UNAL perderá 55 mil millones. 8 años, 3 rectores y mucha negligencia para construir la sede Tumaco

UNAL perderá 55 mil millones. 8 años, 3 rectores y mucha negligencia para construir la sede Tumaco

Oct 16/24  Hace 27 años se creó la sede Tumaco de la U. Nacional de Colombia, y cuando se creía que, por fin, tendría una edificación digna, gracias a recursos de la Unión Europea, ésta se cansó de la falta de gestión para hacer la construcción y anuncia el retiro del apoyo.

En noviembre de 2016, el entonces rector Ignacio Mantilla Plata y la ministra de Educación Yaneth Giha, celebraron la consecución de una donación por 12,5 millones de euros, aproximadamente ($55.000 millones de pesos colombianos) para que esa sede contara con una construcción que permitiera disponer de una adecuada estructura para ofertar educación superior (foto derecha).

Casi ocho años después, la Unión Europea anunció que retira los recursos ofrecidos (que correspondían al 35% de costo total de la construcción, adecuación y funcionamiento) porque, sencillamente, pasó el tiempo y no se avanzó en la obra, en razón de diversos retrasos, litigios legales y explicaciones sobre las dificultades de construir en esa región.

El valor total de la obra sería de 157 mil millones de pesos.

Incluso, en abril de 2018, la ministra Giha puso la primera piedra de la sede de Tumaco de la Universidad Nacional (foto izquierda), anunciando que la universidad tendría una capacidad para 300 estudiantes por año. Pero se proyecta que, dentro de 10 años, la capacidad aumente a más de 5.000 estudiantes, y que se ofrecerían 55 carreras, que beneficiarían a 300 estudiantes por año.

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“A través de esta carta, me permito notificarle formalmente que Invest International, en nombre de la Ministra de Comercio Exterior y Desarrollo del Reino de los Países Bajos, ha decidido interrumpir su participación en el Proyecto”, señala la comunicación recibida por la Universidad con lo que se enreda aún más la posibilidad de que Tumaco tenga una sede prontamente.

Ahora, la Universidad y el Ministerio de Educación Nacional anuncian que harán lo posible para evitar esto, que más allá de las excusas demuestra falta de gestión de la principal universidad pública del país (que, forma administradores e ingenieros).

El “agua sucia” le está cayendo a la actual administración del rector Leopoldo Múnera, quien se posesionó en junio pasado, pero los problemas de gestión y negligencia se remontan a los equipos administrativos de las rectorías que le precedieron: La de Ignacio Mantilla (que ejerció su rectoría entre 2012 y 2018) y Dolly Montoya (que fue rectora entre 2018 y 2024).

En 2018 la empresa Miroal Ingeniería S.A.S., inició la construcción, pero con fallos, al punto que la interventoría pidió demoler lo construido, ocasionándose un detrimento patrimonial de 2.359 millones de pesos por fallas en los diseños y planes de construcción. El contrató se liquidó y desde 2022 la UNAL ha tratado de readjudicar la obra, en una decisión que reiteradamente fue aplazada, lo que llevó a que la Unión Europea perdiera la paciencia y tomara la decisión.

En mayo pasado la representante y egresada de esa Universidad, Jennifer Pedraza, había advertido el riesgo de perder ese dinero (escuchar la entrevista).

El último plazo, no cumplido, fue el pasado 31 de julio (cuando Múnera ya era rector), luego de que en febrero habían logrado que la Unión Europea ratificara el respaldo.

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Además de perder estos recursos, la Universidad Nacional de Colombia ya había girado, de sus recursos, dineros para trámites e inicio de la obra, lo cuales también se perdieron.

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La Universidad se argumenta en problemas con algunos trámites y a que, dice, nunca recibió una documentación.

El hecho es que, por ahora, no hay sede, hay un “oso” internacional que desacredita a la más importante universidad pública del país y los jóvenes de Tumaco no tienen condiciones dignas para estudiar, salvo una obra que se inició y debió derrumbarse en lo poco que avanzó y cuatro contenedores para tomar clases, dos para baños, uno para la biblioteca, uno para la administración, una cancha de microfútbol, una carpa de bienestar y un sendero ecológico. Incluso, en 2019, el entonces gobernador de Nariño, Camilo Romero, prometió 30 mil millones de pesos, que tampoco llegaron (foto derecha).

Hasta ahora allí ha funcionado el llamado Programa Especial de Admisiones y Movilidad Académica (PEAMA), que sirve de introducción para que los estudiantes luego pasen a las sedes de Bogotá, Medellín, Manizales y Palmira de la UNAL.

Frente a esta situación el exrector Mantilla ha dicho que debería haber una respuesta de la Universidad, y que “es lamentable el resultado final que han tenido los esfuerzos que hicimos durante mi Rectoría para lograr esa importante donación en el año 2016. Vergüenza”. La exrectora Montoya, por su parte, no se ha pronunciado.

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