¿Cómo es posible que en la USCO haya programas con pocos alumnos y que exista la posibilidad de cerrar sedes alternas?

Editorial del diario La Nación de Huila a propósito de una noticia retomada por El Observatorio sobre las dificultades de demanda de alumnos que enfrenta la Universidad Sucolombiana.

Colombia no logrará cambios trascendentales de manera relativamente rápida, si persiste lo que viene sucediendo con la educación desde la primaria hasta llegar al nivel superior. La universidad pública sigue alejándose de un ideal en el que la gratuidad debería ser condición inalterable, gozando de óptimas instalaciones, tecnología de punta, excelentes educadores y por supuesto estudiantes consagrados, entre otras cosas. Qué decir de la formación básica, venida a menos por la promoción automática, entre otros adefesios.

Si en otros tiempos los bachilleres que podían pasar a la universidad presentaban diversas deficiencias, qué decir ahora, que con el mínimo esfuerzo pasan de grado en grado y se enfrentan a las pruebas Icfes con un desinterés pasmoso, de tal suerte que en numerosos casos no les alcanza el puntaje para seguir preparándose, con un alto grado de exigencia, sino más bien para cursar cualquier carrera, en cualquier lugar y de cualquier modo.

Por supuesto, una minoría, tanto en universidad púbica como privada, saca el mejor provecho de las enseñanzas y es así como surgen profesionales integrales, aunque no necesariamente bien pagos. Entre tanto, la oferta de carreras crece en un mercado dispuesto a darle a cada quién lo que busca.

En ese ambiente, un tanto enrarecido, la Usco ha sido durante décadas el referente surcolombiano al que todas las miradas confluyen; pero en la actualidad no lo es tanto, como lo reflejan los indicadores de matriculados, estudiantes que en el curso de una carrera deciden cambiar por otra y, en el peor de los eventos, se retiran, engrosando la larga lista de desocupados o trabajadores informales.

Desde el punto de vista puramente económico, para la institución es sano obtener ingresos por venta de formularios y matrículas, entre otros conceptos. Es importante seguir sumando, sobre todo cuando los aportes del Estado son insuficientes; pero no, estos momentos son de vacas flacas, tanto en la sede central, en Neiva, como en Pitalito, Garzón y La Plata. Si es un hecho cierto que la población debe prepararse, ¿cómo es posible que haya programas con pocos alumnos y que exista la posibilidad de cerrar sedes alternas?

Esfuerzos administrativos debidamente encauzados suelen reportar óptimos resultados, y esta no es la excepción. La Usco debe volver por sus fueros, como en sus mejores tiempos, haciendo del conocimiento su carta de presentación, y en ese sentido es fundamental encontrar el camino de colmar sus aulas con alumnos deseosos de aprender, investigar y sacar adelante sus proyectos de vida.

Una revisión al Fondo Jenaro Díaz Jordán quizá permita encontrar nuevas luces, con el fin de favorecer a un gran bloque de la población interesada, para que la ‘U’ al mismo tiempo se fortalezca económicamente.

Información de referencia: Preocupante disminución de la matrícula en la Surcolombiana

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