El presidente de la Fundación Universitaria del Area Andina, Carlos Patricia Eastman, analiza la manera como el tema educativo ha sido incluido en la agenda de los aspirantes a la Presidencia, pero advierte que no se puede caer en la radicalización conceptual y emisión de juicios de valor sin sustento técnico demostrable.
Es una gran noticia que la educación se haya convertido en uno de los temas centrales de la campaña por la presidencia, lo mismo que se le de especial relevancia en los principales medios de comunicación y sea la temática de varios foros y debates.
Es paradójico que este realce se obtuvo gracias a los pésimos resultados en las pruebas Pisa (donde se evalúan las competencias en lectura, matemáticas y ciencias a jóvenes de 15 años) en donde nuestro país ocupo los últimos lugares, se empezó a cuestionar públicamente la calidad nuestro sistema educativo, el cual en los últimos años ha hecho grandes avances en cuanto cobertura pero como vemos ahora presenta serios interrogantes en cuanto a su calidad. Todo esto precisamente ad portas de cumplirse veinte años de lo que se denomino “La misión de sabios”, en donde 20 de las mentes más brillantes de este país, presentaron un informe al entonces presidente Gaviria con el fin de transformar la educación del país y por ende impulsar el desarrollo del mismo, varias de sus recomendaciones aun están siguen vigentes lo lamentable es que ningún gobierno las apropio.
Me parece que el solo hecho que el tema de la educación se convierta en uno de los centrales en la discusión pública es ya una gran ganancia y demuestra un progreso evolutivo en las discusiones de lo público, puesto que el desarrollo y competitividad en este siglo denominado el del conocimiento pasa por la transformación y revolución de los sistemas educativos. Pero en lo que si no se puede caer y menos el mismo gobierno, es en la radicalización conceptual y emisión de juicios de valor sin sustento técnico demostrable, influenciado por el ambiente político y buscando entregar resultados inmediatistas a problemas que son de tipo estructural, los cuales deben tener soluciones igualmente estructurales.
Una de las problemáticas del sector está en el proceso de formación de nuestros maestros el cual es una de las piedras angulares para el buen desempeño de los estudiantes, por ende todas las propuestas para el mejoramiento de las facultades de educación son muy bien recibidas por la comunidad académica, pero tal situación no debe mezclarse con demeritar estrategias metodológicas de tipo pedagógico avaladas en el mundo entero como la virtualidad y la distancia, colocándolas como las grandes responsables del bajo desempeño de los procesos de formación docente, si existen deficiencias son particulares y deben tomarse las sanciones y correctivos necesarios, pero no se debe descalificar una metodología de gran calidad pedagógica en el estudiante, sustentable y verificable hoy en día con argumentos y estadísticas.
Es importante que un debate de esta importancia para nuestro país como lo es la calidad de nuestro sistema educativo se lleve con altura y mucho sustento técnico para que las decisiones que se tomen sean realmente las adecuadas y por ende tengan un verdadero impacto y no caigamos en los afanes de la coyuntura política.
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