Junio 11/25 Aunque el pedido de renuncia del rector John Jairo Arboleda puede bajar la presión que vive la Universidad de Antioquia, de darse ésta la IES tampoco asegura que pueda superar su crisis financiera e institucional.
Lo claro es que la UdeA, una de las más tradicionales e importante universidad pública del país, se halla en un gran problema, que no solo le ha quitado protagonismo nacional y sectorial, le ha limitado la proyección de nuevos programas, le ha creado un tenso ambiente interno entre directivas y profesores y tiene a un rector, que pese a estar en su tercer periodo hoy es impopular para gran parte de la comunidad universitaria que lo re-eligió en 2024.
Las finanzas de la UdeA están en rojo. La pugna política entre el gobierno nacional y departamental no le ha asegurado recursos adicionales. El clamor de la IES para que el Congreso de la República avance en la reforma de los artículos 86 y 87 de la Ley 30 no ha sido escuchado y todo indica que está más cerca de archivarse que de aprobarse la iniciativa. Y el rector Arboleda calla y la comunidad académica le demanda acciones concretas y un liderazgo que no muestra.
Perdió el respaldo del mismo Consejo Superior que lo eligió hace pocos meses y que la semana pasada lo rajó en su gestión, y cada día aumentan las voces de quienes piden su renuncia.
Pero pese a que la muy baja calificación podría ser suficiente para motivar, de facto, su salida del cargo, esto no es así, y parece que si el rector se quiere atornillar en el cargo lo puede hacer, pues no estaría violando ninguna norma, pues la Universidad carece de mecanismos de rendición de cuentas y, sobre todo, de asumir responsabilidades. Es decir: Si Arboleda aprueba o reprueba su gestión, no pasa nada.
Igual, si renuncia y llega otro rector, la esencia del problema que ha desencadenado la crisis se mantiene: La escasez de recursos. Y aunque en el panorama no se ve cómo la Universidad podría salir de su lío, por lo menos la llegada de otra mirada gerencial podría ayudar a disponer de otra forma a toda la comunidad y, tal vez, descubrir un liderazgo académico y gerencial que hoy no tiene la UdeA.
Representante de los egresados en el CSU pide renuncia de Arboleda
Muchos hablan del tema, y ha sido Giovani Alberto Caro Uribe, consejero por los egresados en el Consejo Superior Universitario, quien oficialmente ha solicitado la renuncia de Arboleda.
La solicitud de Caro se fundamenta en “la falta de liderazgo, el ausentismo generalizado a la hora de enfrentar las crisis y tomar decisiones trascendentales, el incumplimiento con las metas y la muy mala gestión administrativa. Lo cual dio como resultado una calificación cuantitativa del profesor Arboleda de 1.75 sobre 5.0, cifra penosa que no requiere de mayor explicación”.
“La crisis que hoy atraviesa la Universidad de Antioquia, además de ser administrativa, estructural y programática está fundamentalmente basada en la ausencia de un liderazgo efectivo de cara a las necesidades sobre diagnosticadas y que requieren de ejecución inmediata y sin más dilaciones. La Universidad de Antioquia a la fecha no tiene un norte claro y las expectativas con el señor Arboleda como timonel del barco son más probables que la lleven a un naufragio que la de una llegada a buen puerto”, afirma.
Por ello, Arboleda Céspedes “debería presentar de manera inmediata su carta de renuncia al cargo de Rector y dejar que la Universidad de Antioquia como la institución más importante de educación superior del Departamento pueda salir del estancamiento y el oscurantismo en el que se encuentra sumida en el momento actual por la deficiente administración que él viene realizando”.
Profesores claman por una revisión de la gobernabilidad de la UdeA
Por su parte, más allá de las tensiones internas, críticas de parte y parte de los intereses de los docentes, su afinidad y distancia a la actual administración, y los repartos de contratos, poder y representación, la llamada “Mesa Ético-Política de la Asamblea Profesoral, Universidad de Antioquia”, del sindicato de profesores de la Universidad de Antioquia, también expidió un comunicado en el que reflexiona críticamente sobre lo que está sucediendo en esa IES desde la óptica de su gobierno.
La situación de Arboleda, y la crisis financiera de la UdeA, demuestran errores administrativos y omisiones políticas, y “la precariedad del régimen democrático universitario y las omisiones normativas que hoy lo mantienen en una situación de ilegitimidad latente“, dicen.
Se preguntan los profesores cómo es que pese a la baja calificación de la gestión de Arboleda, en la UdeA “no hay ruta jurídica, administrativa ni política para proceder en consecuencia”.
Por estas y otras situaciones relacionadas con la forma como está operando el CSU, los profesores proponen:
1. La definición de un protocolo de actuación ante evaluaciones negativas del rector, que contemple plazos, procedimientos deliberativos y mecanismos de consulta estamentaria, a fin de evitar decisiones apresuradas o unilaterales que profundicen la multicrisis ético-política. Este protocolo debe garantizar condiciones de legitimidad, participación y responsabilidad
institucional, priorizando el interés público universitario y el cuidado de la vida democrática de la Universidad.
2. La instauración de un mecanismo democrático de transición rectoral, que contemple la consulta estamentaria, el reconocimiento de mayorías deliberantes y la designación interina de rectoría con legitimidad derivada de la comunidad universitaria.
3. La actualización del estatuto general de la UdeA, para corregir vacíos normativos como el que hoy permite la designación discrecional del rector encargado, garantizando procedimientos democráticos, transparentes y participativos.
4. La creación de mecanismos institucionales de control político participativo, tales como un mecanismo de control político multiestamentario permanente y con legitimidad asamblearia, que ejerza seguimiento a la gestión del CSU y del equipo rectoral, con capacidad de intervención ante posibles desviaciones del interés público y los principios misionales.
5. El fortalecimiento del principio de rendición de cuentas, con la exigencia periódica de comparecencia pública de los integrantes del CSU, y con canales reales para que la comunidad universitaria pueda evaluar su desempeño.
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