Nov 1/23 Aunque la ministra Ángela Yesenia Olaya Requenese (foto) ha hecho reuniones, presentaciones y justificaciones para intentar convencer al país de que Minciencias tiene presupuesto, proyecto y gestión, senadores y académicos no parecen estar muy convencidos.
Si bien Minciencias, en este gobierno, ha tenido mucho movimiento, especialmente porque la ministra participa todos los días de cuanto evento, congreso y encuentro bilateral se dé, hace múltiples anuncios de eventos científicos, convocatorias y programas de fomento, y es una activa acompañante y defensora del proyecto del presidente Gustavo Petro, todo esto no parece suficiente para que los analistas, y políticos, aprueben el rumbo del Ministerio de Ciencia y Tecnología.
La preocupación aumentó luego que el Congreso de la República aprobara el Presupuesto General de la Nación para 2024, en el que Minciencias quedó con 399 mil millones de pesos, que corresponde a los mismos recursos de 2023, sin aumento real ni de inflación. Es decir, en la práctica con una rebaja del 18 %.
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Esta era una situación repetidamente advertida desde que el Gobierno comenzó a trabajar el borrador de Presupuesto, y la imposibilidad de aumentarlo, teniendo en cuenta las múltiples restricciones que tiene Minciencias para operar y orientar una política de largo plazo en ciencia y tecnología (pese a los anuncios del hoy presidente Petro en campaña), parecen estarle pasando una cuenta de cobro a la ministra. Para los observadores del tema, no basta la buena voluntad sino los resultados, y lo consignado en el presupuesto (versus, por ejemplo, lo sucedido en otras áreas) y diversas versiones sobre problemas internos de sobrecarga de trabajo y clima laboral pesado en Minciencias, reflejarían falta de gestión de la ministra.
En su defensa, la ministra dijo el Presupuesto General de la Nación no es la única fuente, y que se deben contar también los beneficios tributarios a las empresas y el Sistema General de Regalías por 2,5 y 2,9 billones.
Pero Moisés Wasserman, uno de los principales críticos, dice que el argumento de la ministra es una falacia. En una de sus columnas de El Tiempo dijo: “La asignación de beneficios tributarios es un cupo para que empresas que inviertan en C + T puedan rebajar de sus impuestos parte de esa inversión. Los mismos industriales han reconocido muchas veces que harían lo mismo sin los beneficios. No podría señalar avances científicos importantes que se deban a ellos. La mayoría han sido mejoras a procesos y líneas de producción y, a veces, adquisición de equipos. No digo que estén mal, sino que su adición al presupuesto de ciencia es solo una operación contable para aparentar mayor inversión, sin efecto real en el sistema.
Respecto a regalías, no repetiré lo discutido tantas veces: que las prioridades las fijan gobernadores con visión de corto plazo y que la administración está diseñada para quien construye carreteras. Hay algo que me preocupa más; trataré de aclararlo con un ejemplo: si se quiere saber cómo el dengue se distribuye en el territorio, es posible calcular el número de muestras, expediciones y costo –algo parecido a una encuesta–. Al final del trabajo saldrá un número, habrá un resultado. Es un proyecto más de información que de conocimiento, y es adecuado para el esquema de regalías”.
En medio de las distintas versiones, investigadores y academias han enviado diversas comunicaciones en las que expresan el estado del Ministerio frente al norte deseado para la ciencia y la tecnología. Entre ellas se destaca la de Clemente Forero Pineda, quien fue nombrado como experto asesor del Consejo Nacional de Beneficios Tributarios en diciembre de 2022, y quien renunció luego de que rechazaron su propuesta para reformar la manera en la que se asignan recursos del Ministerio de Ciencia.
El problema no es solo de plata
Días antes de conocerse la aprobación del Presupuesto General de la Nación, el académico de la Universidad Nacional de Colombia, Diego Torres, hizo una cruda descripción de los problemas estructurales del Ministerio y de su gestión (Lea: Razones para entender “por qué no arranca” Minciencias).
El diagnóstico fue complementado, días después, por la rectora de esa Universidad, Dolly Montoya Castaño, señaló en la Revista Semana, que “la debilidad del Ministerio de Ciencia y Tecnología radica en la forma como se construyó ese Ministerio. Además, han rotado mucho los directores. Nosotros hemos estado acercándonos a ver qué podamos impulsar, hemos trabajado con varios equipos que van cambiando, así que lo primero es darle estabilidad al Ministerio”.
Olaya dijo coincidir con el diagnóstico de Montoya y anunció que “desde el Gobierno del Cambio, trabajamos en un plan de rediseño institucional” y luego las dos se reunieron con académicos de la Universidad Nacional para ayudar a definir áreas de trabajo que acerquen a la academia con el gobierno.
Este 31 de octubre, Olaya Requenese particio en un debate de control político en la Comisión Sexta del Senado de la República, quienes le expresaron su preocupación frente a los programas y plan de trabajo que se viene liderando desde esa cartera pues “no responden a las debilidades en materia de acceso y exploración al conocimiento científico”.
La ministra dio sus explicaciones y anuncios sin convencer plenamente a la célula legislativa, que anhela ver un mayor protagonismo de Minciencias y una mayor articulación con Mineducación.
Lo único claro es que, por ahora, no se ve un camino preciso para el inmediato futuro de la entidad y de la ministra.
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