Luisa F. Echeverría-King (*), Investigadora y consultora en internacionalización de la educación superior, diplomacia científica y desarrollo de la ciencia, tecnología e innovación, analiza en el último número de la Revista de Educación Superior de América Latina ESAL, cómo Colombia debe tender puentes efectivos de comunicación con su diáspora y mecanismos que permitan la ágil adopción de nuevas tecnologías y conocimiento en el país, así como la gestión de estos activos.
LA DIÁSPORA CIENTÍFICA COLOMBIANA: NUEVAS OPORTUNIDADES PROMOVIDAS POR EL BRAIN NETWORKING
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Latinoamérica, como otras regiones del Sur Global, cuenta con una diáspora especializada, altamente calificada y científica, la cual se ha dado no solo por razones relacionadas con la falta de oportunidades de formación, sino también por el interés de muchos latinoamericanos de buscar mejores condiciones labo-rales y de vida en el exterior; la diáspora es asimismo un fruto natural de la globalización de las economías. Colombia, como otros países de la región, cuenta con diversos programas de formación de alto nivel en el exterior, algunos promovidos por entidades del Estado como el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación (Minciencias) y otros fomentados por instancias internacionales o privadas. Estas oportunidades de formación, si bien han ofrecido la posibilidad a miles de colombianos de acceder a una maestría o doctorado en el exterior, presentan debilidades en el proceso de vinculación de este personal altamente calificado a las necesidades del país.
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La diáspora comúnmente se ha relacionado con el brain drain o pérdida de cerebros, pero también con otros conceptos como el brain circulation que permite la circulación de conocimientos y tecnología entre el país de origen y el receptor. Este artículo tiene como objetivo servir de reflexión frente al aprovechamiento de la diáspora colombiana altamente calificada como un puente para conectar las necesidades e intereses del país con nuevas tecnologías, conocimiento y oportunidades no solamente para el sector académico y de investigación sino también empresarial y social.
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Experiencias del pasado: La Red Caldas
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La Red Colombiana de Investigadores en el Exterior (Red Caldas) se creó en el año 1991 y tenía el objetivo de apalancar el sistema de ciencia, tecnología e innovación colombiano, en especial a sus grupos de investigación, por medio de la internacionalización y el aprovechamiento de asociaciones y grupos de diáspora, algunos ya establecidos anteriormente. La Red Caldas se gestionaba con el apoyo de nodos creados en los diferentes países, los cuales funcionaban como una subred que vinculaba a los colombianos altamente calificados que vivían en esa región. La Red Caldas llegó a tener hasta 29 nodos establecidos en todo el mundo. Entre los propósitos específicos de la red se observan la difusión de oportunidades de vinculación académica y colaboraciones internacionales, el apoyo para la creación de alianzas y acuerdos de cooperación científica, la generación de conexiones en áreas temáticas determinadas, la promoción de encuentros de relacionamiento entre investigadores colombianos y extranjeros, la identificación de áreas de investigación y desarrollo y nuevas tecnologías de interés para el país; la creación de proyectos de investigación conjuntos, la promoción de pasantías y movilidad de científicos, entre otros.
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Cabe resaltar que la Red Caldas buscó principalmente poner al servicio del país la capacidad técnica y científica de colombianos residentes en el exterior no buscando un regreso de ellos a Colombia, sino más bien siguiendo el enfoque de brain networking, usando el relacionamiento de la diáspora para apoyar procesos de internacio-nalización de los grupos de investigación y el mejoramiento de las capacidades científicas del país. Algo interesante es que la Red Caldas no vio a la diáspora científica colombiana como “cerebros perdidos” sino más bien como parte clave de la comuni-dad científica nacional y la piedra angular para facilitar el desarrollo de capacidades relacionadas con la internacionalización de la investigación en el país.
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La Red Caldas proporcionó para muchos investigadores colombianos en el exterior la posibilidad de retribuir algo al país y se enfocó principalmente en el ámbito de la internacionalización de la investigación adelantada por universidades y centros de investigación. Sin embargo, los nodos de la Red Caldas fueron evolucionando hacia áreas especializadas del conocimiento, creando en este sentido redes temáticas siguiendo enfoques técnicos y el nodo central y coordinador de la red liderado por COLCIENCIAS no supo cómo controlar esta dinámica y perdió relevancia; este nodo debió avanzar y convertirse en un articulador de las redes temáticas o una “red de redes”. Sumado a esto, a la Red Caldas le faltó una vinculación con los sectores productivos del país y durante su vigencia, los esquemas de colaboración virtual aún estaban en desarrollo, lo que hubiera facilitado tremendamente la comunicación entre los diferentes nodos existentes.
