Nov 29/24 La crisis del ICETEX no apareció con este gobierno. Lo que ha hecho el presidente Petro y el ministro Rojas es dar un riesgoso golpe a una institución que lleva muchos años de altibajos, incertidumbre y, sobre todo, de indefinición real sobre lo que debe ser.
Hoy el ICETEX es una entidad borrosa, desdibujada (como la foto), sometida a la presión mediática y los apetitos políticos.
Aunque fue fundada hace 74 años, y ha sido reconocida internacionalmente como una efectiva herramienta estatal para potenciar el crédito y acceso educativo, en los últimos gobiernos ha sido objeto de cientos de debates políticos, técnicos, financieros e ideológicos, que solo reflejan la ausencia de un diálogo nacional en torno de cuál debe ser el rol del ICETEX en el desarrollo educativo del país.
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Ahora, con las restricciones fiscales, está en riesgo el crédito para miles de jóvenes que quieren comenzar estudios superiores, y otros beneficios para quienes ya han tenido acceso a los préstamos, y con la incompleta política de gratuidad educativa, solo en IES públicas, el gobierno ha vendido la idea de que el ICETEX es el “banco de los estudiantes de las IES privadas”, asumiendo erróneamente que estos tienen dinero.
Pero esta visión actual del ICETEX, complementada por el deseo del presidente Petro de transformar la entidad para que solo financie estudios en el exterior, puede verse como un bandazo más de parte del gobernante de turno, frente a un tema esencial de política que, en la práctica, no está respondiendo a una real política pública.
Al respecto, en uno de los capítulos de “Los Puntos sobre las IES“, Carlos Mario Lopera describe las erróneas acciones gubernamentales que impiden que muchas decisiones, normas y leyes se malinterpreten como políticas públicas, y en uno de sus apartes, sobre las diversas interpretaciones que se han dado al ICETEX, recuerda:
Para la campaña presidencial 2022-2026 el entonces aspirante y luego presidente Gustavo Petro Urrego, prometió “educación superior pública, gratuidad y de calidad” y transformar el Icetex, en virtud de la llegada de la anhelada gratuidad. La situación fiscal del país no permitió avanzar en dichas propuestas y, contrario a los beneficios que el sector privado recibió de Ser Pilo Paga, todos los incentivos de gratuidad del gobierno Petro se enfocaron en la educación superior pública (con el programa Puedo Estudiar), afectándose especialmente los estudiantes de bajos recursos económicos matriculados en las IES privadas [1].
En la forma como se ha abordado el financiamiento de la educación superior tiene un papel esencial el Icetex, que ha sido usado más como bandera de los gobiernos de turno que como un programa de Estado o Política Pública. Basta algunos cambios en sus objetivos frente al alcance del financiamiento del Estado:
1) En 1991, la Constitución Política de Colombia, en su artículo 67, definió que “El Estado facilitará los mecanismos financieros que hagan posible el acceso de todas las personas aptas a la educación superior”. El presidente era César Gaviria.
2) En 2006, el Plan Sectorial de Educación (Gobierno de Alvaro Uribe Vélez), señaló que “…es necesario mejorar el alcance y la focalización de los créditos (Icetex) priorizando el acceso de población vulnerable en regiones apartadas donde la oferta de programas de Educación Superior es reducida”.
3) En 2015, la Ley 1753 (Plan Nacional de Desarrollo del Gobierno de Juan Manuel Santos Calderón), definió que “desde 2018 los créditos y becas financiados por el Icetex estarán destinados únicamente a financiar programas que cuenten con acreditación o en su defecto programas en instituciones de educación acreditadas institucionalmente”.
4) En 2023, la Ley 2294, de 2023 (Plan Nacional de Desarrollo del Gobierno Petro Urrego), implementó el mecanismo de Pago Contingente al Ingreso, con el que los beneficiarios de créditos deberán pagarlo una vez que comiencen a trabajar, con lo que condiciona el acceso educativo al empleo.
Todo lo sucedido con Ser Pilo Paga, Generación E, Matrícula Cero y Puedo Estudiar son tan solo algunos ejemplos de programas en educación superior que (en estos y casi todos los gobiernos anteriores) erróneamente se han entendido como Política Pública en educación superior, pero que no lo son, más allá de su voluntad, del esfuerzo estatal y de la existencia de recursos.
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[1] “En las universidades (privadas) estamos sujetos a muchas presiones, una de ellas el mercado de los estudiantes; suena feo decirlo así, pero es verdad, hay un mercado, una oferta y una demanda de bienes educativos, eso está conduciendo a que las universidades privadas busquen sus propios recursos, que estemos pendientes cómo se da esa relación de mercadeo y oferta educativa. Eso lleva a que la universidad esté muy consciente en la austeridad del gasto. La educación es cada vez más costosa, se requiere infraestructura, laboratorios, bases de datos, biblioteca, profesores con títulos de doctorado. Esa es una fuerte inversión para las universidades y esos recursos salen de las matrículas y las familias cada día se ven más urgidas económicamente. Ahí el Estado tiene una responsabilidad muy grande para que los jóvenes puedan tener acceso a la educación superior de calidad, por eso la importancia de los créditos educativos, de las becas, del apoyo a las universidades para que puedan realizar su misión”. Así describía el panorama el rector de la Pontificia Universidad Javeriana en Cali, Vicente Durán Casas, S.J. Entrevista en el diario El País, de Cali. Octubre de 2023.
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