La U y el Gran Fraude financiero mundial

La U y el Gran Fraude financiero mundial

Por Jorge Yarce. Presidente ILL

Ojalá la universidad se empeñe en sacar de toda esta crisis financiera algo bueno

Lo que parecía algo pasajero, se va convirtiendo en catástrofe, más o menos anunciada. De la Gran Depresión de 1930 pasamos al Gran Fraude del 2008. Como en el cuento de Alibabá, no alcanzaba el botí­n para tanto ladrón. Si en mis manos estuviera, yo tendría a los mejores cerebros de las universidades trabajándole a este tema, para aprender la lección y sacar unas buenas conclusiones que sirvan a la joven generación a la que le tocará construir el futuro.

En esta lección se juntan muchas cosas. A la destrucción terrorista de las Torres Gemelas en Wall Street hace siete años, se suma ahora la explosión desde dentro del sistema, cuyo corazón simbólico es esa calle de Nueva York, eje de los principales negocios financieros del mundo, al menos hasta ahora. De nada ha valido la Business Ethics de Harvard iniciada en los años sesenta, ni los códigos de ética colocados en las gerencias de grandes empresas, como Enron, que simbolizaban el imperio de la economía norteamericana y su predominio en el mundo.

Corrupción, ambición de dinero fácil, especulación a escalas gigantescas, enriquecimiento de los grandes directivos, patrocinio de los gobiernos indulgentes y favorecedores de los grandes emporios hasta que la rueda de la fortuna se sale de madre y como una baraja de naipes se deshace el gran negocio. Y hasta el último momento, los poderosos causantes de la debacle son los primeros en recibir los 700 mil millones de dólares aprobados por el Congreso de los Estados Unidos.

La ayuda no es para los ahorradores o para proteger los escasos dineros de los menos favorecidos. No señor, es para los mismos causantes del problema, para que no se acaben de quebrar los pobrecitos bancos. En Colombia ya hemos vivido esto antes: el gobierno que compra bancos, los sanea y luego los subasta al mejor postor privado para que éste se siga enriqueciendo más.

El trasfondo de toda esta crisis financiera es un trasfondo ético, un problema de valores. El negocio de ser honesto se sustituyó por el negocio de obtener dinero a toda costa, llevando la especulación al máximo. Una sociedad consumista y materialista recibe ahora con esta crisis un merecido castigo por haber entronizado al dios dinero como meta suprema.

Ojalá la universidad se empeñe en sacar de todo esto algo bueno, al menos poner a pensar a su gente en qué es lo verdaderamente importante.

JY

Jorge Yarce – universidad@universidad.edu.co

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