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Si bien en la región Latinoamericana existen estrategias promovidas por los gobiernos como la Ley RAICES de Argentina, la cual busca el retorno o vinculación de científicos argentinos residentes en el exterior, se hace necesario pensar en la diáspora no solo como un recurso para el acceso a infraestructuras, oportunidades y expertos de primer nivel en áreas de interés para el país, sino también como promotores de la ciencia colombiana en el exterior y como apoyo para el cierre de la brecha tecnológica del país, así como para la inserción en cadenas de valor internacionales del aparato productivo colombiano. En todo caso, la diáspora altamente calificada y científica merece tener un rol protagónico en el proceso de inserción de Colombia en la economía del conocimiento, pero Colombia debe tender puentes efectivos de comunicación con su diáspora y mecanismos que permitan la ágil adopción de nuevas tecnologías y conocimiento en el país, así como la gestión de estos activos. Por otra parte, la diáspora se encuentra en el medio de dos culturas: que envía y la que recibe; por lo cual también se debe pensar en estrategias a largo plazo que no solo beneficien en este caso a Colombia, sino a los otros países, creando situaciones y modelos gana-gana de colaboración.
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Una mirada hacia el futuro: ¿qué necesita Colombia?
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Definir actores y roles
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Para lograr una vinculación efectiva, se deben establecer actores clave y sus funciones, tanto para los actores de las redes de diáspora ubicadas en el exterior, como para el equipo base en Colombia y en las representaciones diplomáticas del país.
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Establecimiento de agendas claras de acuerdo con las vocaciones de las regiones del país
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Si bien en Colombia existen agendas de investigación importantes como la Misión de Sabios, se requiere la identificación de problemas clave o brechas que puedan ser cerradas con el apoyo de la diáspora. Estas prioridades deben representar no solo los intereses del gobierno central, sino que deben ser concertadas con actores subnacionales. Algunos de los intereses de Colombia son la adaptación y retención de nuevas tecnologías, la inserción en cadenas de valor internacionales de las empresas colombianas o por ejemplo el acceso a infraestructuras de investigación de primer nivel.
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Uso de las TIC para vinculación
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Teniendo en cuenta las dificultadas evidenciadas durante la época de la Red Caldas y entendiendo que nos encontramos en un mundo interconectado y mediado por las tecnologías, está claro que la vinculación de la diáspora altamente calificada colom-biana no solo se puede promover por medio de esquemas de movilidad internacional, sino también por el uso de las TIC para facilitar la trasferencia e intercambios de conocimientos. La diáspora debe tener canales claros, permanentes y ágiles de comunicación con su país de origen que permitan una respuesta formal, efectiva y flexible.
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Programas de fomento
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Se pueden establecer programas de fomento que financien no solo proyectos de investigación internacionales, pasantías, movilidad y la oportunidad de hacer eventos que conecten al país de origen con el país destino, sino también programas que busquen conectar a la diáspora con las necesidades del tejido empresarial del país y su brecha tecnológica, así como oportunidades y puentes que permitan a la diáspora fungir como gestores sociales ante comunidades que lo necesitan.
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Programas que permitan la adopción rápida y efectiva de tecnologías y conocimiento
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Para una mejor vinculación con la diáspora, se requiere que Colombia diseñe e implemente programas de adopción ágil de nuevas tecnologías para el desarrollo de los sectores del país. Si no existe una absorción efectiva, la brecha no podrá ser subsanada. Esto puede ir en sintonía con los objetivos propuestos por la Misión de Internacionalización de Colombia.
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Programas de construcción de capacidades
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Se pueden crear programas para capacitar y actualizar a personal en Colombia por parte de los diásporos o sus contactos, con base en las necesidades e intereses de los sectores del país.
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Promoción de la ciencia colombiana
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La diáspora también puede promover la ciencia “hecha en Colombia” y vincularla con el apoyo de las representaciones diplomáticas del país en el exterior, para atraer investigadores y empresas extranjeras interesadas en investigación y desarrollo, así como procesos de innovación.
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Vinculación de egresados en el exterior por parte de las instituciones de educación superior
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Las IES colombinas también juegan un rol en el proceso de vinculación de la diáspora altamente calificada. Es necesario que creen programas que permitan articular a sus egresados residentes en el exterior y altamente calificados no solo a procesos de internacionalización de la investigación sino también de desarrollo empresarial y social.
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Apoyo para el diseño de política pública
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La diáspora también puede asesorar o informar política pública. Incluso puede facilitar buenas prácticas de políticas y normatividad identificada en el país de residencia.
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Aprovechamiento de bloques regionales
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Colombia cuenta con participación en diversos bloques regionales, como la Alianza del Pacífico. Estas plataformas deben apoyar el intercambio de conocimientos en las áreas clave que promueven, generando programas específicos de vinculación de la diáspora, en especial enfocados al desarrollo empresarial y de la competitividad de los países involucrados.
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Conclusión
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Hoy más que nunca se hace necesario que Colombia establezca una política clara de vinculación con su diáspora altamente calificada, que no solo le permita el cierre de brechas, la construcción de capacidades y el avance de su sistema de ciencia, tecnología e innovación, sino que también desarrolle el relacionamiento con los países en donde se encuentra esta diáspora y permita la generación de agendas de colaboración horizontales. En todo caso, la vinculación con la diáspora altamente calificada debe ser permanente y orientada a la resolución de problemas y al cierre de brechas de conocimiento y tecnología, que resalte el rol de la diáspora como conectores y gestores de relaciones entre ambos países, pasando del brain drain al brain networking.
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(*) Doctora en Educación de la Universidad de Murcia (España). Asesora de Internacionalización de la Dirección General del SENA. Investigadora en CECAR.
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