El Observatorio de la Universidad Colombiana




Así visualizan “universitólogos” del mundo, la ed. superior en 2.050

May0 26/21 IESALC presentó el informe ¨Pensar más allá de los límites. Perspectivas sobre los futuros de la educación superior hasta 2050″, para dar luces a IES y gobiernos.

El Instituto Internacional para la Educación Superior en América Latina y el Caribe (IESALC), se integró al trabajo de la UNESCO, para “repensar la educación y dar forma al futuro”, y compiló los más interesantes aportes al respecto de 25 expertos de todo el mundo (ninguno de Colombia).

A partir de esta dos preguntas:

  • ¿Cómo le gustaría que fuera la educación superior en 2050?
  • ¿Cómo podría contribuir la educación superior a tener mejores futuros para todos en 2050?

Los expertos visualizaron los retos y cambios que podrían darse en la educación superior del mundo, actualmente impactada por la pandemia del Covid 19, y para ello aventuran los posubles escenarios que se podrían dar en las próximas tres décadas en muy diversos ámbitos: acceso, currículo, disciplinas, tecnología, financiamiento, públicos, diversidad, bienestar, compromiso social, económico,  ambiental….

Pero, para avanzar en muchas de esas metas, puede interpretarse en el estudio, la humanidad tiene el desafío de convertir la educación superior en un derecho universal.

Señala el informe: “la cuestión de quién pagará la educación superior es un tema recurrente que seguirá siendo pertinente en el futuro con la confluencia de la recuperación postpandemia, la intensificación de los costos relacionados con el clima, la proliferación de la deuda global acumulada, las tendencias de privatización y la continua expansión del acceso a la educación postobligatoria.

Las IES que cobran la matrícula a los estudiantes excluyen a muchos de participar y están cada vez más a la orden de aquellos que la pagan. Las IES que se enfrentan a reducciones del financiamiento público y tienen que recortar personal, depender de trabajadores precarios y/o competir por estudiantes internacionales tendrán muchas más dificultades para cumplir sus funciones. Para que la educación superior cumpla de forma significativa con las funciones que están arraigadas en las comunidades locales y nacionales y potencie la colaboración y la solidaridad global, es decir, para que también sea un motor del bien común global, es vital un gasto público sólido en educación superior”.

Por lo mismo, se advierte que “hasta que la educación superior no se convierta en un derecho, del mismo modo que la educación primaria está consagrada en la legislación sobre derechos humanos, los estados no están obligados a proporcionar educación superior gratuita, “aunque sería lo ideal” (Tibbitts). Incluso con un mayor financiamiento público, las diferencias entre países en los niveles de inversión en educación superior e investigación pueden seguir perpetuando las desigualdades globales existentes.

De aquí a 2050, los diferentes modelos también pueden apoyar financieramente el carácter público de la educación superior. Por ejemplo, un “Fondo Mundial para el Aprendizaje” (Rizk) podría obligar a los países económicamente más ricos y a las empresas mundiales a aportar una parte de sus beneficios para subvencionar la educación superior en todas las regiones”.

Mayores retos para las IES

A manera de conclusión el documento indica que “se desconoce en qué medida la educación superior en 2050 será diferente a la actual, pero se pueden prever tanto perturbaciones como cambios graduales a escala global, regional y local. Las IES deben esperar desarrollar capacidades más profundas de resiliencia y afrontamiento, no sólo en el ámbito de la educación superior, sino para ayudar al mundo a hacerle frente a la imprevisibilidad.

Los latinoamericanos que participaron en el grupo de 25 expertos son: José Joaquín Brunner (Chile), Jocelyne Gacel-Ávila (México), Marcela Mollis (Argentina), Patricia Mariella Ruiz Bravo López (Perú), y Luis Fernando Sarango (Ecuador).

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