La educación virtual: fórmula de éxito para la “universidad gratuita” del presidente Duque

Por: Jaime Alberto Leal Afanador. Presidente de ACESAD y Rector de la UNAD —–

Durante su visita a la UNAD, como candidato, el hoy presidente Iván Duque, calculó en 2.1 billones anuales el costo de dar formación universitaria a 300 mil jóvenes. Estas cifras son viables en el modelo de educación virtual, como los que la UNAD y Acesad ofertan, y no dentro de la institucionalidad ortodoxa presencial.

La Universidad Nacional Abierta y a Distancia –UNAD, y las otras 36 afiliadas a la Asociación Colombiana de Instituciones de Educación Superior a Distancia –ACESAD, pueden responder, con calidad y eficiencia, a la meta del presidente Iván Duque de posibilitar el acceso inmediato o secuenciado a la educación superior de, por lo menos, 300 mil jóvenes de escasos recursos, durante los próximos cuatro años.

El señor presidente conoce muy bien la educación virtual. De allí su insistencia en el tema. Así se lo recordó a la ministra Angulo y a su equipo: “Este país tiene que dar el salto hacia la gratuidad de la educación superior para los sectores más vulnerables de la sociedad, y yo estoy seguro de que usted –dirigiéndose al viceministro Luis Fernando Pérez– logrará ese objetivo”.

La experiencia de la UNAD en los últimos 14 años -en los que pasó de la crisis al éxito educativo y a ser una megauniversidad con más de 100 mil estudiantes- confirma que la apuesta por aumentar la cobertura, con calidad y tecnología, y con un nuevo concepto del rol docente, es posible. Los siguientes hechos así lo ratifican:

  • Con las tecnologías de la información y de la comunicación, la educación se ha beneficiado con nuevos modelos pedagógicos educativos a distancia y virtuales. A diferencia de la educación presencial, con los nuevos modelos es posible escalonar el crecimiento y el acceso flexible de sectores poblacionales históricamente excluidos de una educación pertinente y cualificada.

El crecimiento de la UNAD, que en su corta vida institucional (37 años), ya superó los 100 mil estudiantes matriculados activos, la ha llevado a convertirse en la primera megauniversidad pública del país.

  • La finalidad de la educación de hoy ya no pasa por la creación de universidades regionales, sino por potenciar la oferta cualificada de aquellas que ya lo hacen y han mostrado respuestas tangibles y efectivas en diversos países, sustentadas en el modelo educativo virtual y a distancia. Ya no es el estudiante quien debe ir a la universidad ubicada en las grandes y medianas; ahora es la universidad la que llega hasta él sin importar dónde esté.
  • Desde épocas remotas, la educación se instaló para servir a las élites, propiciando un escenario de exclusión social. Esto se ha mantenido mayoritariamente en América Latina, incluida Colombia; y aunque nadie puede negar el valor trascendente de las universidades tradicionales presenciales, y que en ellas se han formado los más importantes dirigentes, líderes empresariales, industriales, técnicos y la más alta intelectualidad, el modelo tradicional – presencial tiene unos costos de operación muy altos para asegurar una masificación con calidad.
  • Dada la no respuesta a las necesidades formativas de cientos de miles de jóvenes en las regiones, a comienzos de la década de los 80, nació, por iniciativa del expresidente Belisario Betancur, un nuevo paradigma denominado “Universidad a Distancia”, que apostó por la inclusión educativa. Hoy esa educación a distancia y, en especial, su expresión más avanzada, la educación virtual, es alternativa de educación que garantiza pertinencia y calidad.
  • Dicha educación virtual obliga a repensar la universidad milenaria (la del aula de clase, el tablero y los estudiantes condicionados por determinadas horas y determinado profesor). La que se puede llamar como “institucionalidad ortodoxa” se niega a desaparecer, pues aún hoy sigue siendo altamente demandada. La mayoría de estas IES se mantienen en un formato tradicional, y no se han percatado o no han querido percatarse del alto riesgo que significa su resistencia al cambio y su no renovación de las formas y métodos.

Los nuevos modelos de formación son una respuesta efectiva a la veloz dinámica de generación, intercambio y difusión de la información y el conocimiento, y al incremento de las comunicaciones interpersonales a través de redes sociales, académicas y de investigación, entre otras.