El negociazo de las editoriales científicas. Caso España, aplicable a Colombia

El negociazo de las editoriales científicas. Caso España, aplicable a Colombia

Feb 9/23 Editoriales como Elsevier, Wiley, Springer y American Chemical Society le cobran a las universidades o a sus académicos para publicarles artículos, le cobran a los lectores por acceder a estos, no pagan a los revisores y sus costos de producción, en línea, son mínimos.

Es decir, son un negociazo, de miles de millones de pesos (dólares, euros…) en todo el mundo, aprovechando que se han convertido en “un mal necesario”, dados los protocolos adoptados por la mayoría de sistemas de ciencia y tecnología, en torno de los cuales pareciera que la única productividad válida, y por la cual se reconocen bonificaciones o salarios a los investigadores, es la que fluye por editoriales de esta índole (aumentando aún más el costo económico que la sociedad paga por artículos que muchas veces tienen una mínima lecturabilidad y citaciones, y con la duda, de imposible resolución práctica, sobre la relación costo-beneficio entre la parafernalia de producción científica y los beneficios para la humanidad).

A propósito, lea: ¿Qué tanto debe ser leído y citado un artículo científico?: Un debate con impacto económico

Las últimas cifras de la magnitud (para algunos escandalosa) de lo que representa para las universidades lograr visibilidad de su producción académica da una dimensión de esta situación: En España según informe de eldiario.eslas universidades de ese país -reunidas en la Conferencia de Rectores -CRUS- y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas -CSIC- van a pagar 170 millones de euros en cuatro años (una media de 42,5 millones al año) a cuatro grupos editores de revistas científicas (Elsevier, Wiley, American Chemical Society (ACS) y Springer) para que sus empleados puedan publicar y leer artículos de investigación.

El acuerdo señala un número limitado de papers que se podrán publicar en cada grupo incluido en los pagos pactados.

Esto corresponde al 50 % de la producción científica de ese país.

“Gracias a estas negociaciones, los investigadores e investigadoras de ambas instituciones podrán seguir accediendo a la lectura y descarga de los artículos científicos de las revistas suscritas y publicar más artículos en abierto, sin costes adicionales. Estos acuerdos permitirán que más investigaciones españolas sean leídas, citadas y desarrolladas”, dice la CRUE, que reúne a las 75 universidades públicas y privadas de ese país.

Según eldiario.es “el negocio de las editoriales científicas con la publicación de los artículos es uno de los asuntos más controvertidos en el sector. Para las revistas es un negocio redondo: publican material elaborado por terceros, que además les pagan por publicarlo o por leerlo y que revisan terceras personas (otros científicos, que validan o rechazan el artículo en cuestión) de manera gratuita”.

“Gran parte de ese monto son pérdidas netas de dinero público que podría dedicarse a la investigación en vez de a repartir dividendos entre unos pocos accionistas. A mejorar, por ejemplo, las condiciones de un sector (también) precarizado y que es clave para el desarrollo económico y el bienestar social”, ha mencionado el propio diario en otro de sus análisis.

¿Recursos públicos para beneficios privados?

Algunos defienden toda la inversión que se haga para la difusión de la ciencia, y otros estiman que son valores muy altos.

170 millones de euros son más de 800 mil millones de pesos en cuatro años.

La mayoría de universidades españolas son públicas, y esto significa que el contrato termina siendo pagado con recursos públicos, que en muchos casos -además de las editoriales (negocios privados), terminan beneficiando la mejora salarial individual de los investigadores.

Por su parte, se informa que para la CRUE estos acuerdos suponen un paso adelante en la política de garantizar el acceso abierto a la producción científica.

Ciencia sí, pero a ¿qué costo?

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