El exrector de la Universidad Tecnológica de Pereira, Luis Enrique Arango Jiménez, analiza los beneficios de una propuesta del Gobierno de Israel para retornar a las clases presenciales.
A partir del próximo lunes 1 Junio, y por un mes, se ordena el aislamiento preventivo obligatorio a todos los habitantes de la República de Colombia.
En el decreto ley expedido se precisan los detalles de la forma cómo operará, con el abundante menú de excepciones , y las atribuciones para que los Alcaldes y Gobernadores, de acuerdo a las circunstancias, puedan adicionarlas siempre de manera coordinada con el Gobierno Nacional.
Asi mismo los Alcaldes en los Municipios no COVID 19 podrán solicitar el levantamiento de aislamiento preventivo .
En el caso del sector educativo continúa la limitación de la educación presencial. Sin embargo, aparece la excepción de poder migrar a lo presencial en el caso de laboratorios prácticos y de investigación para las instituciones de educación superior y educación para el trabajo y el desarrollo humano.
Como se preveía, empieza la situación a cambiar, y es menester empezar a imaginar los nuevos escenarios, que serán obviamente diferentes por la necesidad de controlar el riesgo del contagio. Pero hay que ir adelante .
En esta lógica quiero compartir una propuesta surgida en el Instituto Weizmann de Israel para convivir con la amenaza del Virus pero saliendo de aislamiento. Una ingeniosa cuarentena intermitente que aprovecha la evidencia de que en los primeros tres dias de haber sido infectada una persona no transmite el Virus.
Partiendo de ese presupuesto, según el modelo, las personas pueden estar activas laborando durante cuatro días y luego durante diez días en cuarentena. Ello completaría un ciclo de dos semanas , al cabo de las cuales , puede reiniciar otro ciclo igual .
Adicionalmente, se puede dividir un grupo de personas en dos mitades, de tal manera que la primera mitad labore en la semana 1 ( 4 días) y retome el trabajo en la semana 3 (4 días), mientras la segunda mitad iniciaría en la semana 2( 4 días) y regresaría en la semana 4 ( 4 días). De esta forma se lograría trabajar de manera continua durante un mes aunque con dos grupos.
Para hacer más completo el modelo, se sugiere que en los 4 días de trabajo cada grupo, trabaje adicionalmente una fracción, digamos por ejemplo dos horas adicionales, hablando de tiempo , o un 25% adicional hablando de tarea. Significaría algo así como adelantar el quinto día de la semana que se trabaja. Pensando de lunes a viernes.
Esta propuesta quizás está pensada para el sector productivo y la verdad no aplica, pues implicaría dar marcha atrás , donde ya se haya adoptado el camino de la reactivación económica plena , como se ha hecho en Colombia; gradual , selectiva , con precauciones de bio seguridad y demás, pero sin embargo corriendo riesgos. Así se está haciendo por lo general en todo el mundo.
En cambio se me ocurre que este modelo con adaptaciones si podría ser muy útil en el caso de la educación hasta que las circunstancias cambien.
La forma drástica como se ha actuado en todas partes con los colegios y universidades está asociada al gran riesgo de contagio que implican las concentraciones de niños y jóvenes. Se tomó la solución radical de cerrar los establecimientos y apelar a la formación remota a través de las tecnologías de la información y la comunicación.
A pesar de los grandes esfuerzos realizados por los docentes y las Instituciones, esto no es lo deseable como es el consenso general.
Por ello hay que buscar alternativas híbridas, mientras haya que convivir con la amenaza del contagio. El Ministerio de Educación, sin explicarlas las insinuó con el genérico de alternancia. Es menester que se concreten, pero como están sometidas a las contingencias de la pandemia es prudente reflexionar al respecto. No conviene esta penumbra, hay que construir soluciones .
Con el modelo de los investigadores Israelíes se garantiza que los estudiantes no contagien a otros, y en un caso extremo , el contagio sería en sus hogares , fácilmente identificado y fácil de rastrear.
Si a esto le agregamos un eventual test de prueba, en caso de duda , mayor sería la seguridad lograda , minimizando aún más el riesgo. Finalmente todo es un tema de control del riesgo.
Profundizando en esta propuesta para el campo educativo se abren múltiples horizontes, que valdría la pena imaginar .
Aquí va uno en el caso universitario : un curso de 40 estudiantes se parte en dos sub grupos de a 20, para un semestre de 16 semanas . Cuando el subgrupo 1 tenga clases presenciales , el subgrupo 2 las estará siguiendo vía remota. En la siguiente semana sería al revés. Los estudiantes no se cruzarían físicamente. Y así alternando hasta completar semestre .
Esto es válido para una asignatura o para un grupo de asignaturas.
Incluso teniendo en cuenta las dificultades de conectividad de muchos estudiantes, el modelo abre las posibilidades de refuerzo y emparejamiento durante la fase presencial. No es lo ideal pero si es mucho mejor que lo actual.
Obviamente que los docentes no estarían aislados pero en compensación estarían con poblaciones muy controladas.
Aceptando la validez del modelo de intermitencia para gestionar el riesgo en el ámbito educativo son incalculables las variantes que pueden surgir, naturalmente al lado de la bio seguridad.
Me parece que teniendo claridad desde ahora con fórmulas como la indicada , la alta deserción que amenaza el sector podría menguarse al tener reglas claras y razonables para todas las partes. Pongo sobre la mesa esta alternativa.
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