrevistas. ¿Por qué tantos interesados a un cargo muy desafiante en una universidad compleja y con un salario relativamente bajo para el perfil y el sector?

Análisis de El Observatorio

Tras la intervención del Ministerio de Educación Nacional, que no ha terminado y mantiene la figura de inspector in situ, la representación legal y rectoría de Ricardo Gómez Giraldo finalizó y la Universidad, tras reformar estatutos y “convencer” al Ministerio, ya puede -por su cuenta- elegir rector.

Pero eso no significa que los hechos que motivaron gran parte de la intervención se hayan terminado y que la Fundación Universidad Autónoma de Colombia FUAC sea un oasis por el que decenas de académicos anhelen llegar a su rectoría.

Por el contrario, si bien la Universidad ahora no enfrenta un paro y las reiteradas propuestas que llevaron a la intervención del Ministerio, lo que en el fondo hay es una “calma chicha” por la tensión que generan los múltiples intereses en juego, las pugnas políticas, la difícil situación económica y hasta las consecuencias de la pandemia, el encierro y la fuerte y preocupante reducción en el número de estudiantes, que puede estar por el orden de los 3 mil (el 30 % de los que tenía hace unos años), para una Universidad que este año cumple medio siglo de fundada.

De alguna manera lo que ha pasado en los dos últimos años, además de la reforma estatutaria, el cambio en los puestos de dirección, el rediseño del Consejo Superior y la búsqueda de escenarios de negociación para el pago de los pasivos, es que se evitó que la situación se tensionara más, pero la no acreditación de ninguno de sus programas, el posible cierre de otros por falta de estudiantes, la dificultad de conseguir préstamos para cubrir deudas, los impactos de la pandemia y el permanente conflicto entre la dirección, los sindicatos y los herederos de los fundadores (que actúan como “codueños” de la Institución, y que a lo largo de la historia se han repartido muchos cargos como si fueran feudos), y hasta la aparición de intereses políticos y de extrema (incluidas amenazas), demandan mucho más que un excelente rector, sino -especialmente- el compromiso cultural y la disposición de todos los actores de ceder a sus demandas, expectativas de dinero, poder y cargos, para poder darle a esta universidad luz al final del túnel en el que se encuentra.

Pero si el panorama es tan complejo, ¿por qué tantos académicos y particulares se inscribieron para aspirar por este cargo?

El Observatorio de la Universidad Colombiana, con profesionales del programa de Desarrollo de Directivos de IES -dDIES-, que apoya a algunas instituciones en la consecución de sus máximos responsables, analizaron el tema, y claramente concluyen que un arduo trabajo tendrán que hacer la Universidad para hallar el rector que mejor responda a sus necesidades y expectativas, especialmente porque la mayoría de los 38 aspirantes validados (muchos de ellos ya conocidos por El Observatorio por su recorrido en el sector), que cumplieron con los requisitos, tienen en su cabeza un imaginario y diseño de rectoría universitaria muy diferente de la que requiere la FUAC.

De los 38, el saliente rector, Ricardo Gómez, se inscribió y busca ser elegido para continuar en el cargo. Él conoce internamente la situación, y la ha enfrentado, y sufrido, y será el Consejo Superior el que defina si se la sigue jugando con él o no.

Sea o no Gómez, lo claro es que la FUAC demanda un rector ejecutivo más que académico; pero sin confundir el término ejecutivo con gerencial (recorte de gastos, despido de personal, indicadores y mercadeo…), sino con claridad en los fines, comprensión financiera y habilidad para negociar. Necesita un experto en manejar conflictos internos y negociación sindical y cultural; y aunque es una IES privada, requiere un rector recursivo, emprendedor y con experiencia en la dinámica del sector público, a nivel de organismos como Mineducación, Fodesep, Icetex y la banca, entre otros.

También es claro que más allá del reconocimiento y prestigio que en el sector representa ser identificado como rector, mientras no cambien estructuralmente las condiciones de la FUAC, quien llegue a ese cargo deberá tener un espíritu de servicio, sacrificio, humildad y entrega, pues no solo el salario es modesto (con respecto a lo que debería ganar un rector de una universidad privada como ésta, aunque alto para todo el promedio de los académicos en el país), sino que deberá privarse de muchos beneficios adicionales y externalidades que tienen los demás rectores del país.

Una mirada global del perfil de los aspirantes señala que:

  • Hay aspirantes que, literalmente, desconocen lo que pasa en la Universidad;
  • otros que, casi por deporte, pasan su hoja de vida a cuanta convocatoria haya en el sector para cargos directivos;
  • unos que ya han tenido cargos similares en otras IES y terminaron su periodo o se pensionaron, y buscan terminar allí su vida laboral;
  • siempre están quienes han hecho su carrera fundamentalmente en la docencia y la academia, y estiman que eso es suficiente para conocer la dinámica universitaria y ser rector;
  • o los que más que experiencia están llenos de títulos y consideran que una o dos maestrías y uno o dos doctorados, también les dan el aval suficiente para ser rector;
  • están aquellos que ya ocupan cargos directivos en otras IES y presentaron su hoja de vida por si tienen suerte de mejorar;
  • algunos fundamentan su experiencia en la universidad pública, que se rige con modelos de gestión muy diferentes de los de la privada;
  • los que viven en otra ciudad y quieren experimentar un cambio para Bogotá;
  • no faltan aquellos con una experiencia u hoja de vida “muy cortica”, y se postulan simplemente para ver cómo salen evaluados;
  • hasta llegan las hojas de vida que “nada qué ver”. Personas que tienen una mínima experiencia en el sector, han trabajado en áreas muy diferentes a la dirección universitaria o en sectores no educativos.
  • y, finalmente, quienes representan explícitamente los intereses de algún fundador, sindicato o grupo al interior de la FUAC.

Difícil tarea la que tiene el Consejo Superior de encontrar el mejor candidato posible no sólo para representar a la Universidad ante Mineducación, ASCUN y el Consejo Nacional de Rectores, entre otros, sino y sobre todo, para poner la cara ante inumerables demandas laborales, civiles, y hasta penales, para conseguir recursos sin respaldos asegurados y, sobre todo, para tener la diplomacia pero sobre todo el carácter y autoridad para poner a raya y en cintura a los actores que desde adentro de la Universidad constituyen el primer obstáculo para avanzar.

 1 

Compartir en redes